KRISIS

EN EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE RAYMOND WILLIAMS

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Por Emilio Lucio-Villegas Ramos

Este año 2021 está siendo recordado por la celebración del centenario del nacimiento de Paulo Freire. Otro pensador en el campo de la educación de personas adultas, bastante menos conocido en nuestro entono que el pensador brasileño, celebra también el centenario de su nacimiento. En las siguientes líneas me gustaría esbozar algunos aspectos de su pensamiento.

Raymond Williams nació en Pandy, País de Gales, el 31 de agosto 1921. Asistió a escuelas en Gales y más tarde estudió en la Universidad de Cambridge. Siempre recordó y subrayó el hecho de que la enseñanza, en Gales, era impartida en inglés y se castigaba a quienes usaban el galés para comunicarse en la escuela, lo que atribuyó a una forma de imperialismo cultural. Es posible que esta experiencia le hiciera concebir la educación como una práctica cultural, una de sus aportaciones imprescindibles a la educación de personas adultas.

Participó en la II Guerra Mundial, pero se declaró objetor para no participar en la de Corea, que entendió como una imperialista (Smith, 2008). Fue tutor de la Workers’ Educational Association (WEA, por sus siglas en inglés) donde desarrolló su práctica como educador de personas adultas. Más tarde se incorporó a la Universidad de Cambridge, como catedrático de Drama Moderno. Fue uno de los fundadores de la New Left Review. Junto a E.P. Thompson y R. Hoggart fue uno de los ‘creadores’ de los estudios culturales.

También escribió novelas, la más famosa de todas, ‘Border Country’ ([1960a] 2013), que es considerada una especie de autobiografía. Entre sus obras destacan ‘Cultura y Sociedad’ (1960b) y ‘La larga revolución’ (1965).

Raymond Williams no es, generalmente, reconocido como un autor ligado a la educación de personas adultas. No obstante, siempre concibió su práctica en la WEA como una actividad educativa dirigida a personas adultas en la que era imprescindible “reinventar constantemente la tarea educativa” (Beltrán, 2004, p. 9). Una de sus ideas fundamentales es que la educación debe ser concebida como una práctica cultural que se constituye a partir de la experiencia de vida de las personas, lo que entronca con las concepciones emancipadoras de la educación de personas adultas. Para él, la educación “se fundamenta en el reconocimiento de la equidad de las personas” (1959, p. 124).

Raymond Williams falleció el 26 de enero de1988.

Cultura

Uno de los elementos centrales de la obra de Raymond Williams es la cultura. Es entendida, además, como un instrumento de construcción y mantenimiento de una sociedad democrática. El texto fundamental, en esta dirección, es, posiblemente, ‘La larga revolución’ (Williams, 1965)[1].

            Como ya señalé antes, Williams entendía la educación de personas adultas como una práctica y un proceso de transformación cultural.  Consideraba que la cultura debe ser entendida en plural, como culturas. Citando a Herder, indica:

Es entonces […]  necesario hablar de ‘culturas’ en plural: las específicas y variables culturas de diferentes naciones y períodos, pero también las específicas y variables culturas de grupos sociales y económicos dentro de una nación .

(1985, p. 89, entrecomillado en el original)

Es muy importante la conexión entre cultura y clase social y también el abandono de las culturas consideradas minoritarias o subyugadas como el caso que él mismo había vivido durante su escolaridad con el abandono y la marginación del gaélico como idioma escolar y de construcción y transmisión de conocimiento.

Por otro lado, las culturas están ligadas a momentos históricos y conectan con determinadas formaciones sociales que son específicas en situaciones históricas determinadas, aspecto que fundamenta los ‘estudios culturales’ como un abordaje contextualizado de los movimientos culturales en cada momento histórico. Las culturas son estilos de vida que abarcan elementos materiales, intelectuales, espirituales. Es

“un modo de interpretación de nuestra experiencia común, y, con esta nueva interpretación, cambiarla” .

(Williams, 1960b, p. XVIII)

Utilizando un abordaje marxista, diferenció entre las culturas como producciones materiales y las culturas como estructuras simbólicas. Estas estructuras simbólicas son las que dan sentido a plantearnos una educación que permita participar de esas culturas comunes, y al mismo tiempo refinar las experiencias individuales. Más adelante me referiré al concepto de criticismo. Por ahora basta con considerar que la cultura debe contrastarse y superar lo que Gramsci denominó folclore como una forma que no es emancipadora, sino opresora. En ese sentido, Gramsci había establecido una diferencia entre alta y baja cultura y consideraba que la baja cultura podía llegar a ser una forma de dominación, a causa de su no sistemática y contradictoria estructura, y su carácter políticamente desorganizado (Díaz Salazar, 1991).

En cualquier caso, para Williams,

“La cultura popular […] presenta el conocimiento por caminos generalmente accesibles” (1985, p. 23). Es también un modo de vida, algo que es común en las personas.

Finalmente, puede decirse que Williams consideró tres categorías de uso del concepto de cultura. Por un lado, la descripción de un proceso de desarrollo intelectual, espiritual y estético. En segundo lugar, un modo de vida particular; por último, un trabajo especializado y de actividades artísticas. El que nos interesa especialmente es el segundo: la consideración de la cultura como un modo de vida, una estructura simbólica, común a las personas que viven en comunidad. Un elemento en constante formación y reformulación que debe llevar a la creación de una educada democracia participativa (Morgan, 1997). En definitiva, como señala Cole (2008, s/p):

La lección más importante de Raymond Williams para los educadores es el profundo y continuo énfasis que hace sobre la cultura como un elemento constitutivo de la sociedad, y como un medio potencial para la transformación social.

Más allá de la cultura: la construcción del sentido crítico y la conciencia.

La cultura es un elemento central en la concepción de la educación de personas adultas que propone Williams. La cultura es un acto colectivo que las personas van construyendo en sus interacciones sociales y, en ningún caso, puede ser abordada de forma acrítica. Freire señalaba como el opresor coloniza la mente de la persona oprimida, de la misma forma que Williams reflexionaba sobre la forma de colonización que suponía la prohibición de utilizar el gaélico en la escuela.

A partir de aquí, parece que la educación de personas adultas debería ir más allá de, simplemente, santificar determinadas manifestaciones de la cultura popular, para someterla a análisis y critica, construyendo un sentido estético.

Raymond Williams (1985) utiliza el término criticismo derivándolo de la crítica literaria y despojándolo de su sentido negativo. La crítica es una respuesta natural que el autor relaciona con el sentido de caminar desde la censura, o la crítica negativa, a la construcción del gusto y lo que denomina una persona cultivada. No se trata, afirma Williams, de buscar algo que falta. La idea de criticismo implica construir juicios conscientes que se encuentran ligados a las situaciones y a los contextos. Señala:

Lo que necesita comprenderse es la especificidad de la respuesta, que no es un ‘juicio’ abstracto, donde deben incluirse, a menudo de forma necesaria, respuestas positivas o negativas, una práctica definida, en activa y compleja relación con su situación y su contexto .

(Williams, 1985, p. 86, entrecomillado en el original)

Las personas educadoras

El texto más interesante para conocer algunas de las ideas de Williams sobre el papel de las personas educadores es ‘Carta abierta a los tutores de la WEA’ (Williams,1961). En ella, comienza afirmando que su trabajo como educador de personas adultas “ha sido un buen trabajo, pero siempre, como para muchos tutores, ha sido más que un trabajo” (p. 222). Cree que ha sido más que un trabajo porque el mantenimiento de la educación de personas adultas garantiza “la organización de la justicia social, y de las instituciones de la democracia” (p. 223). La democracia, insiste Williams, sólo puede desarrollarse en un marco donde las personas sean educadas, y la educación de personas adultas “defiende una educada democracia, no una nueva movilidad y una elite más variada” (p. 223).

Para R. Williams, la esencia de la relación educativa es el intercambio y la discusión.

He discutido D.H. Lawrence con mineros; he discutido métodos de argumentación con trabajadores de la construcción; discutido periódicos con jóvenes sindicalistas; sobre televisión con aprendices en proceso de aprendizaje […] he aprendido tanto como he enseñado .

(Williams,1961, p. 224)

Como señala McIlroy, para Williams

“el tutor debe ser más pasivo y la clase más activa […] enriqueciendo la participación social y aumentando una vigorosa cultura popular” (1993, p. 288).

Conclusión

Para Raymond Williams, la educación está intrínsecamente ligada a la construcción de una sociedad democrática.

Si la persona es esencialmente un ser que aprende y se comunica, la única organización social adecuada a su naturaleza es la democracia participativa, en la que todos nosotros, como individuos únicos, aprendemos, comunicamos y gobernamos. Cualquier disminución, cualquier sistema restrictivo es, simplemente, un desperdicio de nuestros verdaderos recursos; dilapidar individuos, expulsándolos de un proceso de participación efectivo, es dañar nuestro auténtico proceso común. .

(Williams, 1965, p. 118)

Como ya he dicho, el asunto de la cultura me parece fundamental y creo que una educación de personas adultas que aspire a la emancipación debe considerar este asunto como primordial. Pero el trabajo sobre la cultura debe ir más allá del reconocimiento de la cultura popular. Supone desbrozar los elementos alienadores que existen dentro de la propia cultura popular y denunciar la intrusión de las fuerzas que impiden el desarrollo de las personas.

Creo en la necesaria lucha económica de la clase obrera organizada. Creo que es la actividad más creativa en nuestra sociedad. Pero sé que hay un trabajo profundamente necesario que hacer con relación a los procesos de la hegemonía cultural misma. Creo que el sistema de significados y valores que ha generado la sociedad capitalista tiene que ser derrotado en general y en los detalles con los tipos de trabajo intelectual y educativo más constantes. Este es un proceso cultural que denominé la “larga revolución” y designándolo como la “larga revolución” subrayé que fue una lucha genuina parte de las necesarias batallas por la democracia y la victoria económica de la clase obrera organizada .

(Williams, en McIlroy, 1993, p. 308, entrecomillado en el original)

Bibliografía

Beltrán, J. (2004). Introducción. Nada es inevitable: un inventario de Raymond Williams para la larga revolución. En J. McIlroy y S. Westwood (Eds.). En la frontera. Raymond Williams en la educación y formación de personas adultas (pp. 5-22). Barcelona: Diálogos.[2]

Cole, J. (2008). Raymond Williams and education – a slow reach again for control. The encyclopedia of pedagogy and informal education. [https://infed.org/mobi/raymond-williams-and-education-a-slow-reach-again-for-control/. Retrieved: February 4, 2020]

Diaz Salazar, R. (1991). El proyecto de Gramsci. Barcelona: Anthropos.

McIlroy, J. (1993). Border Country: Raymond Williams in adult education. En J. McIlroy y S. Westwood (Eds.), Border Country. Raymond Williams in adult education (pp. 269-323). Leicester: NIACE.

Morgan, W.J. (1996). Antonio Gramsci and Raymond Williams: workers, intellectuals, and adult education. Convergence, XXIX (1), 61-74.

Smith, D. (2008). Raymond Williams. A warrior’s tale. Londres: Parthian.

Williams, R. (1959 [1993]) The press and Popular Education. En J. McIlroy & S. Westwood (Eds.), Border Country. Raymond Williams and adult education. (pp. 121-126). Leicester: NIACE

Williams, R. (1960a [2013]). Border Country. Cardigan/Llandybïe: Parthian/Library of Wales

Williams, R. (1960b). Culture and Society. Londres: Chatto and Windus.

Williams, R. ([1961] 1993). An open letter to WEA tutors. En J. McIlroy & S. Westwood (Eds.), Border Country. Raymond Williams and adult education. (pp. 222-224). Leicester: NIACE

Williams, R. (1965). The Long Revolution. Londres: Pelican Books.

Williams, R. (1977). Marxism and literature. Oxford: Oxford University Press.

Williams, R. (1985). Keywords. Londres: Fontana.


[1] Originalmente publicado en 1961.

[2] Este texto no es una edición completa del original ingles publicado en 1993: J. McIlroy y S. Westwood (Eds.), Border Country. Raymond Williams in adult education. Leicester: NIACE



Emilio Lucio-Villegas Ramos es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla. Desde 1988 es profesor en esa universidad donde imparte materias relacionadas con la Educación de personas adultas. Ha sido director de la Cátedra Paulo Freire en la Universidad de Sevilla (2009-2013). Entre los diversos premios recibidos destaca el Phyllis M. Cunningham Award for Social Justice otorgado por la Adult Education Research Conference en Sacramento (CA, Estados Unidos) en 2010. Su publicación más reciente es Down to the river. People’s memories and adult education publicado en 2020 por Brill en el volumen Doing critical and creative research in adult education.
        Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento por honrar con sus colaboraciones este sitio.

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