RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (17). ¿Qué es lo esencial?

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Por Juan Miguel Batalloso Navas

Un año nuevo comienza y como siempre la historia colectiva y personal vuelve a repetirse. Lo dice el Eclesiastés, uno de los grandes libros de la Biblia que nos ayuda a comprender la incertidumbre, nuestra vulnerabilidad y nuestra condición humana:

«Vanidad de vanidades, todo es vanidad.
¿Qué ventaja saca el hombre de todo lo que trabaja bajo el sol?
Generación va y generación viene, pero la tierra permanece siempre.
Sale el sol, y llega el sol jadeando al lugar de donde sale.
Marcha hacia el sur, gira hacia el norte, el viento va dando rodeos y más rodeos, revolviéndose el viento sobre sí mismo.
Todos los torrentes van al mar, pero el mar no se llena, por el cauce por el que discurren los torrentes, vuelven a correr.
Todas las cosas requieren esfuerzo.
Nadie puede decir que no se sacia el ojo de ver ni se harta el oído de escuchar.
Lo que fue es lo que será. Lo que se hizo es lo que se hará. Nada hay nuevo bajo el sol…»1 Ref.Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (pp. 2049-2050). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra. Edición de Kindle.

No obstante, esto no significa para nada que cuando se repiten situaciones y acontecimientos o cuando pasan los días y las horas las cosas suceden de la misma manera. La vida nunca es simple, sino profundamente compleja y tú que lees esto o yo que lo escribo somos igualmente seres extraordinariamente complejos en todas nuestras dimensiones de existencia. Por tanto, lo creamos o no o aunque lo diga el Eclesiastés, todo lo que existe, absolutamente todo está sometido al famoso principio budista de impermanencia Todo está en movimiento y en continuos procesos de generación, degeneración y regeneración. Así pues, todo cambia, y lo que nos parece seguro e inmutable de pronto puede trastocar todas nuestras previsiones y certezas.

Colectivamente y al igual que en enero de 2020 nada sabíamos de la pandemia, en este instante nada sé sobre lo que sucederá ni en el mundo, ni en España, como tampoco lo que sucederá a mis seres queridos y a mí mismo. Pero una cosa sí es cierta. Te encuentres donde te encuentres aquí y allí pierden, sufren y se duelen los de siempre, es decir, los miles de millones de pobres, marginados, mujeres, niños, enfermos, ancianos, desempleados precarizados. En cualquier caso y aunque tengas tus necesidades materiales satisfechas, ni de la muerte, ni de la vejez, ni de la enfermedad, nos podemos librar.

Pero lo verdaderamente más escalofriante y escandaloso mientras afrontamos este crítico periodo de dolorosos cambios debidos a la pandemia del Covid-19, es el hecho de como en sociedades como la nuestra, se extiende por doquier una pandemia ética gigantesca y descomunal constituida complejamente por virus muchísimo más letales que el Covid-19. Los virus del odio, la intolerancia, el dogmatismo, la xenofobia, el racismo, el machismo y el miedo a la libertad que en su conjunto anuncian un porvenir sombrío atravesado por el peor de todos los virus sociopolíticos: el fascismo.2 Ref.En visita que el papa Francisco realizó a Lesbos el pasado mes de diciembre, declaró de forma contundente que hay que detener el naufragio de esta civilización, lamentando profundamente el deterioro y retroceso de las democracias y el auge de los populismos y autoritarismos.

Sin duda alguna, algo hay que hacer, algo debo hacer. Así y con este propósito intento, muchas veces a duras penas, regenerarme por dentro y por fuera. Intento en suma profundizar en este maravilloso y misterioso regalo de la existencia humana al mismo tiempo que procuro mejorar el metro cuadrado de espacio físico y social que habito. Esta es, entre otras, la razón por la que me decidí a estudiar la obra de Anthony de Mello dado que estoy completamente convencido de que, sin cambio interior, o mejor, sin desarrollar nuestra conciencia en todas sus dimensiones, no se puede, en ningún caso, producir sinergia para cambios sociales sostenibles y duraderos aunque sean a pequeñísima escala.

Es más, ahora creo que nuestro futuro como especie o mi futuro como ser humano, depende en gran medida, por no decir en toda, de un cambio paradigmático de conciencia del que brillantemente no solo nos habla Anthony de Mello, sino también numerosos científicos e intelectuales entre los que hay que incluir al papa Francisco. Así, por ejemplo, el prestigioso y reconocido filósofo, teólogo y profesor brasileño Leonardo Boff, miembro de la Comisión Internacional de La Carta de la Tierra, en una reciente publicación, nos dice:

«…Creo que el Papa Francisco en la Fratelli tutti presentó algunos valores fundamentales a partir de los cuales se podría proyectar un paradigma que garantice el futuro de la especie y de nuestra civilización: una biocivilización centrada en una fraternidad sin fronteras y una amistad social universal.
Claramente se dio cuenta de que hay tres presupuestos necesarios: el primero, superar el paradigma vigente desde hace ya algunos siglos del ser humano como «dominus» (dueño y señor) que no se siente parte de la naturaleza sino que la domina con el instrumento de la tecnociencia. El segundo, asumir una alternativa al «dominus», que sería el «frater»: el ser humano, hombre y mujer, hermanos y hermanas unos de otros y de todos los seres de la naturaleza, por tener todo un origen común, el húmus de la Tierra, por ser portadores del mismo código genético de base y por sentirnos parte de la naturaleza. El tercero, activar el “la amorosidad; seres de solidaridad que en los primeros tiempos de la hominización nos permitió dar el salto de la animalidad a la humanidad; seres de cooperación, pues solamente juntos podemos construir nuestro hábitat que se da en la convivencia, en la sociedad, en las civilizaciones, en una palabra, en el bien-común general; seres de cuidado, pues este define la naturaleza humana, de todos los seres vivos y emerge también como una constante cosmológica: todo existe porque todos los factores se combinaron sutilmente para que irrumpiese la vida, y como sub-capítulo de la vida, la vida humana y el propio universo, que sin el debido cuidado de todos los elementos no habría permitido que estuviésemos aquí escribiendo sobre estas cosas; seres espirituales, capaces de plantear las cuestiones más radicales sobre el porqué de nuestra existencia, absolutamente gratuita, cuál es nuestro lugar en el conjunto de los seres, a qué destino somos llamados y el hecho de intuir que detrás de todo lo que existe y vive subyace una Energía poderosa y amorosa (¿el Vacío cuántico, la Energía de fondo del universo o el Abismo generador de todo lo que existe?) con la cual podemos relacionarnos con veneración y con silencio reverente…»3 Ref.BOFF, Leonardo. El futuro depende ahora de nosotros.04/12/2021

Da igual entonces que seas creyente, ateo, agnóstico o discípulo del más famoso y conocido de los gurús que pueblan las redes sociales o que hacen negocios grandes y pequeños vendiendo baratijas y chatarras. Da igual que seas político, funcionario, dirigente, juez, sacerdote, magistrado, concejal, alcalde de tu pueblo o militante de la más revolucionaria y auténtica de las organizaciones, pero si no eres capaz de desarrollar tu conciencia a partir del encuentro afectivo con los demás y contigo mismo, estarás si no perdido, al menos bastante desorientado y en condiciones para ser afectado por los virus de la pandemia ética. Y al final si no nos vacunamos contra esos virus, no solo terminaremos con las vulnerables y flacas democracias representativas que conocemos, sino que acabaremos por autodestruirnos en una selva de egos insaciables que son los que alimentan, como dice Boff, el paradigma de la dominación.

No, no es necesario leer y saborear a Anthony de Mello para iniciar el camino de la transformación interior. Son muchísimos los personajes que se han comprometido y lo siguen haciendo, en la búsqueda de mayores niveles de justicia, libertad, paz y armonía con uno mismo, los demás, la Naturaleza y el Cosmos entero. Sin embargo, sus voces no se oyen lo suficiente o al menos eso es lo que se desprende de aquellos ciudadanos que creen que la libertad es hacer lo que nos dé la gana y poder tomar cañas sin ningún tipo de restricción.

Por todo esto entiendo que hay que volver a lo esencial. ¿Y qué es lo esencial? Lo diré en palabras que creo habrás oído alguna vez y que de seguro compartirás conmigo:

«…Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado.4 Ref.San Pablo. Epístola a los corintios 13: 1-8

Tras lo dicho, creo que una de las mejores y más lúcidas contribuciones para el desarrollo de la conciencia personal y social es el libro de Anthony de Mello titulado Una llamada al Amor que está constituido por un total de 31 meditaciones en las que se reflexiona en términos psicológicos, sociales, humanos y cristianos acerca del Amor. En consecuencia, te invito a que en las próximas entregas de esta serie dedicada a recordar a Anthony de Mello, saborees en silencio las hermosas reflexiones de un hombre que fue desautorizado por la Iglesia Católica incluso después de su fallecimiento.


Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y si es de tu interés, difunde por favor.
Camas (Sevilla) a 9 de enero de 2022.



Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

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