KRISIS

Karma, fe y bendición (2)

Karma, fe y bendición

En nuestra permanente relación, interacción e interdependencia con la Naturaleza y la Sociedad, las intenciones, interpretaciones, valoraciones y entusiasmo (el alma) que ponemos en nuestros actos importan muchísimo. Es nuestra conducta, desde la más insignificante hasta la que consideremos más trascendente, la que siempre va a originar, instantáneamente o más tarde, efectos inesperados y generalmente congruentes con nuestras acciones. De esto podemos obtener numerosos ejemplos desde nuestros hábitos alimentarios hasta nuestros estilos de reacción emocional; o desde la manera y/o carga emocional que ponemos en nuestras acciones, hasta la ausencia o el bajo nivel de vibración sentimental.

        Se trata en definitiva de comprender, saber y asumir conscientemente, que nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y acciones nunca se dan en el vacío. Nunca están aislados del contexto natural y social en el que estamos insertos. Dicho de otra manera: nuestra conducta es siempre conducta de contexto porque como ya dije anteriormente no somos «seres» sino «inter-seres» conforme a la expresión que utiliza Enrique Martínez Lozano. En suma, somos seres de contexto y lo queramos o no, como dice Edgar Morin, nuestro pensamiento es siempre ecologizado. Pero no solo nuestro pensamiento, sino ese núcleo, no exento de separaciones y contradicciones, constituido por nuestros sentires, pensares, decires y haceres. Estamos inmersos pues en la complejidad de un mundo lleno de interrelaciones, interacciones, retroacciones, recursiones, por lo cual somos seres al mismo tiempo condicionados y condicionantes. Estamos sometidos en suma al principio de «ecología de la acción» formulado por Edgar Morin que dice:  «Toda acción, una vez iniciada, entra en un juego de interacciones y retroalimentaciones dentro del medio en el cual se realiza, y puede no sólo desviarse, sino desencadenar fuerzas adversas más poderosas que aquéllas que la han puesto en marcha, y acabar golpeando como un bumerán a sus autores» 1 Ref.MORIN, Edgar. La vía para el futuro de la humanidad. Paidós. Barcelona. 2011. Pág. 38.

        El problema reside entonces en como encontrar los caminos, estrategias, orientaciones, principios y procedimientos más adecuados y eficientes para enfrentar no solamente nuestras dificultades y amenazas, sino también la incertidumbre que resulta de nuestras acciones sometidas siempre al principio de la «ecología de la acción«. O dicho de una forma más sencilla: como sentir, pensar, decir y actuar para que el karma generado sea positivo y nos permita llegar a ser más plenamente humanos.

        Últimamente y dado que me dedico continuamente a contemplar, admirar y a dar gracias por el aire que se me regala para poder respirar; por el sol que me trae los días y las noches; por la lluvia de este día y por poder ver comer a los tordos y gorriones en mi patio, siento que el karma positivo que experimento está muy ligado a mi fe. Sí, mi fe, que no es, ni religiosa, como tampoco dogmática, ni ligada a iglesias, poderes, sacerdotes y gurús. Una fe que creo es transreligiosa, espiritual que me conecta con el Todo y amplía el espectro de mi conciencia permitiéndome confiar plenamente en Dios-Él-La-Lo-La (INNOMBRABLE le llamaban los sufíes). De esa manera, todo lo percibo como un regalo, lo bueno y lo malo, lo cómodo y lo incómodo. Es una fe que me permite sentir que todo tiene sentido,que todo puede ser comprendido en niveles más amplios, superiores, globales e interconectados. Comprensión y sentido sentido para los cuales ya no valen las explicaciones racionales, ni las hipótesis verificadas y/o validadas por el método científico, porque en realidad a mí ya la ciencia no me explica nada, aunque es a ella a quien debo poder escribir aquí.

        Por eso Rubén Blades completa la canción diciendo

«Pon fe, siembra, siembra
y tu verás
Pon fe, siembra, siembra
y va a ver…»


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4 comentarios sobre «Karma, fe y bendición (2)»

  1. En estas dos reflexiones tuyas sobre el karma, que cómo bien dices es el ser en acción, la pura actividad de transcurrir por la linea de vida, el hombre. Para entenderlo mejor habría que situarse en la mente oriental que para ello nos lleva a una cualidad humana profunda para alejarno de todo l que nos ata y paraliza: temores y deseos un tandem muy destructivo pero que seguimos usando desde ni se sabe. En la ignorancia flota toda la fuente de nuestras desgracias que nos configuran este mundo como de dolor.
    «la puerta de la sabiduría» de Mariano Corbí une los cuatro sermones de Bodhidharma con el evandelio de Mateo en unas sincronicidades muy gustosas y aclaratorias para cristianos. En fin la lucha de los occidentales por domar al ego y que en los libros sapienciales de muchos siglos atrás ya estaban resueltos.
    Gracias por tus palabras y sí, fe que es lo que necesitamos.

  2. Qué somos seres de contexto está claro, pienso que por eso tenemos tantas contradicciones al realizar algunas de nuestras acciones, ésto hace que no actuemos con total libertad pues pensamos qué puede ocurrir después o qué consecuencias nos traerá y se produce el miedo, la intranquilidad, la infelicidad. Me cuesta mucho trabajo percibir como un regalo aquello que me produce inquietud o me incomoda. Seguiremos trabajando.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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