KRISIS

Siempre en mi corazón

Antonio suárez Nieto
ANTONIO SUÁREZ NIETO

          Antonio Suárez Nieto es para mí uno de los mejores seres humanos, por no decir el mejor, que he tenido la oportunidad de conocer en mi vida. Realmente cuando ahora pienso en todas las extraordinarias personas con las que he tenido el privilegio de convivir y aprender con ellas, no puedo evitar el sentirme extraordinariamente afortunado. Antonio siempre tuvo y tendrá para mí un lugar privilegiado y central en mi corazón y estoy plenamente convencido de que está presente y actuante en todas las personas que le conocieron.

          Del militante comunista y cristiano, cristiano y comunista Antonio Suárez Nieto, estoy también convencido de que nadie de este mundo, ni de otro que existiese, podrá decir absolutamente nada reprobable. Su naturalidad en el permanente testimonio de bondad, humildad y generosidad incondicional que siempre regaló a todo aquel que se le acercaba, hacen de él en mi opinión, la encarnación más real del mensaje original de Jesús «el hijo del carpintero«. Fue precisamente de él de quien aprendí esta expresión para identificar a Jesús y comprender el significado más auténtico de ser o sentirse cristiano.

          Antonio fue comunista, no porque hubiera bebido en las fuentes del marxismo o se hubiese unido a la lucha sindical, vecinal y política por un barrio, una ciudad y un mundo mejor, que también. Antonio fue comunista, sencillamente porque era, se sentía, pensaba, hablaba y se comportaba como un cristiano, que para él no era otra cosa que colocarse exactamente en el mismo lugar en que se colocó Jesús: en el último de los últimos.

          Para mí, personas como Antonio Suárez Nieto constituyen el paradigma de la encarnación cristiana y la radicalidad obrera evangélica. Toda su vida, y tenía 87 años cuando terminé el libro que apasionadamente tuve la oportunidad de escribir sobre él, la dedicó a «amar y servir«. Desafortunadamente ya no está con nosotros, pero puedo asegurar, como así corroboran todos los que le conocieron, que toda su vida fue una apuesta constante, permanente y multifacética en favor de los pobres, oprimidos y explotados.

          Él decía que no conocía un mensaje más a la izquierda que el Evangelio y que el Reino de Dios, no es algo que está ahí arriba para consolarnos con esperanzas vanas. Por el contrario, el Reino de Dios para Antonio era algo que se construye, que hay que hacerlo día a día y hacerlo siempre al lado y a favor de los oprimidos y de los últimos, porque fue en ese lugar en el que se colocó Jesús. Por eso afirmaba también con apasionada insistencia, que son del todo insuficientes los rezos, las imágenes y que para nada es necesario participar en ceremonias que consagran la división entre el cielo y la tierra. Para él, lo verdaderamente importante era dotarse de una teoría de la transformación social y de una metodología histórica que nos haga descubrir las raíces sistémicas de las injusticias. Y aun así, Antonio decía, que esto sería netamente insuficiente, porque sin sensibilidad, sin ternura, sin compasión, sin misericordia o sin amor, es imposible construir el Reino o la Utopía de justicia, paz, igualdad y libertad que el mensaje original de Jesús propone.

          Rindo pues homenaje de cariño, reconocimiento y suprema admiración a Antonio, como también a su compañera y esposa Amparo, una pareja auténticamente cristiana que respiraba amor, generosidad, bondad y humildad por todos sus poros. Y para que así conste ofrezco aquí cada uno de los capítulos del libro que gracias a sus valiosísimos testimonios que me regalaba en las entrevistas que mantuvimos a lo largo de 2015, salió a la luz en junio de 2016 bajo el título «Amor cristiano y lucha de clases«.

Amor cristiano y lucha de clases. Prólogo e introducción
Amor cristiano y lucha de clases (3): Amparo
Amor cristiano y lucha de clases (6): el trabajo en Camas
Amor cristiano y lucha de clases (y 9): el pecado del mundo
Amor cristiano y lucha de clases (1): Entrada en el mundo de las desigualdades
Amor cristiano y lucha de clases (4): la HOAC
Amor cristiano y lucha de clases (7): conciencia social y política
Amor cristiano y lucha de clases (1): Entrada en el mundo de las desigualdades
Amor cristiano y lucha de clases (5): el Concilio Vaticano II
Amor cristiano y lucha de clases (8): el último viaje
AMOR CRISTIANO y LUCHA de CLASES (Libro completo)
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12 comentarios sobre «Siempre en mi corazón»

  1. No conozco a Antonio Suárez, pero por tus comentarios merece que yo también me sume al homenaje a su persona. Su interpretación del evangelio de haber dedicado su vida a los pobres, oprimidos y explotados es la única correcta. Tu libro sobre las conversaciones con él es de una presentación insuperable porque permite una lectura cómoda por capítulos. Los iré leyendo porque yo también deseo enriquecerme con su contenido.

  2. En el primer capítulo haces una referencia muy interesante a tu asistencia al Congreso en Madrid sobre «Cristianos Por el Socialismo», saliendo convencido de la complementariedad entre cristianismo y marxismo. Más aún , considerar a Antonio Suárez un referente obrero y cristiano.
    Esa conjunción la defendió Giulo en su librito » Amor cristiano y lucha de clases». Pero esa conjunción fue rechazada por la Iglesia jerárquica al suspenderlo » a divinis» y prohibirle la enseñanza en las universidades católicas. Sin embargo, es verdad que gracias a personas como él se abre la esperanza de construir un mundo mejor.
    Saludos.

  3. El primer capítulo, ahora sí, Antonio se presenta como miembro de una familia conservadora y acomodada. Los padres lo matriculan en una escuela católica, a salvo del ateísmo de la escuela laica. Más tarde descubre que no le cuadraba la solemnidad de la liturgia de las iglesias con la realidad observada entre los jornaleros del campo. Fue el inicio para buscar una interpretación del cristianismo acorde con el Evangelio.
    Saludos.

  4. En el capítulo 3, Antonio S. hace un homenaje sincero y amoroso a su difunta mujer, a la que adoraba. Interesante la visión que tiene de Cristo, ajusticiado por subversivo ante el poder político y por blasfemo ante el poder religioso. Los seguidores de Cristo también comparten ese destino del hijo del carpintero.

  5. En el capítulo 4, Antonio S. ingresa en la HOAC que le abrió los ojos de lo que tenía que ser su misión, inspirada en la parábola del buen samaritano, un ateo o republicano de entonces.

  6. En el capítulo 5, Antonio S. habla con crudeza de la desmemoria del Concilio Vaticano II. Prueba de ello es la referencia que hace a los teólogos de la liberación, un movimiento surgido del Concilio. Todos ellos fueron apartados o condenados. Ante esa situación, Antonio hace una acertada diferenciación entre eclesiocentrismo y cristocentrismo como corrientes de pensamiento y comportamiento cristiano totalmente contrapuestas.

  7. En el capítulo Vi Antonio expone su compromiso con Camas junto con otros colaboradores que fundan «El Pozo de los Chiflados». Es un movimiento solidario cuya primera acción es construir una marquesina en la parada de los autobuses. Después vendrían otras acciones solidarias inspiradas en la corriente cristiana del cristocentrismo.

    1. MUCHÍSIMAS GRACIAS DE TODO CORAZÓN por tus comentarios que son una excelente síntesis de esta maravillosa experiencia que para mí fue entrevistar a Antonio y hacer después el libro. Adelante siempre !!!

  8. Gracias por tu agradecimiento, aunque más agradecido debo estar yo por esas conversaciones tan intensas e interesantes con tu apreciado amigo Antonio Suárez. El libro me ha enriquecido mucho y lo subiré a mis redes para que otros se enriquezcan también. Termino de sintetizar los último capítulos.

  9. En el capítulo VII, Antonio mantiene con sus 87 años de edad una clarividencia admirable. Explica que su gran nivel de concienciación y compromiso social se debe a que desde niño estuvo inhabilitado para una cultura de egoísmo e individualismo. Posee una conciencia socio-política-cristiana desarrollada a través de la educación basada en los Derechos Humanos. Carga una vez más contra el nacionalcatolicismo por eclipsar el mensaje originario de Cristo.

  10. En el capítulo VIII, Antonio nos habla de la muerte y de la resurrección. Para un cristiano la muerte es vivir de nuevo haciendo lo que podamos por nuestros hermanos sufrientes. El infierno es un invento antievangélico para someter por el temor a los creyentes. Resucitar consiste en llenarse de fuerza y valentía para combatir cualquier forma de injusticia.

  11. En el capítulo VIII, Antonio nos habla de los pecados del mundo que tanto daño han hecho y continúan haciendo . Esos pecados son innumerables como los engaños financieros, los niños soldados, las niñas pobres, marginadas y víctimas de abusos. La Iglesia no puede quedar ajena a tanto pecado, debe luchar contra él , contra las multinacionales de armamento,, contra el neoliberalismo……..Además, la Iglesia española debe pedir perdón por su alianza con el fascismo.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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