SABER MÁS PARA CREER MEJOR (3)

Tmp. máx. lect.: 15 min.

Por Leandro Sequeiros San Román

Saber más para creer mejor: debate abierto

El segundo volumen de esta serie es este:

SEQUEIROS, L. (2022) Saber más para creer mejor (2): debate abierto. Lo puedes obtener en papel o descargar gratis en https://www.bubok.es/libros/270815/SABER-MAS-PARA-CREER-MEJOR-2-Debate-abierto o también aquí en KRISIS para leerlo en línea o descargar.

            Estos son algunos detalles:

Un debate abierto

Este segundo volumen es plural, pues en él hemos dado la palabra a los componentes de Andalucía Laica y al grupo de Escépticos. Hemos querido oir sus puntos de vista.

En el año 1974, hace casi medio siglo, el profesor Alberto Dou, jesuita, catedrático de Matemáticas e Ingeniero de Caminos, tuvo una intuición que nos parece genial: crear, junto a otros profesores (jesuitas o no) la Asociación Interdisciplinar José de Acosta (ASINJA). Se dedicó a este jesuita que vivió en América entre el siglo XVI y XVII, autor de la Historia Natural y Moral de las Indias, un libro interdisciplinar. Desde esa fecha, la Asociación se ha mantenido viva, a pesar de los problemas que surgen en toda empresa cultural.

El presente volumen, segundo de esta serie (y que desarrolla los principios metodológicos de «SABER MAS. Aproximación epistemológica», Bubok, 2022) presente diversas perspectivas de la problemática interdisciplinar de la ciencia y la religión. La Unificación de saberes no es tan sencilla como podría creerse. Y en esto volumen prestamos la voz a los laicistas y a los escépticos para que aporten su punto de vista.

Estos son los títulos de algunos de sus capítulos: 4. Una nueva obra descubre el itinerario científico y espiritual de Georges Lemaître. 5. Albert Einstein (1879-1955): ciencia y espiritualidad- 6. ¿Es posible un naturalismo religioso? 7. Tender puentes entre ciencia y religión: Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) y la unificación de los saberes. 8. Stephen Hawking y Dios el debate en Tendencias21 de las Religiones.

Ofrecemos el capítulo de presentación:

PRESENTACIÓN

En el año 1974, Alberto Dou, un jesuita catedrático de matemáticas e ingeniero de caminos, impulsó la Asociación Interdisciplinar José de Acosta (ASINJA) Intuía que en un futuro próximo sería necesario desarrollar una inteligencia colectiva que unificara los saberes.

El pensamiento interdisciplinar era en España algo desconocido. La fragmentación de saberes era lo normal. La Universidad era una suma de Facultades incomunicadas cuando no enfrentadas. Recuerdo que el Decano de mi Facultad decía ufano un día: “nosotros en Ciencias, investigamos: los de Letras, leen”. Y mi jefe de Departamento, un día que me atreví en el café del bar a aludir a algo humanístico, me espetó (haciendo con la mano un gesto de desprecio): “mire Sequeiros, eso es filosofía” (como si hubiera hablado de brujas o de pseudociencia)

Este es el segundo volumen de esta colección que recopila algunas de mis publicaciones (y las de otros colegas) sobre «Saber más para creer mejor”. Defendemos que la ciencia no lleva necesariamente al ateísmo. Y que una perspectiva epistemológica equilibrada (lo que tratamos en “Saber más. Perspectiva epistemológica” Bubok, 2022) puede ayudar a madurar las propias creencias. Religión y experiencia religiosa. 

Reflexión interdisciplinar

Muchas de las perspectivas proceden de los trabajos interdisciplinares de Arthur Peacocke, Ian Barbour, John Polkinghorne, Philip Clayton y otros científicos-filósofos-teólogos interdisciplinares.

Para Peacocke, como para Barbour, las religiones son un hecho, cuya existencia real no puede ponerse en duda. Pero estas se fundan en la experiencia religiosa, individual e integrada en comunidades religiosas.

En el cristianismo integrada asimismo en las comunidades de fe del pasado, hasta llegar a la comunidad de Israel en el A.T. y de la primitiva comunidad cristiana descrita en el N.T.

La teología busca exponer la fe contenida en la experiencia religiosa, pero también hacerla inteligible y expresar su sentido. Buscar inteligibilidad es conocer por qué la experiencia religiosa es como es, cómo debe ser entendida y cuáles son sus causas en el conjunto de la realidad en que vivimos. Para Peacocke la experiencia religiosa busca algo que no busca la ciencia (por la pura objetividad de ésta): el sentido.

La teología busca entender cómo la experiencia religiosa integra al hombre congruentemente en la realidad del universo, dotando a su vida personal de un valor y de una esperanza de cumplimiento final.

La experiencia religiosa, por tanto, puede ser objeto de descripción fenomenológica. Es una vivencia de experiencia de Dios, por ejemplo, descrita en la mística de muchas religiones.

El sujeto se siente inmerso en Dios y cercano a Él en su interior (el agustiniano intimior intimo meo): es la experiencia de inmanencia y transcendencia de Dios presente ya en el paulino “en Dios vivimos, nos movemos y somos”, repetidamente citado por Peacocke. Pero la teología, y la filosofía cristiana, al buscar inteligibilidad han debido necesariamente hacer uso de la razón. Pero esto ha dependido –no podía ser de otra manera- de cada época histórica: de la filosofía griega, de Platón, de Aristóteles, de los sistemas escolásticos, de Descartes, de Kant, de Hegel… Estos modelos de inteligibilidad racionales han llevado a una lectura o interpretación de la experiencia religiosa: lectura, sin embargo, que podría ser más o menos correcta, o incluso imprecisa y errónea. Estos análisis de inteligibilidad epocales, variables por su propia naturaleza, no deben confundirse con los modelos religiosos que contienen la vivencia de la realidad y de la experiencia religiosa que constituye la esencia de la religión.

Inteligibilidad de Dios en la era de la ciencia.

El conjunto de la obra intelectual de Peacocke se funda en una declaración de principios básica, compartida con Barbour, Polkinghorne y otros muchos (y por mí mismo): que el constructo racional sobre el universo, la vida y el hombre hacia un entendimiento actual de la experiencia religiosa debe partir de la experiencia organizada en la ciencia (sometida, naturalmente, a una problematización filosófica, ya que la ciencia no tiene por qué plantearse desde su propia metodología ciertas cuestiones últimas, antropológicas o metafísicas).

Peacocke insiste en que acceder a la inteligibilidad de la experiencia religiosa en la teología desde la ciencia es hoy, además, especialmente necesario para el cristianismo por razones históricas y sociológicas: por el cuestionamiento crítico de la religión desde la ilustración por la ciencia y por la influencia generalizada de la ciencia en la cultura occidental de nuestros días.

No seguir este camino equivaldría a encerrar el conocimiento y lenguaje racional sobre Dios, y la experiencia religiosa, en discursos deficientes y en anacronismos ininteligibles por la sociedad actual. En su discurso de recepción del premio Templeton decía Peacocke, el 8 de marzo de 2001, que “la ciencia es el lenguaje global y el patrimonio de nuestro cultura, y para los creyentes de todas las religiones ha llegado el tiempo de comprometerse creativamente con la perspectiva universal ofrecida por las ciencias”.

La ciencia, asumida por los modelos religiosos, conduce a entender la inmanencia de la divinidad en la ontología del mundo –como hemos visto en el pan-enteísmo de Peacocke, Clayton y otros

Experiencia del mundo-experiencia de Dios

La experiencia del mundo es ciertamente ya una experiencia implícita del ser de la Divinidad. Pero es una experiencia del Deus absconditus, ya que el mundo, como nos hace ver la ciencia, puede ser descrito como puramente mundano, autónomo, sin Dios. La imagen científica del mundo nos conduce a entender que el Dios que se revela en la experiencia religiosa es el Deus absconditus de Lamaître (ver página 55 y ss) el Dios oculto que no se impone, el Dios cristiano de la Gracia en el Espíritu, el Dios de la libertad. El Dios, en definitiva, que se nos manifiesta en la kénosis cristológica del misterio de su Muerte y Resurrección. La experiencia natural no es eo ipso religiosa (porque puede ser mundana), sino que es la experiencia religiosa posible, asumida libremente, la que revela la experiencia del mundo como experiencia de Dios. Todo esto es, a nuestro entender, muy importante y depende de la inteligibilidad de Dios orientada por la imagen científica del mundo.



LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.
En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla)
El presente artículo fue publicado originalmente en Religión Digital el pasado 1 de enero de este año 2022.
     La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio y nuestro más sincero deseo de que se recupere pronto y podamos celebrar con alegría y esperanza su 80 cump0leaños. ¡ Adelante siempre querido Maestro !.

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