Que el Dios de la vida nos ilumine

Que el Dios de la vida nos ilumine

Por Rafael Falcón Castro

Ayer tarde yo habría sido la persona más feliz del mundo si te hubiera visto aparecer y te hubieras encontrado con nosotros. No obstante, respetando tu decisión, quiero hacerte la reflexión que el corazón me dicta y me pide que te transmita. 

Sé que compartes conmigo que tu madre no necesita ninguna misa para ocupar un mejor sitio. No es ese el sentido que yo le doy cuando voy a la iglesia con motivo de la muerte de un familiar, de un amigo o conocido. Creo que los que necesitamos del rito de las exequias somos nosotros, para despedirnos y superar el dolor que nos provoca la separación del otro. Así ha sido en todas las culturas desde la noche de los tiempos. Eso está inscrito en nuestro subconsciente y no tenemos capacidad racional para sublimar esta necesidad. Si creemos que la tenemos, estamos cerrando una herida en falso, que no lograremos curar, que va a supurar y darnos problemas continuos, hasta que la atendamos, mientras que la vida nos de tiempo.

En estos últimos años he aprendido que EL DOLOR ES UN REGALO, PORQUE ES UNA ADVERTENCIA de que algo físico o moral no está funcionando bien. El físico lo entendemos mejor y acudimos al médico cuando se presenta. Generalmente, cuando aparece el moral echamos balones fuera y no lo vemos como una llamada de atención personal para que, el que lo sienta, le ponga remedio.

Culpamos a los demás, o a las circunstancias, de nuestras desgracias y no nos damos cuenta de que la vida nos ofrece con ellas la posibilidad de superarlas, poniendo, ante ese dolor, la actitud  adecuada. No podemos hacer que los demás o las circunstancias externas cambien, pero sí podemos cambiar nosotros, aprendiendo de cada situación dolorosa a mejorar nuestras vidas y, por contaminación, las de los que nos rodean.

Por esto te estoy escribiendo, porque ante el dolor que me produjo no verte, me planteé cual tenía que ser mi mejor actitud para superarlo. No sé si esto te va a servir.  Sé, como te he dicho, que no tengo poder para cambiar las circunstancias ajenas a mí, pero estoy seguro de que, atendiendo a mi conciencia amorosa, no me voy a equivocar.

El amor es la semilla más poderosa. Germinará cuando llegue su momento, pero estoy seguro de que brotará y aunque me gustaría verlo, es humano, acepto que pase lo que tiene que pasar en el momento adecuado. Dios, no el falso dios personal de las religiones dogmáticas que de niño me inculcaron, el del poder, el del miedo, el que adormece conciencias, sino el Dios del Universo, el que nos es inmanente y transcendente, nos proveerá y nos dará lo que necesitamos cuando convenga. Lo único que le pido a este Dios del que SOMOS parte, consciente de que esta petición es una vibración  del dios que SOY y comparto con toda la naturaleza, lo único que le pido, repito, es que nos ilumine. 

La única indicación que te puedo dar para que tu viaje en esta dimensión no se haga más difícil de lo que es, después de haberme equivocado multitud de veces, es que hagas el SILENCIO, el que acalla nuestra mente egoica. En él fluye de forma misteriosa, sin buscarla racionalmente, la luz que nos ilumina el camino. En ese mutismo mental, las principales herramientas que yo encontré para allanar el mío fueron: la compasión, el perdón, no juzgar ni condenar a los demás, ni a mí mismo. Desde luego que tengo que recordármelo cada día, porque mi memoria es flaca.

Te revivo, por si te ayudan como a mi, los versos de Teresa de Jesús que tantas veces recitamos juntos tu madre y yo.

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Ya sabes que te quiero y te deseo que el Dios de la Luz te ilumine. Siempre estaré a tu lado por si me necesitas.

Un fortísimo abrazo para ti, para Jose y para tus hijos.



RAFAEL FALCÓN CASTRO es natural de Castilblanco de los Arroyos(Sevilla) y actualmente reside en Umbrete (Sevilla), ciudad en la que ha desarrollado una ingente actividad educativa, cultural, artística, social y política.
      Ha realizado estudios de Filosofía y Humanidades, Magisterio y es Licenciado en Bellas Artes. Su labor como «Maestro de Escuela» la ha desarrollado casi en su totalidad en Umbrete, entregándose por entero, de forma apasionada y creativa a una vocación que le ha permitido autorrealizarse, además de prestar un servicio público de excepcional calidad. Durante casí toda su vida ha trabajado en Educación Infantil, trabajo que lo ha llenado de gozo y alegría. No obstante, en sus primeros años como Maestro de Escuela impartió docencia en la 2ª Etapa de E.G.B., años en los que tuve la alegría de compartir con él numerosos proyectos y actividades durante nuestra estancia en Olivares (Sevilla).
      Además de humanista y educador, Rafael es también un extraordinario y humilde pintor, escultor y poeta, cuya obra no es conocida por el gran público, por eso aprovecho la oportunidad para rogarle que siga y siga cooperando con este sitio de KRISIS para regalarnos el gozo de admirar todas sus realizaciones.
      Por último señalar que Rafael es una persona profundamente espiritual que está inmerso en un proceso continuo de autodescubrimiento, contemplación, agradecimiento y ejercicio de la compasión, algo que he podido apreciar gracias a la profunda amistad que me une a él.
      Que pueda seguir cooperando con KRISIS, siempre será para mí y para este humilde sitio que admionistro una fuente permanente de aprendizaje.
      Muchas gracias querido.
      Juan M. Batalloso

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