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MEGACRISIS (2)
Crisis ecológica
Por Juan Miguel Batalloso Navas
El 24 de agosto de 2023 y mientras escribía estas líneas, la temperatura de mi ciudad estaba por encima de los 42 grados. Una temperatura que se extendió a toda España e incluso a Europa y que en algunos lugares alcanzó la cota de los 45 grados. Este calor humanamente insoportable, causó más de 1300 víctimas por patologías relacionadas con la subida de las temperaturas, ya fueran de enfermos crónicos, trabajadores de calle, de la construcción y de la agricultura. 1 Ref.Fuente: “Más de 1.300 personas han muerto desde junio víctimas del calor, un 60% menos que en 2022 gracias a la concienciación”. Cadena SER. En: https://cadenaser.com/nacional/2023/08/08/1300-personas-han-muerto-desde-junio-victimas-del-calor-un-60-menos-que-en-2022-gracias-a-la-concienciacion-cadena-ser/
Para el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, el mes de junio de 2023 fue el más caluroso jamás registrado según el análisis de temperatura global de la NASA 2 Ref.NASANET. Este Mes de Junio Fue el Junio Más Caluroso Jamás Registrado. En: https://www.lanasa.net/noticias/nuestro-planeta/este-mes-de-junio-fue-el-junio-mas-caluroso-jamas-registrado. Unos datos que coincidieron con los análisis independientes realizados por el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea y los Centros Nacionales de Información Ambiental de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). Para la NOAA, el mes de julio de 2023 batió un récord de ruptura: la Tierra tuvo el julio más caluroso en 174 años 3 Ref.NOAA. Record shattering: Earth had its hottest July in 174 years. En: https://www.noaa.gov/news/record-shattering-earth-had-its-hottest-july-in-174-years. A su vez, en este mes se alcanzó también el récord de la más alta temperatura de la mar conocida con una anomalía de aumento de 1,78 grados F o 0,99 grados C. Así pues, las evidencias de las que disponemos muestran que el cambio climático es científicamente incontestable.
En el mes de agosto de 2023 los incendios catastróficos se multiplicaron por todo el mundo. El devastador incendio de Hawái, los de Grecia, el de Canadá y aquí en España el de Tenerife. El fuego arrasó el Planeta, como así se observaba en el mapa de la Nasa del incendio de los bosques en los últimos años.


Los incendios a su vez vinieron acompañados de devastadoras inundaciones en las más diversas partes del mundo. Eslovenia, Noruega, Sudán, China, Filipinas, Afganistán, Irán y Honduras. Y a esta hecatombe hubo que añadir la deforestación y sus plagas de alteración del ciclo del agua; desertificación; perdida de hábitat, de suelo, de biodiversidad, de grandes masas forestales y en definitiva de calentamiento global del Planeta.
En un artículo del periodista especializado en Medio Ambiente Juan F. Samaniego titulado “La relación rota del ser humano y la naturaleza” se nos dice que la actual crisis climática y la pérdida de biodiversidad están estrechamente relacionadas con las crisis humanitarias y los problemas sociales. Tomando como referencia a América Latina, Samaniego nos informa de varios macroproblemas que están poniendo en jaque la vida en el Planeta, incluyendo la vida humana:
- La destrucción de la Amazonía. Con una extensión de 7 millones de km2, repartidos entre Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, la Amazonía es considerada como el “Pulmón del planeta”. Hasta el presente se ha desforestado ya casi una quinta parte de su extensión poniendo así en grave peligro su sostenibilidad y su capacidad para regular el CO2 mundial. Pero además, provocando alteraciones del clima, de las lluvias y disminuyendo el sustento de millones de personas, así como la desaparición de culturas indígenas.
- El extractivismo fósil. El aumento voraz de las prospecciones de petróleo y gas ha provocado numerosos daños al medio ambiente, como cambios en el paisaje, contaminación del agua y el aire así como daños irreversibles en los ciclos naturales de la vida animal y vegetal.
- Minería. La demanda incesante de cobre, níquel, cobalto y litio para abastecer las nuevas tecnologías ha multiplicado las actividades extractivas de la minería poniendo en peligro ecosistemas delicados como los salares andinos. Igualmente, al contaminar y alterar las fuentes de agua dulce se ponen en peligro también la salud de millones de personas.
- Biodiversidad. La biodiversidad es la que nos proporciona el soporte vital, pero al mismo tiempo la que mantiene en equilibrio los ecosistemas que regulan el clima, el ciclo del agua y la fertilidad del suelo. La pérdida de biodiversidad tiene efectos negativos sobre los medios de subsistencia, el abastecimiento de agua, la seguridad alimentaria y la defensa ante los fenómenos extremos. Según la WWF en su “Informe Planeta Vivo” de 2022 4 Ref.WWF. Informe Planeta Vivo 2022. Disponible en: https://wwfes.awsassets.panda.org/downloads/descarga_informe_planeta_vivo_2022.pdf Acceso em: 23 ago. 2023, el Índice Planeta Vivo global 2022 muestra una disminución media de 69% en las poblaciones analizadas de animales salvajes entre 1970 y 2018. América Latina muestra la mayor disminución regional en biodiversidad lo que significa una pérdida del 94 % en la abundancia poblacional media,el mayor declive regional en la abundancia poblacional media (94%). En el mismo sentido las especies de agua dulce también está cayendo en picado con una cifra que suponen un 83 % de sus poblaciones. Sus consecuencias afectan al 78 % de los habitantes rurales que se encuentran en situación de pobreza extrema en el mundo, muchos de los cuales dependen de los ecosistemas y los bienes que estos producen para poder subsistir 5 Ref.Banco Mundial. Biodiversidad. Disponible em: https://www.bancomundial.org/es/topic/biodiversity Acceso en: 23 ago. 2023
En el mismo sentido, la organización internacional que trabaja por los Derechos Humanos en el mundo, Amnistía Internacional señala, al igual que el secretario de las Naciones Unidas António Guterres, que “la emergencia climática es una crisis de derechos humanos de una magnitud sin precedentes” que “amenaza el disfrute de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de las generaciones presentes y futuras y, en última instancia, el futuro de la humanidad”. Una amenaza, que en la actualidad ha configurado un dramático escenario planetario (Medivilla, 2023).
- Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cambio climático provocará entre 2030 y 2050 unas 250.000 muertes adicionales al año solamente por malnutrición, malaria, diarrea y golpes de calor o estrés térmico. La cifra será aún mayor al considerar otras causas.
- Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los episodios meteorológicos extremos, sequías, inundaciones y otros desastres dejan prácticamente sin medios de subsistencia al 78% de las personas pobres (unos 800 millones) que viven en zonas rurales y suelen depender de la agricultura, la silvicultura y la pesca para sobrevivir.
- Para el Banco Mundial, si no se ponen en práctica medidas urgentes, los efectos del cambio climático podrían llevar a la pobreza a otros 100 millones de personas de aquí a 2030.
- Más de 2.000 millones de personas viven ya en países con gran estrés hídrico, y la cifra podría casi duplicarse en 2050.
- Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), uno de cada cuatro niños (unos 600 millones) vivirá en 2040 en zonas con un estrés hídrico extremadamente alto.
- Para el Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC en inglés), los 28 millones de personas que vivieron esa realidad en 2018 se vieron empujados en gran parte por los fenómenos meteorológicos extremos. Entre 2008 y 2018, el promedio anual fue de 20,88 millones.
- Para Amnistía Internacional, siguiendo los datos del Programa Mundial de Alimentos, el cambio climático provocará un aumento del hambre y la malnutrición de un 20% antes de 2050. Además ocasionará una reducción del acceso al agua para 1.000 millones de personas si la temperatura del Planeta sube 2o C. Este aumento, incrementaría la población expuesta a olas de calor intensas, el riesgo de sufrir escasez de agua y el peligro de inundaciones costeras en los pequeños Estados insulares en desarrollo.
Como dice el conocido y prestigioso teólogo Leonardo Boff en un artículo reciente:
Ante esta innegable realidad Boff añade:
Continuará…
Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ
Referencia
Comentario de Ángeles Torres Ageitos a través de Facebook
Supongo que hay un tiempo para la inconsciencia, otro para asumir el error y un tercero para intentar contrarrestar las consecuencias. Mucho me temo que, insuflados por opiniones tan distintas, incluso contradictorias respecto del cambio climático, estamos en ese estadio de la toma de conciencia, pero perdidos ante las soluciones más apropiadas. Creo que corremos, otra vez, la ceguera del cortoplacismo, también ante este problema de una gravedad para la vida en el planeta. Como casi siempre, lo más cercano es lo más preocupante y, como casi siempre también, la voz de alarma no suele venir de gobiernos, muchas veces, dispuestos a camuflar la falta de una reacción rápida ante una tragedia inminente. La permisividad se guía por otros intereses, a la larga, mucho más difíciles de resolver. Pienso por ejemplo en los humedales situados en lugares cada vez más secos por falta de lluvias, como el cado de Doñana. He leído opiniones que primaban una agricultura intensiva en contra de los acuíferos del lugar. Hay que ser muy coherentes desde la gobernanza para persuadir del cambio necesario en una producción que deja grandes beneficios, pero a corto plazo ya, muy negativa para la colectividad que vive de la siembra en lugares donde el regadío es insuficiente o está a punto de desaparecer. De nuevo, los cambios medioambientales chocan con un sistema económico que se niega a afrontar la dicotomía entre un cambio drástico en nuestra forma de vida y un lento declive de la salud del planeta. Algunos ejemplos ya los hemos vivido, muy poco traumáticos en nuestro caso. Aún estamos en esa idea de sustraernos a los augurios más derrotistas. En esto, siempre adalides, camuflando las peores noticias de pueblos dependientes de la biodiversidad que es su cultura ancestral y han sabido respetar la naturaleza que les circunda, porque forma parte esencial de su supervivencia y cultura ancestral. Estos son los perdedores a corto plazo, llamados a emigrar o desaparecer. Lo que dejamos ver en medio de nuestra miopía, todavía es más lúgubre, la ceguera, como la inconsciencia, termina pagándose con una enorme perdida, la habitabilidad del lugar que es nuestra casa , la única e irrepetible.
No hemos aprendido a cuidar nuestro planeta y ahora estamos pagando las consecuencias. Como conocemos las causas de ese desastre planetario, es imperdonable todavía no se den pasos significativos para revertir esta trágica situación.