La tortuga proletaria

Miedo

LA TORTUGA PROLETARIA

Por José Matías Gil

QUE triste va la tortuga
con la cesta de la compra:
¡tiene tan poco dinero
para comprar zanahorias!

Se desayuna lechuga;
el almuerzo, una cebolla;
de merienda no hay merienda
y, para cenar, la sopa.

¡Qué ganas tiene la pobre
de comerse una alcachofa!
Pero no tiene dinero
para regalar su boca.

La tortuga proletaria
—trabaja más de ocho horas—
se ha apuntado a un sindicato
porque piensa que la explotan.


MATÍAS GIL, José. Romances andaluces.
Gallo de Vidrio. Sevilla. 1981. Pág. 36.

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