«Argentina 1985» versus España 2022

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Este emblemático día de 28 de octubre de 2022, en el que se han cumplido 40 años del abrumador triunfo del PSOE de Felipe González con aquel famoso eslogan de “Por el cambio”, me he levantado con la noticia de que el PP de Feijoo ha roto las negociaciones con el PSOE para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Según compruebo en la prensa del día, el argumento ofrecido es, digámoslo así, un nuevo chantaje al legítimo Gobierno de coalición para que paralice y modifique la reforma del delito de sedición. Una reforma que tan solo hace unos días, la secretaria general del PP Cuca Gamarra, declaró que era un asunto totalmente desvinculado de las negociaciones del CGPJ. Vista esta espantada en perspectiva, no cabe duda de que es otra argucia más del PP para hacer imposible la gobernabilidad de este país, controlar el aparato judicial y hacerse de jueces afines para entorpecer la labor del Gobierno y no asumir ningún tipo de compromiso ante los problemas. Ya vimos como la pandemia fue una oportunidad para denigrar, desacreditar y oponerse al Gobierno en todos los frentes e igualmente comprobamos como se han venido oponiendo de forma sistemática y pertinaz junto a sus congéneres de Cs y Vox, a todas y cada una de las medidas sociales promovidas. Algo que acaban de reiterar con su negativa a aprobar los Presupuestos Generales del Estado y ahora con el abandono de las negociaciones. A mi juicio la razón es clara. Al ser los representantes de las clases y grupos sociales más privilegiados y adinerados, además de los herederos de una cultura antidemocrática y golpista, es lógico que se opongan con empeño a cualquier medida que desarrolle y garantice el cumplimiento de los derechos sociales contemplados en la Constitución de 1978. Pero una cosa es que sea lógica y otra muy diferente que sea ética y constitucionalmente fundada.

         Pero no es este el tema que me trae hoy aquí para reflexionar brevemente sobre la naturaleza carpetovetónica, nacionalcatólica e incluso me atrevería a decir que cristofascista de este país llamado España. Ya nos lo dijo Don Antonio Machado: «Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón» El tema por tanto va del impacto emocional que me produjo ver ayer la película “Argentina 1985” algo que hice gracias al aviso de Emilio Soto, uno de mis amigos del grupo “El botellín”. Fue tal la emoción y la indignación que sentí que me dije, pues mañana voy a escribir algo y aquí estoy.

         Esta película argentina del director Santiago Mitre y protagonizada por el conocido y prestigioso actor Ricardo Darin es a mi juicio verdaderamente espectacular, emocionante, avasalladora y te remueve de tal manera las entrañas que no hay manera de escapar al impulso de seguir apostando permanentemente por los valores democráticos y por la defensa total de los Derechos Humanos Universales. Ha sido galardona en el Festival de Venecia y de San Sebastián y posiblemente sea candidata a los Oscar. Si por mí fuera, yo pondría esta película de visión obligatoria en todos los Centros de Enseñanza Secundaria haciendo con ella todas las actividades formativas y educativas posibles en torno a la Democracia y a los Derechos Humanos. Si bien y para acercarnos a nuestra realidad, inmediatamente a continuación pondría también la película “Pico Reja, la verdad que la tierra esconde” de Remedios Malvárez y Arturo Andújar o cualquier otro documental relativo a las fosas comunes en las que todavía permanecen las víctimas de la dictadura. Unas fosas que le dan a España el terrorífico y escarnecedor privilegio de ser el segundo país del mundo después de Camboya en fosas comunes.

         Las preguntas que esa película me ha sugerido se me vinieron a la cabeza enseguida. ¿Por qué no ha sido posible en nuestro país cicatrizar las heridas de nuestro pasado y divulgar para general conocimiento de la ciudadanía lo realmente sucedido con las víctimas del golpe de 1936 y del franquismo? ¿Por qué se han desoído sistemáticamente los Informes de los relatores de la ONU sobre Derechos Humanos? ¿Por qué se ha tardado tantísimo tiempo en elaborar leyes que bajo los principios de verdad, justicia y reparación y garantías de no repetición reconocieran y dieran dignidad a las víctimas? ¿Por qué el PP y sus congéneres de Cs y Vox, gritan, vociferan, mienten descabelladamente sobre hechos históricos comprobados y verificados y se oponen sistemáticamente a cualquier forma de auténtica reconciliación?

         A esta última pregunta, mi gran amigo ya fallecido Fernando Camacho Acosta, teólogo y cura párroco de La Pañoleta, me decía que la reconciliación es cosa por lo menos de dos y es imposible si una persona o un grupo no desea bajo ningún concepto reconciliarse hacer posible esa reconciliación. A continuación, añadía que lo mejor es dejar de preocuparnos por eso y continuar sin pausa ni descanso nuestro trabajo y compromiso continuo por los Derechos Humanos. Esta es la razón por la que ahora creo que el hecho de que la derecha de este país, la más troglodita y corrupta de Europa se niegue sistemáticamente a apoyar leyes y medidas memorialistas, sea porque aun creen que ganaron una guerra y que tienen todavía el derecho a seguir disfrutando del botín o porque persisten en su empeño de imponer, utilizando cualquier medio a su alcance, su visión del mundo, de la realidad y de España. Por desgracia estas fuerzas políticas creen que su idea de España no solo es la única verdadera sino que además les pertenece por derecho divino, recuérdese aquello que venía grabado en las monedas: “Franco caudillo de España por la gracias de Dios”.

         Mucho ha llovido desde aquel triunfo electoral del PSOE en 1982 y aunque este partido ha gobernado con grandes mayorías en España y en Andalucía, los hechos a lo largo de todo este periodo nos muestran que los asuntos de la Memoria Histórica y Democrática de nuestro país no han sido una prioridad gubernamental. No obstante, algo se hizo y está necesidad de reconocimiento y dignificación de las víctimas de la dictadura se fue poco a poco materializando en leyes. La primera fue la Ley de Memoria Histórica de 2007 del Gobierno Zapatero. Posteriormente la Ley de Memoria Histórica y Democrática de 2017 del Gobierno de Andalucía presidido por el PSOE de Susana Díaz y finalmente la Ley de Memoria Democrática de 2022 gracias al Gobierno presidido por Pedro Sánchez. En este punto se hace necesario recordar que estas dos últimas leyes se aprobaron con la participación de fuerzas políticas a la izquierda del PSOE, Izquierda Unida en el caso de Andalucía y Unidas Podemos en el caso de la actual Ley de 2022.

         Bien, pues llegados a este punto y todavía intensamente afectado por la emoción y la indignación que me han producido los hechos narrados en esta película, me he puesto a reflexionar de nuevo sobre la situación actual de la Memoria Histórica y Democrática en nuestro país, sin dejar de hacerme las mismas preguntas que hace más de una década me hago y a las que todavía no he conseguido encontrar una respuesta satisfactoria que arroje luz a mi conciencia.

         ¿Cómo es posible que hasta el año 2007 no se hiciera una Ley de Memoria Histórica cuando habían transcurrido ya casi 30 años de la aprobación de la Constitución? Y ¿cómo es posible también que hayan pasado 15 años para crear una nueva Ley que rectificase y reformase las insuficiencias de la Ley de 2007?  La verdad es que no lo sé a ciencia cierta, pero me atrevo a conjeturar algunos factores condicionantes de este a mi juicio imperdonable retraso. En cualquier caso, ni hay ni habrá nunca respuestas simples y monocausales, sencillamente porque todo fenómeno o hecho humano y social es indefectiblemente complejo, de aquí la importancia de estudiar a fondo que es eso de la complejidad.

         En primer lugar, debo mencionar que estos retrasos tienen en gran medida una explicación simple en lo que llevamos de siglo XXI. Está claro y así lo confirman los hechos, que cuando gobernó el PP de Mariano Rajoy al que le cabe el mérito de haber sido expulsado de la Presidencia del Gobierno por la corrupción de su partido avalada por las sentencias de numerosos casos en los tribunales, la Ley de Zapatero la metió en un cajón vaciándola de contenido gracias a que destinó a su desarrollo “cero euros”. Después llegó Moreno Bonilla a Andalucía e hizo prácticamente lo mismo. Movido también por la presión de Vox, disminuyó ostensiblemente las subvenciones para exhumaciones y actos memorialistas y ahora después de su reciente triunfo por mayoría absoluta lo más probable es que la Ley andaluza de 2017 acabe por ser derogada, siguiendo así el criterio expresado por el nuevo jefe de las derechas herederas del franquismo de que cuando llegue a gobernar derogará la Ley de Memoria Democrática recientemente aprobada por el Parlamento y el Senado .

         En segundo lugar, me pregunto: ¿Por qué España sigue teniendo todavía una derecha política tan arcaica, montaraz y cavernícola que sigue ignorando, repudiando y oponiéndose a cualquier iniciativa que dignifique a las víctimas del franquismo? En este punto se me ocurre ¿No será que todavía tienen que ocultar flagrantes hechos acaecidos a lo largo de toda la dictadura? ¿Por qué son tan refractarios y reacios a considerar que una verdadera reconciliación y una auténtica concordia entre todos los ciudadanos españoles únicamente es posible si somos coherentes con los principios éticos de verdad, justicia, reparación y no-repetición? Por qué, por ejemplo, se producen declaraciones como las de ese general de la aviación retirado que en su grupo de WhatsApp dijo que asesinando a 26 millones de españoles se arreglaba todo. ¿O por qué existen individuos que con toda tranquilidad hacen pruebas de tiro con las figuras del presidente y el vicepresidente del legítimo Gobierno?

         La verdad es que las respuestas a estas preguntas son de orden más complejo, aunque todas apuntan al hecho de que en nuestra sociedad no se ha normalizado la Democracia como una auténtica actitud ética interior que comporta el deber de defender de forma inquebrantable y con firmeza los Derechos Humanos Universales. Como diría Erich Fromm refiriéndose a la sociedad estadounidense de su tiempo, las sociedades se han adormecido, cosificado y alienado haciéndose pasivas y sometiéndose incondicionalmente a lo que ordene y establezca los poderes formales de turno explícitos y los poderes perennes implícitos, ya sean estos de orden económico, político o ideológico. Una pasividad y una indolencia que nos lleva a creer que por el hecho de introducir una papeleta en la urna cada 4 años, ya hemos conseguido un alto grado de Democracia. Y si a esta pasividad le añadimos el creciente individualismo, o aquello de que cada uno va lo suyo y teniendo en cuenta que las relaciones humanas, incluidas las relaciones de pareja, se han hecho líquidas como nos dice Zygmunt Bauman, el panorama no puede ser muy alentador que digamos.

         ¿Qué nos ha pasado? ¿Por qué este sorprendente avance de la extrema derecha y el fascismo en Europa? ¿Cómo es posible que los ciudadanos ignoren hechos históricos incontrovertibles como el nazismo y el fascismo y sigan sometiéndose subyugados a sus proclamas nacionalistas, racistas, machistas y xenófobas?

         Pues a mi modesto entender es que el triunfo del capitalismo financiero y el capitalismo de consumo es tan espectacular que no hay manera ya de obtener un mínimo equilibrio entre sus cada vez más cuantiosas ganancias y las justas demandas de las clases trabajadoras. Ahí está el presidente de la CEOE diciéndonos con toda tranquilidad que hablar de pobres y ricos polariza a la sociedad, algo así como si dijéramos que la Tierra gira alrededor de la Luna y no al revés como obviamente sucede. Y ¿por qué este triunfo tan espectacular del neoliberalismo? Pues sencillamente porque tiene un poder tan gigantesco que resulta muy difícil hacerle frente, cuando además grandes sectores de la sociedad se sienten satisfechos y cómodos con su situación y eso de organizarse y movilizarse no va con su espíritu consumista.

         En este punto considero la Educación como el más privilegiado de los procedimientos y el más eficaz de los instrumentos para mejorar y cambiar a las personas que han de transformar la sociedad como nos decía Paulo Freire. No obstante, en los asuntos de la Educación en Derechos Humanos, de Educación y Formación en Cultura Democrática, creo que España ha fracasado casi totalmente. Recuérdese, aquella humilde asignatura de “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” del gobierno Zapatero que fue vorazmente atacada por la Iglesia y las fuerzas más reaccionarias de este país, siendo fulminantemente eliminada en cuanto Mariano Rajoy accedió al Gobierno en 2011, aun sabiendo que aquella pequeña asignatura era una respuesta adecuada al hecho de que España había suscrito todos los Tratados Internacionales de la ONU sobre los Derechos Humanos. Otra prueba más de que donde gobierna el PP, ni la Memoria Democrática ni los Derechos Humanos son objeto de atención.

         Después hay otro factor que desde mi punto de vista es sumamente trágico e indignante y me refiero al papel deformador de conciencias que de forma explícita e implícita ha ejercido la Iglesia católica española. Una Iglesia que participó activamente en la gestación del golpe de Estado del 18 de julio de 1936; que contaminó tóxicamente la conciencia de los españoles a base de estupideces, mentiras, represiones y culpabilidad; que se benefició y se lucró de todos los privilegios y prebendas que le regaló la dictadura; que fraguó toda una ideología cristofascista que conocimos como nacionalcatolicismo y que por desgracia sigue presente en el seno de la Conferencia Episcopal española; que hizo oídos sordos a las reformas del renovador Concilio Vaticano II y que actualmente da pruebas de su oposición a la nueva línea de coherencia evangélica iniciada por el actual Papa Francisco. ¿No es una desgracia tener una Iglesia así? Menos mal que hay grupos de cristianos, todavía muy minotarios, que siguen anunciando el mensaje original de Jesús a partir de una opción preferencial por los pobres, por la justicia, la igualdad y la dignidad.

         Y por último está la monumental orquesta mediática dirigida por los grandes medios de comunicación, léase Atresmedia, Telecinco, la Cuatro e incluso la propia TVE  que constituyen una auténtica industria de la conciencia cuyo producto resultante es la sobresaturación de nuestras mentes de informaciones inconexas y descontextualizadas y la transmisión de ideología conservadora en estado puro y en definitiva la aceptación del desorden social establecido. Claro que si en nuestras instituciones formativas y escolares, es imposible aprender pensamiento crítico y autocrítico o si los temas sociales, filosóficos, éticos, históricos y de Derechos Humanos están fuera del programa o se les presta escasa atención, pues así nos va creyendo que la Democracia es un festival de vanidades, ambiciones y carreras de galgos y podencos.

         Tenemos pues que seguir agudizando nuestro ingenio y nuestro pensamiento crítico y creativo, sin olvidar que la finalidad última de toda Educación es llegar a ser una buena persona en todas las dimensiones y aspectos de su desarrollo. Y en este punto si despreciamos y marginamos a las Ciencias Humanas de nuestras escuelas e institutos y nos sometemos a los dictámenes utilitarios de las organizaciones económicas pues la cosa irá a peor. En otras palabras, sin Filosofía, Ética, Psicología, Política, Historia de las Religiones, Memoria Histórica y Democrática, que se nos quite de la cabeza que la Democracia vaya a responder a las necesidades de los seres humanos en general y de los sectores más discriminados y vulnerables en particular.

         Así pues, creo que la nueva Ley de Memoria Democrática recientemente aprobada y ya en pleno vigor, es desde mi punto de vista un importante avance para continuar la larga senda de rescate de dignidad y valores humanos que nuestros antepasados republicanos nos legaron. Sin embargo, me asalta una duda enorme. ¿Y si esta Ley no es aplicada con método y rigor en todas las Comunidades Autónomas de nuestro Estado? ¿Y si esta Ley sufre como otras, el vaivén de los cambios de gobierno y las subsiguientes y posibles obstaculizaciones, derogaciones y eliminaciones? ¿Merecemos como sociedad que se marginen, dificulten e incluso se desprecien los asuntos de Derechos Humanos? ¿Para qué sirven entonces las leyes? ¿No sería mejor en vez de hacer leyes, diseñar proyectos y programas de acción democrática con la más amplia participación y cooperación de los ciudadanos? ¿O es que acaso los ciudadanos no somos responsables de nada? ¿No será que la responsabilidad social de la ciudadanía y de nuestras instituciones ha desaparecido y que todo es un complicado ovillo de intereses, egos, privilegios y vueltas de tuerca de un sistema económico, social y político en franca y notoria crisis de decadencia?

         En fin, en todo caso creo que la nueva Ley de Memoria Democrática ofrece medidas muy importantes e interesantes para seguir avanzando en la profundización de nuestra Democracia y en el cumplimiento de nuestra Constitución. Así en esta nueva ley, el régimen franquista se declara ilegal; el Estado buscará a los desaparecidos, exhumará las fosas y habrá un banco de ADN; se define a la víctima como aquella persona que haya sufrido daño físico, moral o psicológico, daños patrimoniales o menoscabo de derechos fundamentales desde el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 hasta la entrada en vigor de la Constitución de 1978; un fiscal de sala investigará violaciones de derechos humanos; se retirarán los símbolos «contrarios a la memoria democrática»; se crea un Centro de la Memoria Democrática; se garantiza el derecho al acceso libre, gratuito y universal a los archivos públicos y privados; se suprimen los títulos nobiliarios durante la guerra y la dictadura; se actualizarán los contenidos educativos para que la Memoria Histórica y Democrética llegue realmente a nuestras instituciones escolares y formativas y se creará una comisión que estudie vulneraciones de derechos humanos entre 1978 y finales de 1983.

         Sin duda alguna todas estas medidas son muy valiosas y necesarias, pero tras haber visto la película “Argentina 1985” nuevas dudas me asaltan, por eso finalizo volviendo a las preguntas ¿Cómo es posible que se hayan ido de rositas y hayan vivido plácidamente en estos años de Constitución aquellos que asesinaron, torturaron, persiguieron, humillaron y reprimieron a los luchadores por las libertades democráticas en la dictadura franquista? ¿No será que aquella Ley de Amnistía de 1977 que tanta alegría produjo a los luchadores antifranquistas, fue también una Ley de Impunidad que dejó intactos a los al aparato policial, militar y judicial del franquismo? ¿Hubo tal vez un pacto no escrito entre las fuerzas políticas que protagonizaron la Transición para pasar página y olvidar lo sucedido haciendo borrón y cuenta nueva? ¿Se van a perseguir penalmente y se va a proceder al enjuiciamiento si procede y es posible de los responsables de los crímenes y torturas del franquismo como hizo la justicia argentina? ¿De qué forma se va a concretar y materializar el derecho a la reparación del que habla la Ley? ¿Qué papel y que participación concreta se le va a ofrecer a las organizaciones memorialistas? Y de la Iglesia y todas las distinciones franquistas que permanecen en sus templos ¿Qué? ¿Se le van a sugerir y en su caso exigir y ordenar acciones concretas para que sus templos no sean los santuarios del fascismo?

         En fin, son muchas las preguntas y las emociones que esta gran película me ha regalado así que espero y deseo que esta nueva Ley se cumpla en todos sus términos y obtenga los mayores éxitos en su aplicación porque como dijo el juez Julio Strassera cuando terminó el alegato de su acusación: ¡NUNCA MÁS!

         Muchas gracias por haber llegado hasta aquí.

Juan Miguel Batalloso Navas. 28.10.2022

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One thought on “«Argentina 1985» versus España 2022

  1. Más completo, veraz, explicito y de amplio desarrollo no se puede hacer
    Un gran trabajo de reflexion, análisis, propuestas e interrogantes, lógicas y absolutamente adecuadas, no es nada fácil
    Solamente aportar que el pueblo argentino después de la guerra contra Gran Bretaña por Las Islas Malvinas y el estrepitoso fracaso de embarcar en esa aventura criminal de los dictadores argentinas, ese pueblo digo, exclamó basta y les dio su merecido
    Aquí no derrotamos a nuestros militarotes
    Allí si
    Aunque fuera otro estado extranjero
    En fin puede que haya más causas
    lógicamente, pero la que he expuesto fue fundamental
    Los militares demócratas argentinos y la población civil dieron cuenta de los felones

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