KRISIS

Cientifismo y teismo: dos visiones del mundo (2)

Por Leandro Sequeiros San Román

La Era de la Ciencia y el cientificismo

        Desde muchos sectores de la historia, la sociología y la filosofía de la ciencia se va construyendo la idea de que nos abrimos a lo que ya se suele llamar “La Era de la Ciencia”. El mito del progreso ilimitado del conocimiento científico y la convicción de que “la Ciencia” (como institución que pretende el conocimiento de la realidad natural y social) es el único camino para un saber seguro, fundamentan las creencias laicas de la Era de la Ciencia.

La terrible pandemia del COVID-19 ha reforzado la idea de que la ciencia lo puede todo y que hay que darle poder a los científicos en la toma de decisiones. En El País del 6 de junio de 2020, en el apartado “ideas” inserta un artículo sobre con el título que la ciencia revolucione la política. Una propuesta para que sea la ciencia la que cambie las prácticas de la vieja política.

Pero los medios de comunicación y las redes sociales suelen confundir (por ignorancia o por malicia) que una cosa es “la ciencia” (como sistema ordenado de conocimientos sobre la realidad natural y social utilizando un adecuando método aceptado por una comunidad) y otra cosa muy diferente esel cientificismocomo postura filosófica. Se suele aceptar que el cientificismo es una tendencia con sesgo ideológico que da excesivo valor a las nociones científicas, en especial a las ciencias basadas en los datos de la experiencia, considerando que son el único conocimiento válido. “el cientificismo considera que el método científico debe aplicarse a cualquier ámbito de la vida intelectual y moral”. Como actitud personal, el cientificismo es la confianza plena en los principios y resultados de la investigación científica y práctica rigurosa de sus métodos.

La cosmovisión del cientificismo

El cientificismo o cientifismo es la postura que afirma la aplicabilidad universal del método y el enfoque científico, y la idea de que la ciencia empírica constituye la cosmovisión más acreditada o la parte más valiosa del conocimiento humano, con la exclusión de otros puntos de vista. ​

Se ha definido como “la postura de que los métodos inductivos característicos de las ciencias naturales son la única fuente genuina y factual de conocimiento y que, en concreto, solo ellos pueden producir conocimiento auténtico sobre el hombre y la sociedad”.​

El término cientificismo a menudo implica una crítica de la forma más extrema del positivismo lógico​ y se ha usado por científicos sociales como Friedrich Hayek,​ filósofos de la ciencia como Karl Popper, ​y filósofos como Hilary Putnam​ y Tzvetan Todorov​ para describir un apoyo dogmático al método científico y la reducción de todo el conocimiento a todo lo que es medible. También se ha usado para la postura de que la ciencia es la única fuente confiable de conocimiento por filósofos como Alexander Rosenberg.​

Como suelen afirmar muchos sociólogos de la ciencia, la palabra “cientificismo” puede referirse a la ciencia aplicada “en exceso” y “en exclusividad”. El término puede tener uno de dos significados:

  1. Para indicar el uso inapropiado de la ciencia o de afirmaciones científicas. ​ Este uso aplica también en contexto donde la ciencia no podría aplicarse, ​ como cuando el tema se considera estar más allá del ámbito de la investigación científica y en contextos donde no hay suficiente evidencia empírica para justificar una conclusión científica. En este caso el término es una réplica a apelar a la autoridad científica.
  2. Para referirse a “la postura de que los métodos de la ciencia natural o las categorías o cosas aceptadas en ella, forman los únicos elementos adecuados de cualquier filosofía u otra investigación,” ​ o que la “ciencia, y solo la ciencia, describe el mundo como es en sí mismo, independiente de la perspectiva”​ con la simultánea “eliminación de las dimensiones psicológicas de la experiencia”.

La crítica al cientificismo como filosofía reduccionista

Historiadores, filósofos y críticos culturales lo han usado para destacar los posibles peligros de caer hacia un reduccionismo excesivo en todos los campos del saber humano. ​ Para teóricos sociales de la tradición de Max Weber, tales como Jürgen Habermas y Max Horkheimer, el concepto inglés de scientism se relaciona significativamente con la filosofía del positivismo, pero también con la racionalización de la sociedad occidental moderna. ​ La escritora británica y feminista Sara Maitland ha llamado al cientifismo como un “mito tan pernicioso como cualquier otra clase de fundamentalismo”.​

La principal crítica realizada en contra del uso del término “cientificismo” es su utilización por parte de los partidarios de las pseudociencias y la religión como escudo, no frente al cientificismo, sino frente a aquellos argumentos científicos y desarrollos teóricos que les resultan incómodos y contradicen sus creencias y dogmas. ​

Desde una perspectiva religiosa se ha tratado de descalificar por autores como Daniel Dennett, Francis Crick o Wolpert. los intentos de explicar, como si fueran fenómenos naturales, algunos temas como son lbiología evolutiva, algunos fenómenos como la moralidad o el impulso religioso El filósofo estadounidense Daniel Dennett respondió a la críticas de su libro Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon  [Romper el hechizo, la Religión como fenómeno natural] afirmando que «cuando alguien postula una teoría científica que a los críticos religiosos les desagrada, tratan de desacreditarla simplemente tachándola de “cientificista”».​

El cientificismo como ideología justificadora, es hoy una en muchos ambientes una especie de religión secular. Los tecnólogos, los tecnócratas y los expertos son los sacerdotes de esta nueva religión. Organizada jerárquicamente esta Iglesia universal está profundamente relacionada con el poder político, militar y económico. Puestos a enunciar su “credo” se puede esquematizar en estas afirmaciones:

  • “Sólo el conocimiento científico es un conocimiento verdadero y real; es decir, sólo lo que puede ser expresado cuantitativamente o ser formalizado, o ser repetido a voluntad bajo condiciones de laboratorio, puede ser el contenido de un conocimiento verdadero”. De acuerdo con esto, “el conocimiento científico es universal, válido en todo momento, en todo lugar y para todos, más allá de las sociedades y las formas culturales particulares”

  • “Todo lo que puede ser expresado en forma coherente en términos cuantitativos, o puede ser repetido en condiciones de laboratorio, es objeto de conocimiento científico, y por lo mismo, válido y aceptable. En otras palabras: la verdad es idéntica al conocimiento, es decir, idéntica al conocimiento científico”

  • (Concepción mecanicista, formalista y analítica de la naturaleza; reduccionismo naturalista): “Atomos, moléculas y sus combinaciones pueden ser enteramente descritos según las leyes matemáticas de las partículas elementales; la vida de la célula en términos de moléculas; los organismos pluricelulares en términos de poblaciones celulares; el pensamiento y el espíritu (incluyendo toda clase de experiencia psíquica) en términos de circuitos de neuronas, las sociedades animales y humanas, las culturas humanas, en términos de individuos que las componen”

  • (El papel del experto): “El conocimiento, tanto para su desarrollo como para su transmisión a través de la enseñanza, debe ser dividido en numerosas ramas y especialidades (…). Para cualquier cuestión perteneciente a un determinado campo, sólo corresponde la opinión de los expertos en ese campo particular”

  • “La ciencia, y la tecnología surgida de la ciencia, y sólo ellas, pueden resolver los problemas del hombre” (algo así como que “Fuera de la ciencia no hay salvación”)…

  • “Solo los expertos están cualificados para participar en las decisiones, porque sólo los ‘expertos’ saben”.

LEANDRO SEQUEIROS SAN ROMÁN nació en Sevilla en 1942. Es jesuita, sacerdote, doctor en Ciencias Geológicas y Licenciado en Teología. Catedrático de Paleontología (en excedencia desde 1989). Ha sido profesor de Filosofía de la Naturaleza , de Filosofía de la Ciencia y de Antropología filosófica en la Facultad de Teología de Granada. Miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza. Asesor de la Cátedra Francisco Ayala de Ciencia, Tecnología y Religión de la Universidad Pontificia de Comillas. Presidente de la Asociación Interdisciplinar José Acosta (ASINJA).Es autor además, de numerosos libros y trabajos que se ofrecen gratuitamente en versión digital en BUBOK.
      En la actualidad reside en Granada continuando sus investigaciones y trabajos en torno a la interdisciplinaredad, el diálogo Ciencia y Fe y la transdisciplinariedad en la Universidad Loyola e intentando relanzar y promover la Asociación ASINJA que preside. Un nuevo destino después de trabajado solidariamente ofreciendo sus servicios de acompañamiento, cuidado y asesoramiento en la Residencia de personas mayores San Rafael de Dos Hermanas (Sevilla)
     La persona de Leandro Sequeiros es un referente de testimonio evangélico, de excelencia académica, de honestidad y rigor intelectual de primer orden. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento más sentido por honrar con sus colaboraciones este humilde sitio.

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