Por el cambio (1): ¿Qué cambio?

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Por el cambio (1): ¿Qué cambio?

Por Juan Miguel Batalloso Navas

Hace cuarenta años, exactamente el 28 de octubre de 1982, la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles iniciamos un nuevo ciclo de transformaciones políticas, económicas, culturales, sociales, culturales y educativas gracias al extraordinario triunfo electoral que obtuvo el PSOE de la mano del por aquel entonces carismático Felipe González. Aquel eslogan de “POR EL CAMBIO”, sin duda alguna cuajó y se interiorizó en la conciencia política del electorado de aquel momento y dio como resultado el triunfo abrumador de un partido y de un líder, como nunca en la Historia de España se había producido.

En aquel año, las ganas y la voluntad mayoritaria del pueblo español de cambiar de ciclo político eran enormes. No obstante, en el año anterior, en aquel fatídico lunes 23 de febrero de 1981, se produjo el famoso Golpe de Estado de Tejero, lo cual a tantos años vista supuso en realidad el inicio de un amplio proceso de consolidación de la Democracia Constitucional y también de la Monarquía. De este modo, Juan Carlos I pasó de ser el rey heredero del franquismo a Monarca de la Transición. Esta es sin duda una de las razones, por las cuales hay muchas personas que creemos, que aquello fue en realidad un “autogolpe” que consagraría la Monarquía como la única forma de Estado posible. Así pues, aquel cambio de ciclo, a mí por lo menos, no me sorprendió mucho, cuando además en diversas conversaciones con personas que habían vivido el franquismo más duro, me decían que votar al PSOE era lo más razonable y conveniente para todo el país. Lo que verdaderamente me sorprendió y me entristeció muchísimo fue el hecho de que la ciudadanía española relegara al PCE a un lugar absolutamente marginal. Tuve por tanto una sensación agridulce. Por un lado la alegría de que era posible un cambio de rumbo de la sociedad española y por otro, también me llenó de tristeza porque todos los esfuerzos y sacrificios que habían realizado los militantes del PCE, tanto en la dictadura como en la Transición fueron olvidados. Sin embargo y a pesar de mi disgusto, dado que por aquel tiempo yo era militante del PCE, aquel descalabro electoral lo superé de inmediato.

Recuerdo como si fuese ahora mismo cuando con Chari, con síntomas de parto inminente, fuimos a votar bien temprano e inmediatamente salimos corriendo hacia la clínica. Unas horas más tarde de ese histórico e inolvidable 28-O del triunfo del PSOE, nacía mi segunda hija a la que todos los días y hasta hoy, aunque se llama Raquel y es ya una consumada y exitosa violinista, le sigo diciendo: “¡QUÉ PROYECTO!”. Y efectivamente, aquella niña a la que para despertarla siempre le decía “¡QUÉ PROYECTO!”, que no tenía ni idea de lo que su padre le decía por las mañanas, fue poco a poco creciendo hasta que cuando entró en la escuela, le expliqué con todo detalle el significado de mis proclamas matinales. Esta es pues la razón, por la que superé de inmediato el desprecio electoral que los españoles infringieron al PCE y como no podía ser de otra manera, seguí y seguí apostando por las personas que tanto me habían enseñado y los ideales democráticos de justicia que representaba el PCE de aquel entonces. Después y a partir de aquel año, aquel PCE terminaría por desangrarse haciéndose una especie de “haraquiri” que inició y confirmó lo que en realidad fue una autoinmolación en toda regla.

Después de tantísimo tiempo, me queda la alegría y el agradecimiento, no solo de seguir vivo, que ya es mucho, sino de comprobar que aunque mi forma de pensar es sin duda alguna minoritaria y he perdido numerosas batallas en los proyectos por los que aposté, al menos me quedan unos pocos para seguir apostando, entre otros, este de escribir ocurrencias. En consecuencia sigo estando inmensamente agradecido a la vida, a la familia, a los amigos y a todas aquellas personas de aquí y de Latinoamérica, que me han reconocido como ser humano y me han ayudado tanto a desarrollar mi vocación, que no es otra que la Educación en todas sus dimensiones y formas. Es por toda esa ayuda y motivación que he recibido gratuitamente de los demás, por la que a pesar de todos los pesares, sigo diciéndome que “la toalla ni pa Dios” y que hay que seguir sin desmayo, intentando hacer mejor el metro cuadrado que cada ser humano pisa..

No sé si esto te pasará a ti que estás leyendo esta ocurrencia, pero lo cierto es que siempre en estas fechas me da por hacer balances y ajustar de algún modo mis actitudes para seguir en “El Camino”. Y es que como ya nos dijo el poeta y maestro Don Antonio Machado, lo importante no es la meta, sino el vivir día a día con unos mínimos de coherencia y de alegría, siempre claro está, que la salud te acompañe. Pero aun así, aunque la salud me haya jugado malas pasadas y supongo que vendrán más, mi espíritu sigue siendo el mismo que cuando a mi hija le decía “¡QUÉ PROYECTO!”. No obstante, no pierdo de vista, claro está. que esto se acaba, pero mientras tanto “palante ande o no ande”.

Y ahora viene la pregunta del millón. ¿Qué cambio?

Seguro que muchos de mi edad me dirán que ha sido un cambio bestial porque nos quitamos la dictadura de encima y se conquistaron toda una serie de mejoras en todos los órdenes. Mejoras que desde luego se debieron a la voluntad electoral de la ciudadanía de apostar por el PSOE, no obstante todo el mundo sabe que nunca es oro todo lo que reluce, y que por ejemplo la trayectoria de aquellos hoy viejos líderes, pues ya si eso lo hablamos otro día. Todavía me acuerdo de aquello de “OTAN DE ENTRADA NO”, de lo que vino después y de como muchos de aquellos seductores líderes, más que cambiar la sociedad, que sin duda contribuyeron a ello, se cambiaron a sí mismos y hoy gozan de ese pedigrí mediático y dinerario que les permite formar parte de lo que podría denominarse una especie de “casta sacerdotal laica” pagada por todos los ciudadanos.

A estás alturas y después de tantos avatares y especialmente tras ver como hay un gran número de ciudadanos que dan su apoyo a los herederos ideológicos y políticos del franquismo, la verdad es que no tengo el ánimo para “tirar cohetes”. Sin embargo, estoy día a día aprendiendo que los cambios sociales y políticos no se pueden sostener, ni tampoco perdurar, si no van acompañados de cambios profundos de valores, actitudes y comportamientos individuales que sean visibles en nuestro comportamiento cotidiano y muy especialmente en el de los líderes políticos. Y esto es algo que no solamente me lo digo a mí mismo todos los días, sino que me confirman numerosos maestros y maestras de la condición humana, entre ellos Anthony de Mello:

CAMBIAR YO PARA QUE CAMBIE EL MUNDO
El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo:
«De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: ‘Señor, dame fuerzas par cambiar el mundo’». «A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: ‘Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho’».
«Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: ‘Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo’. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida
».
Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.1 Ref.De MELLO, Anthony.El canto del pájaro.Sal Terrae. Santander.1988

Seguramente habrá muchas personas que digan que eso del “cambio interior” son especulaciones abstractas y evasivas para distraer al personal de los problemas y necesidades fundamentales de las sociedades y del Planeta y que por tanto, lo que verdaderamente importa es el “cambio exterior” y que lo demás es puro “opio del pueblo“. Por el contrario, también habrá otras que afirmen con rotundidad que hasta que no haya “cambio interior” nada se puede hacer y que en consecuencia, es mucho mejor entregarse a rezos, oraciones y meditaciones refugiándose en esos estados orgiásticos de paz y serenidad. Ambas imagino que argumentarán que si las condiciones materiales objetivas y subjetivas para el cambio están dadas, pues no hay porque preocuparse porque el cambio del mundo llegará automáticamente como algo indefectible. Sin embargo, nada más erróneo y falaz, sencillamente porque la complejidad de la sociedad y de la propia condición humana que es al mismo tiempo “sapiens-demens” hace que tengamos que navegar necesariamente en un océano de incertidumbre como muy bien nos dice Edgar Morin en todas sus obras.

¿Qué hacer entonces? Pues la verdad es que no lo sé, porque además no hay recetas universales ni particulares dado que es a cada ser humano al que corresponde el reto y el desafío de existir y vivir de forma plena sin hacer daño, ni a los demás ni a sí mismo. Pero al menos, tengo claro que sin Educación Integral, Permanente, Pública, Democrática, Laica y de Calidad, no hay cambio social ni personal que dure. Pero ya de esto, escribiré otro día.

Camas (Sevilla) a 22 de diciembre de 2022

Continuará…

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Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ

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2 thoughts on “Por el cambio (1): ¿Qué cambio?

  1. Ni la política bananera que tenemos en este país, ni las religiones, ni las new age meditativas…como bien concluyes el mundo sólo se cambia desde la educación

    1. Muchas gracias querida. En los siguientes sigo tu evidente afirmación pero la Educación, por sí sola, como decía Paulo Freire, no cambia nada (a todas luces evidente) pero… cambia a las personas que tienen y deben cambiar el mundo. No obstante la Educación no está solamente en las escuelas…sigue los siguientes que seguro que te gustan.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.