KRISIS

Homosexualidad y prostitución: el fariseismo de la jerarquía de la Iglesia

Por Antonio Moreno de la Fuente

Reanudo hoy mis reflexiones con este tema: El fariseismo de la Jerarquía de la Iglesia respecto a la homosexualidad y a la prostitución.

          Me refiero en primer lugar a un artículo que me ha  enviado mi amigo Miguel Santiago Losada  y que se publicará dentro de poco: El fariseismo de la homosexualidad en la Iglesia. Cierto, ni Jesús condenó nunca la homosexualidad, y tampoco lo hizo el Papa Francisco.  ¿En qué supuestos evangélicos se basa la doctrina de la Iglesia para prohibir el matrimonio homosexual? Se pregunta Miguel. Desde ninguno, digo yo, sino desde solo su fariseismo. 

Y aún más. Porque la jerarquía de la Iglesia no quiere admitir lo que dice la Declaración de los Derechos Humanos, en su primer artículo que: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”,  sin  distinción alguna de “raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole” art.2). Y en el 12, señala que nadie debe entrometerse «en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques. Y en el 16: 1, se proclama que “los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio» (y no indica que tenga que ser exclusivamente heterosexual). ¿Cómo puede negar la Iglesia este derecho humano?  Por hipocresía y cinismo, añado yo.

Bueno, pues algo semejante pasa con la Prostitución. Jesús no la juzga, la perdona si la mujer da señales de fe o confianza en El. Solo Lucas en el c.7, vv 35-50 narra que, comiendo Jesús en casa de un fariseo llamado Simón, entró una mujer «conocida en la ciudad como pecadora» o prostituta, la cual «le bañó los pies con sus lágrimas, secándoselo con su pelo, los besó y los ungió con un perfume», con escándalo mayúsculo del fariseo, que pensaba: «si este es un profeta, sabría qué clase de mujer esta que le toca». Jesús le contesta con el cuentecillo del prestamista, quien perdonando a a sus deudores la deuda que tenían con él, lógicamente estará más agradecido el que se le perdonó más cantidad. Y Jesús aplica el cuento a la «mujer pecadora». Da muestras de tanto agradecimiento -dice- porque «sus pecados, que eran muchos, se le han perdonado». Y ante las críticas de los comensales: «¿Quién es este, que hasta perdona pecados?», le dice a la mujer: «Tu fe o confianza  te ha salvado, vete en paz». Los demás evangelistas (Mateo 26, vv.6-13 y Marcos 14, 3-6) ponen otra escena semejante, pero que hoy se admite no es la misma, sobre todo porque  Juan en 12, 3-7, sitúa la escena en Betania,  en casa de sus amigos Lázaro, Marta y es Maria, su hermana, quien le unge la cabeza.

           Pues bien, en mi libro La Casa del cabildo catedralicio sevillano, sede de la primitiva Universidad de Sevilla, pp.204-218, narro yo la tolerancia de la Prostitución en Sevilla (extensible a otras ciudades de Andalucía), en el primer cuarto del siglo XVI, con tal de que estuviera  sometida a una reglamentación pública, como era la Mancebía sevillana, donde los canónigos y miembros de las Órdenes religiosas eran dueños de las casas de la mancebía. ¿Cómo era posible que la jerarquía de la Iglesia estuviera mezclado en estos asuntos pecaminosos? Pues, porque consultado el famoso canonista  de la Universidad de Salamanca, Martin de Azpilcueta, sobre este asunto, respondió: «Aunque si los que rigen la ciudad ordenassen por bien común, que las mugeres públicas se aparten a morar en alguna cierta parte de la ciudad (las Mancebías), no pecarían los que allí tienen casas alquiladas». Jesús perdona a la pecadora de la ciudad, porque cree que le puede perdonar y en el siglo XVI, se tolera la prostitución, si es reglamentada «por el bien común». Hoy creo que, el establecimiento de la Renta Básica Universal e Incondicional (RBU) en nuestro país,  podría desaconsejar la prostitución de muchas personas, si tuvieran asegurada las condiciones básicas de vida, mediante la percepción incondicional de una RBU y no por el Ingreso Mínimo Vital, establecido por el gobierno. Así lo ha reconocido el pasado 18 de marzo La Moncloa, al indicar que el INSS ha recibido «1,15 millones de solicitudes válidas desde que se puso en marcha la prestación, hace nueve meses. De ellas, más de 800.000, más del 75% del total, se han tramitado, con más de 210.000 prestaciones aprobadas y 600.000 denegadas. Otras 62.000 están en proceso de subsanación, es decir, que se ha reclamado al solicitante o a alguna administración información para completar el expediente». De esas 800.000 tramitadas, solo se han admitido 272.000 y de ellas, solo  lo han recibido  «203.000 hogares en toda España en los que viven 565.000 personas». Insuficiente totalmente, como se ve.

ANTONIO MORENO DE LA FUENTE nació en Villalba del Rey (Cuenca), en el año 1935, pero toda su vida ha transcurrido en Andalucía. Tras sus estudios de Teología en la Universidad Franciscana de Roma (Italia), fue profesor en el Seminario Mayor Franciscano de Chipiona y en el Centro Teológico de Sevilla.
Obtuvo el Título de Diplomado en Enfermería por la Universidad de Sevilla e ingresó por oposición en el Cuerpo de Ayudantes de Archivos, Bibliotecas y Museos de la Universidad de Sevilla, jubilándose como jefe de información bibliográfica médica en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Sevilla en el año 2002.
      Como profesional ha publicado diversos libros y numerosos artículos sobre biblioteconomía, historia eclesiástica e historia local de Sevilla. Pero lo que atraviesa de forma más destacable y significativa la trayectoria personal de Antonio es sin duda su radical, firme y permanente compromiso humano, social, político y cristiano con los sectores sociales más vulnerables y marginados.
      Ha sido y sigue siendo miembro de las Comunidades Cristianas Populares de Sevilla y toda su trayectoria de militancia social, política y cristiana arranca a partir de los principios, valores y elaboraciones del Concilio Vaticano II para desembocar finalmente en los planteamientos de la Teología de la Liberación.
      Ha escrito numerosos artículos en revistas web de contenido social, cristiano y liberador, como son Atrio, Redes Cristianas o Fe Adulta y en los que defiende tanto la necesidad de un Estado Laico como la extensión y aplicación de la Renta Básica Universal. Actualmente tiene un Blog personal titulado con su propio nombre en el que cada cierto tiempo escribe reflexiones de actualidad social y política.
      Antonio es también una persona que estado ligada a Camas (Sevilla) desde los primeros años setenta del pasado siglo, en los que mantuvo estrechos lazos de fraternidad y colaboración con la Comunidad Salesiana de Buen Aire. Además ha estado muy en contacto con destacados militantes cristianos de Camas, como Antonio Suárez, Fernando Camacho y Lorenzo Rastrero.
      Así pues, solo me queda ya agradecer de todo corazón a Antonio por autorizarnos a recoger aquí algunos de sus trabajos, así como su cooperación y apoyo a Krisis

Un comentario sobre «Homosexualidad y prostitución: el fariseismo de la jerarquía de la Iglesia»

  1. Tema polémico, sin duda, entre tantos de la actualidad.
    Creo que fue Abraham Lincoln quien dijo: «Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son»
    Los estragos producidos por la jerarquía de la iglesia a lo largo de los siglos sobre «derechos humano» es enorme.
    El cinismo practicado con la homosexualidad, imposible de cuantificar.
    En cuanto a prohibir uno de los oficios más antiguos del mundo, la prostitución, es una ensoñación.
    Mejorar las condiciones de vida de quienes la practican por obligación sería más efectivo.
    Quien se entregue a ella por deseos personales, asunto suyo es, y que sigan persiguiéndose los casos de explotación relacionados con el tema por las redes de delincuencia.
    En definitiva, creo estar básicamente de acuerdo con lo escrito por Antonio Moreno.

    Un saludo de Alonso.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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