KRISIS

Krisis religiosa del ateo militante Antony Flew (4)

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Por Leandro Sequeiros San Román

Antony Flew (1923-2010)
Antony Flew (1923-2010) fue un pensador del XX que, durante medio siglo, defendió el ateísmo, desde la perspectiva de la Escuela de Filosofía Analítica. Sin embargo, en sus últimos años de su vida vivió una intensa krisis personal que le llevó a aceptar la necesidad de un “alguien” trascendente y poderoso. Flew reconoce la necesidad de una divinidad y adoptó posturas que se identifican con el deísmo. El orden y complejidad del mundo no se explican sin un poder superior. Esta serie de artículos se basan en los excelentes trabajos de Javier Monserrat.

Conversión al deísmo

Durante cuarenta años Antony Flew fue uno de los grandes maestros de la crítica de la religión en la filosofía analítica. Expuso sus ideas en primeros artículos que, a lo largo de los años, dieron lugar a libros, conferencias, participación en seminarios y congresos, docencia universitaria, siempre con un protagonismo estelar. Flew fue durante décadas el gran maestro que ponía coto, mediante análisis certeros del lenguaje, a las pretensiones de que el mundo de lo religioso pudiera reclamar una conexión justificable con la realidad.

La idea de Dios, por tanto, surgía sólo de las emociones y, además, la misma idea de Dios en sí misma contenía contradicciones denunciables. Flew se convirtió en el gran patriarca del ateísmo filosófico moderno que defendía sus ideas con solvencia en todos los foros de discusión intelectual de altura.

La negación de lo divino en Antony Flew

Esta ha sido, en efecto, la posición que mantuvo Flew durante seis décadas, convirtiéndole en uno de los grandes maestros del ateísmo. Pero, ciertamente, no fue nunca un ateo al estilo radical de Dawkins, Harris o Hitchens. Su estilo analítico le hizo defender la posición de que era a los teístas a quienes correspondía la responsabilidad de aportar pruebas o argumentos que hicieran aceptable la existencia de Dios.

El ateísmo era la posición que, por defecto, debía siempre ser asumida. Flew se mantuvo en esta tesis que fue combatida por los teístas coetáneos ingleses como Alvin Plantinga.

(Por Leandro Sequeiros San Román) Alvin Plantinga, de 84 años, es en la actualidad profesor emérito de Filosofía de la Universidad de Notre Dame de John A. O’Brien, donde enseñó durante 28 años hasta que se jubiló en 2010. Su trabajo pionero comenzó a finales de los 50, una época en que los filósofos académicos generalmente rechazaban la filosofía de la religión. “Alvin Plantinga reconoció que no sólo la creencia religiosa no entraba en conflicto con un trabajo filosófico serio, sino que podía hacer contribuciones cruciales para abordar problemas perennes en filosofía”, dijo Heather Templeton Dill, presidente de la Fundación John Templeton, que entrega el Premio. Según Dill, “a veces vienen ideas que revolucionan nuestra forma de pensar, y quienes crean tales descubrimientos son las personas que honramos con el Premio Templeton”.

Para éste, lo obvio social e históricamente es Dios, y es el ateísmo el que debe aportar pruebas.

A mi entender, entiendo que lo obvio no es ni el ateísmo (Flew) ni el teísmo (Plantinga) sino el enigma del universo y la incertidumbre metafísica. Ni ateísmo ni teísmo son obvios, ya que dependen de una toma de posición humana ante el enigma. El teísta debe ponderar los argumentos del ateo, y viceversa.

Antony Flew aplicó el método analítico para ponderar los argumentos a favor de la existencia de Dios que venían siendo esgrimidos por el teísmo de su tiempo. El resultado fue que durante años y años el fino análisis de Flew fue mostrando la insuficiencia de los argumentos teístas.

Por una parte, consideró que los argumentos tradicionales (los metafísico-ontológicos, los teleológicos o de la finalidad-racionalidad del universo, y los derivados de la historia de las religiones) no tenían una corrección lógica que los hiciera aceptables.

Pero, por otra parte, consideró también que la misma idea de Dios que ofrecía el pensamiento teísta no era aceptable porque mostraba un contenido que no era defendible ante la razón por ser incongruente con nuestra idea de la realidad (así criticó Flew la idea de Dios, su relación con el mundo, y los atributos divinos).

Pero la actitud de Flew fue siempre respetuosa y abierta. Decía lo que con honestidad creía que podía decir por el uso de la razón, científica y filosófica. Pero estuvo siempre abierto a considerar de nuevo las cosas, hallar nuevos argumentos y cambiar.

Flew caracterizaba su actitud como la de dejarse llevar con honestidad… hasta donde nos lleve la evidencia. Y con toda honestidad se dejó llevar, al final de sus días, hasta dónde las evidencias le llevaban, es decir, al tránsito desde su ateísmo ancestral a una nueva posición teísta. El libro de Flew en 2007, Dios existe, muestra a las claras que sabe perfectamente lo que dice, tiene la información pertinente y razona con gran precisión y agudeza. No se ve ni por asomo el “desvarío de la ancianidad” que ha pretendido atribuirle Dawkins malévolamente.

La primera parte del libro está dedicada a explicar sus años de ateísmo: cómo llegó a ser ateo y cuáles fueron los argumentos en que fundaba su opinión. Es, más o menos, la contextualización que ya hemos hecho aquí en lo anterior y que no tenemos intención de presentar en detalle. Flew aporta sus experiencias familiares, informa sobre sus estudios, sus contactos con personas y profesores, sus relaciones con grandes autores de su tiempo, su ingreso en la universidad como docente hasta el final de su carrera académica.

Refiere igualmente el contenido de sus obras y los pasos que fue dando en ellas, siempre en orden a defender la posición atea en el marco del pensamiento analítico. El lector interesado leerá estos capítulos de Flew con provecho.

Pero quiero reseñar aquí, sacándolo de la biografía intelectual que Flew nos expone, su mención de la forma en que el problema del Mal influyó en su ateísmo de juventud.

“Las razones por las que abracé el ateísmo a la edad de quince años eran claramente inadecuadas. Se basaban en lo que describí más tarde como dos “obsesiones juveniles”: 1) que el problema del mal constituía una refutación decisiva de la existencia de un Dios infinitamente bueno y omnipotente; 2) que el recurso a la libertad del hombre no eximía al Creador de su responsabilidad por los manifiestos defectos de la creación” 1 Ref.Dios existe p. 59
“Si decimos que Dios nos ama, debemos preguntar qué fenómenos excluye dicha afirmación. Obviamente, la existencia del dolor y el sufrimiento aparece como un problema para la tesis en cuestión. Los teístas nos dicen que, con las apropiadas cualificaciones, estos fenómenos pueden ser reconciliados con la existencia y el amor de Dios. Pero entonces surge la cuestión de por qué no deberíamos simplemente concluir que Dios no nos ama. Los teístas, según parece, no permiten que ningún fenómeno pueda contar como incompatible con la tesis de que Dios nos ama. Esto significaría que nada puede contar a su favor tampoco. Se convierte de hecho en una afirmación vacía. Concluía que una hipótesis presuntuosa puede así ser muerta poco a poco: se le inflige la muerte de las mil cualificaciones” 2 Ref.Dios existe p. 60

El problema del Mal, sin embargo, no será abordado en su obra de 2004, reducida a considerar el teísmo como una exigencia de la razón cosmológica.

Conclusión de lo dicho hasta ahora

Ciertamente, el contenido de la obra de Flew que supone su conversión final al teísmo es, ante todo una argumentación cosmológica. En detalle valoraremos su análisis en un próximo artículo sobre su descubrimiento de lo divino.

Como explicaré, su nuevo teísmo y los argumentos que esgrime para defenderlo tienen un indudable interés. Sin embargo, en mi opinión, no creo que estén construidos con toda precisión y en conformidad con lo que permite hoy decir la ciencia moderna.

No es que estemos en disconformidad con el nuevo teísmo de Flew, pero sí creemos que sus argumentos deben ser revisados y no pueden ser aceptados sin más. Lo explicaremos en el siguiente artículo que completará nuestro análisis del pensamiento de este gran maestro del ateísmo/teísmo, es decir, del problema del ateísmo y del teísmo en el siglo XX.

El famoso promotor del ateísmo Antony Flew creyó a los 81 años… y escribió «Dios existe»

Antony Flew, filósofo ateo hasta los 81 años; luego, deísta

Fue ateo desde los 15 hasta los 81 años, prestigioso filósofo en Inglaterra, Escocia y Canadá, y cortés pero firme promotor del ateísmo. Los nuevos hallazgos de la ciencia cambiaron su punto de vista.

La editorial Trotta ha publicado recientemente «Dios existe«, el libro de argumentos a favor del deísmo que el famoso filósofo ex-ateo Antony Flew publicó en 2007 en inglés, levantando una gran polvareda. 

El personaje y su pensamiento es de lo más relevante, pero el contexto en el que llega lo es más aún.

Los ateos se divulgan; los teístas, no

Como explica el filósofo de la ciencia Francisco José Soler Gil en su interesantísimo prólogo, en español se traducen enseguida en grandes casas editoriales todas las obras de lectura ágil de los divulgadores internacionales del nuevo ateísmo grosero, mientras que las trabajadas respuestas de los filósofos o pensadores teístas o cristianos no se traducen nunca o sólo en pequeñas editoriales de muy poca difusión.

Cualquier nueva publicación de las figuras más destacadas del bando ateo -Richard Dawkins, Daniel Dennett, etc.- es traducida en pocos meses a nuestra lengua. Y publicitada como best seller por las principales distribuidoras de libros❞, denuncia Soler Gil. ❝En cambio, la mayor parte de las obras y autores del bando teísta permanecen sin traducir; o, las que finalmente son traducidas (con frecuencia con mucho retraso), ven la luz en editoriales destinadas a un público muy minoritario❞.

Dios existe. Antony Flew


LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.
      En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla)
     La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio.

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