Conciencia (10). Conciencia crítica: análisis psicológico y diferencias individuales

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Conciencia (10). Conciencia crítica

Conciencia crítica: análisis psicológico y diferencias individuales

Por Juan Miguel Batalloso Navas

          Mientras Freire conceptualizó la conciencia crítica desde la práctica educativa, la psicología del desarrollo y comunitaria ha investigado los mecanismos psicológicos subyacentes que hacen posible su emergencia y desarrollo.

         La conciencia crítica no es un concepto abstracto sino una estructura psicológica compleja que integra tres sistemas:

  1. Reflexión Crítica (Componente Cognitivo). Incluye: (1) pensar críticamente sobre creencias, pensamientos, sentimientos y suposiciones aceptadas; (2) detectar los intereses ocultos que subyacen a las suposiciones personales y sociales (ya sean de clase, género, raza o etnia); y (3) identificar cómo la historia impacta los detalles presentes de la vida cotidiana y cómo las formas de pensar y sentir sirven para mantener y perpetuar los sistemas existentes de desigualdad (Jemal; 2017)
  2. Motivación Crítica (Componente Emocional-Motivacional). Incluye un compromiso con la creación de cambio social positivo que resulte en sistemas y resultados más equitativos y justos.
  3. Acción Crítica (Componente Conductual). Describe comportamientos que apoyan tal cambio junto con acciones que abordan directamente las inequidades sociales.

         En cuanto al desarrollo evolutivo de la conciencia crítica hay que destacar que es la adolescencia tardía la etapa más relevante para su emergencia y desarrollo debido a los procesos de desarrollo que ocurren en este momento. Los adolescentes mayores están en la etapa operacional formal del desarrollo cognitivo y pueden pensar sobre conceptos abstractos, considerar consecuencias hipotéticas, y usar razonamiento y lógica para resolver problemas.

         Las diferencias individuales entre las personas “con” conciencia crítica y “sin” ella pueden analizarse en cuatro dimensiones: cognitiva, emocional, motivacional, conductual, social e incluso desde el bienestar psicológico, las cuales presentamos en las tablas que ofrecemos a continuación.

         No obstante, es necesario señalar que las diferencias que describimos no son tendencias generales basadas en investigación psicológica y educativa. No representan de ningún modo categorías absolutas ni permanentes. Las personas pueden desarrollar conciencia crítica en diferentes momentos de su vida y en distintos grados según el contexto y las oportunidades de aprendizaje.

Dimensión COGNITIVA
SIN conciencia críticaCON conciencia crítica
Atribuciones individualistas: Los problemas sociales se explican por características individuales (“no se esforzó suficiente”, “mala suerte”)Atribuciones estructurales: Reconoce factores sistémicos (racismo institucional, desigualdad estructural, políticas excluyentes)
Pensamiento dicotómico: Blanco/negro, bueno/malo, sin maticesPensamiento dialéctico: Comprende contradicciones, paradojas, complejidades
Naturalización: “Las cosas son así”, esencialismoHistorización: “Las cosas se construyeron así y pueden cambiar”
Visión ahistórica: No conecta presente con pasadoConciencia histórica: Entiende legados de colonialismo, esclavitud, patriarcado…
Meritocracia ingenua: “El que quiere, puede”Crítica a la meritocracia: Reconoce privilegios y barreras estructurales
Sesgo de confirmación fuerte: Solo ve evidencia aquello que confirma sus creenciasApertura epistémica: Disposición a revisar creencias ante evidencias
Esquemas rígidos: Resistencia al cambio de marcos interpretativosFlexibilidad cognitiva: Capacidad de adoptar múltiples perspectivas
Dimensión EMOCIONAL
SIN conciencia críticaCON conciencia crítica
Indiferencia emocional ante injusticias: No les afecta el sufrimiento ajeno sistémicoIndignación moral calibrada: Respuesta emocional intensa pero regulada ante injusticia
Culpabilización de víctimas: “Se lo buscaron”Empatía estructural: Comprende condiciones que generan vulnerabilidad
Emociones privatizadas: “Mis problemas son solo míos”Emociones politizadas: “Mi dolor personal tiene raíces sociales”
Defensividad ante cuestionamiento: Reacciones emocionales de amenazaReflexividad autocrítica: Disposición a examinar privilegios propios
Conformidad emocional: Se siente cómodo con el status quoMalestar productivo: Incomodidad que impulsa búsqueda de cambio
Esperanza pasiva: “Ojalá las cosas mejoren”Esperanza activa: “Podemos hacer que las cosas mejoren”
Dimensión CONDUCTUAL
SIN conciencia críticaCON conciencia crítica
Pasividad política: No vota, no se organiza, no protestaActivismo diverso: Manifestaciones, organización comunitaria
Consumo acrítico: No considera el impacto social/ambientalConsumo consciente: Boicots, apoyo a economías solidarias
Reproducción de discursos hegemónicos: Repite mensajes dominantesProducción de contradiscursos: Crea narrativas alternativas
Silencio ante injusticias: “No es mi problema”Voz activa: Denuncia, visibiliza, interpela
Verticalidad en relaciones: Reproduce jerarquíasHorizontalidad: Prácticas colaborativas, no jerárquicas
Individualismo en acción: “Yo solo puedo hacer mi parte”Praxis colectiva: Acción coordinada con otros
Dimensión MOTIVACIONAL
SIN conciencia críticaCON conciencia crítica
Motivación extrínseca: Actúa por recompensas, evitación de castigosMotivación intrínseca: Actúa desde valores de justicia integrados al Self
Orientación individualista: Éxito personal como meta centralOrientación colectivista: Bienestar comunitario como prioridad
Evitación de conflicto: “No hablar de política/religión”Búsqueda de diálogo transformador: Conversaciones difíciles necesarias
Eficacia política baja: “Mi voto/acción no cambia nada”Eficacia política alta: “Soy parte de un movimiento que puede transformar”
Apatía cívica: Desinterés por la participación políticaCompromiso cívico: Participación en múltiples niveles
Dimensión RELACIONAL-SOCIAL
SIN conciencia críticaCON conciencia crítica
Homofilia social: Círculo limitado a personas similaresDiversidad relacional: Conexiones interculturales, interclasistas
Conversaciones superficiales: Evita temas controvertidos socialmenteDiálogos profundos: Conversaciones sobre poder, privilegio, injusticia
Identidad acrítica: No reflexiona sobre categorías sociales propiasIdentidad reflexiva: Consciente de posicionamientos sociales (raza, clase, género)
Alianzas ausentes: No apoya luchas de otros gruposAliados activos: Solidaridad concreta con grupos marginalizados
Dimensión de BIENESTAR PSICOLÓGICO
SIN conciencia críticaCON conciencia crítica
Bienestar superficial:
• Menos estrés por “ignorancia” de injusticias
• Pero: Alienación existencial, falta de propósito profundo
• Vulnerabilidad a depresión existencial a largo plazo
Bienestar profundo pero complejo:
Costos: Estrés por exposición a discriminación, fatiga activista, burnout
Beneficios: Sentido de propósito, identidad coherente, pertenencia comunitaria, autoeficacia

         En definitiva, la conciencia crítica no es un destino al que se llega sino un camino que se recorre. No es una certificación que se obtiene sino una práctica que se vive. No es un estado permanente sino un proceso continuo de aprendizaje, desaprendizaje y reaprendizaje.

         Cada persona puede comenzar su propio proceso de desarrollar conciencia crítica. Puede empezar leyendo y estudiando, sí, pero también dialogando con personas diferentes, escuchando experiencias distintas a las propias, cuestionando lo que antes daba por sentado, participando en espacios colectivos de reflexión y acción.

         Lo más importante es recordar que la conciencia crítica no es para quedarse solo en la cabeza. Como decía Freire, sin praxis (reflexión + acción éticamente informada) no hay verdadera conciencia crítica. Se trata de comprender el mundo para transformarlo, de leer la realidad para reescribirla, de reconocer las cadenas para romperlas.

         En un mundo que enfrenta crisis profundas de desigualdad, injusticia, violencia y destrucción ambiental, la conciencia crítica no es un lujo intelectual sino una necesidad existencial. Es lo que nos permite no resignarnos, no desesperanzarnos, no volvernos cínicos. Es lo que nos recuerda que otro mundo es posible, y que nosotros somos parte de su construcción.

         Como escribió el propio Freire: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo“. Y ese cambio comienza con el despertar de la conciencia crítica.

Continuará…

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Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

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