KRISIS

Homenaje a Marcelino Camacho

Homenaje a Marcelino Camacho

Por Francisco Acosta Orge

(Texto leído en Sevilla a 14 de marzo de 2011)

Estimadas compañeras y compañeros: Es para mi un honor poder intervenir en este acto de homenaje a la figura de Marcelino Camacho. Para ti, Josefina un abrazo tan fuerte como aquel que nos dimos en la puerta de la Prisión de Carabanchel aquel lejano 15 de Febrero de 1975 cuando algunos del Proceso 1001 salimos en libertad. También como no, para tu hijo Marcel que se encuentra aquí con nosotros.

        Me siento orgulloso de haber coincidido con Marcelino no sólo como compañero en el Proceso 1001. También como compañero de cárcel y vecino de celda en la prisión de Carabanchel, percibiendo su dimensión humana, nunca separada de su condición de hombre de lucha permanente contra la injusticia. Por su saber estar en la prisión, o en los momentos difíciles que vivimos el día del juicio el 20 de Diciembre de 1973.

        Más tarde una vez en libertad, pero no en democracia y junto a otros compañeros como Julián Ariza, Fernando Soto, Nicolás Sartorius o Eduardo Saborido y algunos más, organizando el futuro inmediato de Comisiones Obreras, la Asamblea de Barcelona y la decisión  de constituir en el despacho de los abogados laboralistas de la calle Atocha en Madrid la Confederación Sindical de CC.OO. en Septiembre de 1976, todavía en la clandestinidad.

        La lucha por nuestra legalización, la defensa de los Pactos de la Moncloa, el primer Congreso Confederal en Junio de 1978, donde Marcelino fue elegido Secretario General. Las primeras Elecciones Sindicales de la Democracia y la consecución del Estatuto de los Trabajadores, hasta llegar a consolidar bajo su liderazgo a Comisiones Obreras como esa gran organización sindical que ha llegado a nuestros días.

        Marcelino representó los ideales de lucha de la clase trabajadora por mejorar sus condiciones laborales, y por conquistar la libertad y la democracia en España.

        Junto con otros dirigentes sindicales en las difíciles condiciones de la  Dictadura, contribuyó a crear Comisiones Obreras para que los trabajadores dispusieran de un movimiento organizado de acción y lucha sindical en las empresas y en la calle frente al empresariado y al Régimen Franquista. Sin las Comisiones Obreras no se entendería  lo que representó Marcelino como dirigente sindical, pero sin Marcelino las Comisiones Obreras hubieran sido distintas.

        Comisiones Obreras con el liderazgo de Marcelino, supo conducir a partir de los años 60 a  las nuevas generaciones de trabajadores que estaban sufriendo la más implacable explotación empresarial bajo el amparo de las represivas leyes laborales y políticas, por el camino de la unidad sindical surgida de las asambleas en las empresas o en los locales del Sindicato Vertical, superando diferencias ideológicas, mostrando el camino más sencillo para lograr la mejora de sus condiciones de trabajo.

        No hay que olvidar que Marcelino, militante y luchador en defensa de la legalidad republicana, tuvo el mérito de conectar y hacerse entender,  a su vuelta del exilio en los años 50 del siglo pasado, con la problemática de la clase trabajadora a pesar de los cambios históricos que se habían  producido en España.

        Pero estas nuevas formas de lucha sindical en la España franquista no iba a ser fácil. Desde sus orígenes hasta el fin de la Dictadura, Comisiones Obreras fue la organización de masas  numéricamente más reprimida según los datos del Tribunal de Orden Público

        Cientos y cientos de trabajadores despedidos en las empresas por intentar ejercer los derechos sindicales democráticos. Encarcelados, deportados, torturados e incluso asesinados por disparos de la policía en las calles de Granada, Madrid, Pamplona, Irún, El Ferrol, San Adrián del Besos y Málaga, sin olvidar el crimen de los compañeros abogados laboralistas del despacho de Atocha, quizás el más sanguinario de todos.

        El Proceso 1001 ejemplifica la saña y persecución que el aparato represivo franquista desató sobre Comisiones Obreras en los últimos trece años de la Dictadura.

        162 años de cárcel recayeron el 20 de Diciembre de 1973, contra diez sindicalistas por realizar una reunión pacífica en un convento de religiosos de Madrid.

        Allí estaba Marcelino, que tras haber cumplido más de cinco años de cárcel y tras estar sólo tres meses en libertad volvía de nuevo a ser encarcelado.

        Por ello Marcelino fue el símbolo de la política represiva del franquismo contra las Comisiones Obreras y lo que éstas significaban en la lucha por la Libertad y la Democracia.

        Marcelino representó para muchos la figura del trabajador de fábrica de la era industrial. Era todo coraje, dignidad y  honradez, dando forma a la lucha sindical y política. Contribuyó de forma inequívoca al reconocimiento de los valores de la clase trabajadora como creadora de riqueza y bienestar para toda la sociedad y lo hizo siempre sin imposiciones, sin violencia, anteponiendo en todo momento el diálogo en el marco del ejercicio de los derechos humanos.

        En la situación de crisis, paro e incertidumbre que se abate hoy sobre los trabajadores en España, quiero recordar por último una frase que  Marcelino repitió muchas veces en sus discursos: “NI NOS DOMARON, NI NOS DOBLARON, NI NOS DEBEN DOMESTICAR”.

        Mientras vivamos no te olvidaremos, hasta siempre Marcelino

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