KRISIS

LA NAVIDAD (4)

Por Jerónimo Sánchez Blanco

Adoración de los Reyes Magos de Velázquez
Adoración de los Reyes Magos de Diego Rodríguez de Silva y VELÁZQUEZ

La  Adoración de los Magos  

Una vez  más, se  encuentra   esta  imagen  familiar   en el escenario  de la  Navidad,  muy vinculada  a nuestra  infancia  y al mundo de ilusiones  y sueños   que aún perdura   en muchos   hogares:  la Adoración de los Magos. De las manos  de los  grandes pintores también han salido  cuadros  bellísimos, ya se sea Velázquez, Giotto, Rubbens  y otros; y en numerosos  villancicos que cantan su presencia en Belén:

“Los tres reyes de lejos vinieron; se presentaron al Niño Dios, con oro, mirra e incienso y lo coronaron de rayos de sol. Y a los tres  guió  una estrella radiante y hermosa y a Belén llegaron con su resplandor”.

Será   el evangelio (Mateo 2.1-5) el que nos da la crónica  de los magos::

“Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey  Herodes, unos magos que venían del Oriente, se presentaron en Jerusalén, diciendo: ¿Donde está el Rey de los judíos  que ha nacido?  Pues vimos su estrella  en el Oriente y hemos  venido para  adorarle. Al oírlo  el rey Herodes  se sobresaltó y con él toda  Jerusalén.”

        Convocados por Herodes, los sumos sacerdotes y los escribas para que le informaran  dondedebía nacer el Mesías, le dijeron:

“En Belén de Judea, porque así está escrito  por medio del profeta: Y tú Belén, tierra de Judá,  no eres, no, la menor entre las  ciudades de Judá, porque de ti saldrá un caudillo, que  apacentará a mi pueblo Israel.”

Informado Herodes de estas señales y presagios, les dijo a  los magos:

“Id  e informaos  bien  sobre este niño, y cuando le encontréis   avisadme, para ir yo también a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y la estrella  que ellos vieron en el Oriente, iba delante de ellos,  hasta que llegó y se detuvo  encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se  llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron  al niño con María, su madre; y postrados le adoraron; le abrieron  sus cofres y le ofrecieron  dones de oro, incienso y mirra. Y avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.”

        Ningún otro evangelista  hace referencia  a este suceso, pero  esta circunstancia no ha impedido que forme  parte   de los sentimientos  y emociones  de la tradición  de los cristianos,  durante  generaciones  y lo haya  arropado  con nuevos detalles:  Serán conocidos  como tres  Reyes  Magos cuyos nombres  eran  Melchor, Gaspar y Baltasar. El relato de Mateo  es  más  simple, al omitir el número de magos, sus nombres  y el título de Reyes,  y  permite  un  análisis de los hechos y del lenguaje  utilizado.

        En primer lugar,  corrobora   la intencionalidad de  situar  el hecho, históricamente  durante el reinado de Herodes, que se supone  es  Herodes el  Grande, que vivía   cuando nació  Jesús, reiterando que  este  niño  fue  real y  formó parte de la humanidad. En segundo lugar, nació  en Belén de Judea, porque  así  lo acordó  el  consejo de  sumos sacerdotes y escribas  convocados por el rey Herodes, ciudad  del rey  David. Este argumento  podría  tener  un carácter  pedagógico, similar  al empleado  en  el evangelio de Lucas, para   persuadir  a los  judíos  en vías de conversión  al cristianismo,  de  que Jesús, nacido en  Belén, era el  Mesías anunciado por los profetas de Israel. En tercer lugar, la denominación de magos que proceden del Medio Oriente que siguen  una estrella, es una construcción literaria creativa y simbólica,  para indicar  que  estaban  ante  un acontecimiento extraordinario  a través de señales  y signos, que formaba parte de  un contexto cultural  en el que  la  astrología  o arte de interpretar la influencia de los movimientos  de los  astros   en la   naturaleza  y en los seres humanos, era comúnmente aceptada.  Sus orígenes  se sitúan  en  Babilonia  y en Egipto  pero  la presencia de los astrólogos y de los primeros estudiosos de la  astronomía, llegó a  la corte de los emperadores Cesar  Augusto y Tiberio, coetáneos de los hechos  descritos en el evangelio de Mateo. Finalmente las ofrendas  de oro, incienso y mirra, tienen un valor  simbólico que resalta  la grandeza  del recién nacido.

        Un  significado  muy relevante    fue   adquiriendo  la presencia de los Magos ante el recién nacido, en el transcurso de la Cristiandad, por  la universalidad del mensaje  de  Navidad, sin acepción  de culturas  y etnias: el Hijo de Dios ha nacido  en la pobreza  para  acoger a todos los seres  humanos. Esta llamada  a toda  la humanidad, contrasta  con  la   antigua tradición del Judaísmo, en el que  Israel  daba  culto  a Yahveh, que era su Dios  de forma exclusiva y que  (Juan 1.11-14)  abrió a  los que creen en el Hijo de Dios:

“Vino a los suyos y los suyos  no lo recibieron. Pero a todos los que la recibieron, les dio poder para hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre.(…..). Y la palabra se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo Único, lleno  de gracia y verdad”.


Jerónimo Sánchez Blanco, es Doctor en Derecho, Licenciado en Ciencias Políticas y Ex Diputado Constituyente.
Vaya desde aquí nuestro más sentido agradecimiento por honrarnos con sus colaboraciones.

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