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Conciencia (11). Conciencia crítica
Conciencia crítica: el pensamiento crítico
Por Juan Miguel Batalloso Navas
El pensamiento crítico puede definirse como aquel conjunto de habilidades cognitivas y metacognitivas que nos sirven para analizar información, evaluar argumentos, inferir conclusiones razonadas y tomar decisiones informadas. El pensamiento crítico promueve la duda productiva, la evaluación de fuentes y la argumentación basada en evidencias. La UNICEF define el pensamiento crítico como «…la capacidad de plantear constantemente preguntas, identificar supuestos y evaluar hechos; lo cual permite ampliar la mirada y entender que, detrás de lo que aparece a simple vista, hay muchos más aspectos por cuestionar y reflexionar…» 1 Ref.UNICEF. Manual de pensamiento crítico. México: UNICEF, 2024. Disponible en: <UNICEF_Manual-pensamiento-critico.pdf.pdf> Acceso: 14 oct. 2025..
La conciencia crítica posee una trascendental e importante vinculación con el pensamiento crítico ya que este nos aporta las herramientas intelectuales (cómo pensar), y la conciencia crítica proporciona el propósito y la mirada ética-sociopolítica (para qué pensar). Juntos permiten no sólo evaluar información sino situarla en contextos de poder y tomar decisiones transformadoras.
En este sentido, el pensamiento crítico no es solo una habilidad cognitiva para analizar información. Es la capacidad de cuestionar, reflexionar y actuar para transformar la realidad, especialmente cuando esa realidad es injusta. Esta distinción es fundamental e indispensable: el pensamiento crítico sin conciencia crítica y social puede formar técnicos sofisticados que mantienen el statu quo, pero el pensamiento crítico vinculado con la conciencia crítica forma ciudadanos capaces de construir un mundo más justo. Para los educadores de primaria y secundaria, esto significa que cada pregunta que hacemos, cada debate que facilitamos, cada proyecto que diseñamos es una oportunidad para que los estudiantes desarrollen tanto las herramientas intelectuales para analizar el mundo como el compromiso para mejorarlo.
El pensamiento crítico es mucho más que memorizar información o resolver problemas mecánicamente. Es pensar con intención, cuidado y propósito sobre qué creer y qué hacer. Robert Ennis, uno de los pioneros en este campo, lo definió en 1991 como “pensamiento razonable y reflexivo enfocado en decidir qué creer o hacer“2 Ref.Robert Ennis (1927) es un filósofo estadounidense considerado uno de los máximos exponentes del pensamiento crítico. Se encargó de profundizar el proceso del pensamiento del ser humano, desde el punto de vista del conocimiento, la interpretación y la emisión de juicios y opiniones. La premisa principal de Ennis es que el pensamiento crítico debe cumplir con un proceso que contemple el análisis de las hipótesis presentadas, de manera racional y reflexiva, para posteriormente llegar a una conclusión que tome en cuenta todos los factores involucrados. La definición de Ennis sobre el pensamiento crítico le ha valido el reconocimiento de estudiosos sobre el tema, quienes concluyen que su teoría es la más acertada, aceptada y consolidada en la actualidad. Fuente: Lifeder, 2023. Disponible en: <Robert Ennis: quién es, biografía, pensamiento crítico y obras> Acceso: 14 oct. 2025. Esta definición, aparentemente simple, contiene una idea poderosa: el pensamiento crítico no es pasivo ni neutral, sino activo y dirigido hacia la acción.
Peter Facione 3 Ref.El Dr. Peter Facione, director de Measured Reasons LLC y director ejecutivo de Insight Assessment, ha dedicado más de 40 años a promover el pensamiento crítico, la planificación estratégica y el liderazgo efectivo en entornos académicos, militares y profesionales. Su distinguida carrera incluye servir como rector en la Universidad Loyola de Chicago y como decano académico en CSU Fullerton y en la Universidad de Santa Clara. Aclamado internacionalmente por su experiencia, el Dr. Facione ha sido fundamental en la capacitación y evaluación del pensamiento crítico para la toma de decisiones de alto riesgo en varios sectores, incluidos los negocios, el ejército, la atención médica y la educación. Fuente: Peter A. Facione, PhD. Measured Reasons, 2024. Disponible en: <Peter A. Facione, PhD – Measured Reasons> Acceso: 14 oct. 2025. coordinó en 1990 el proyecto Delphi de la Asociación Filosófica Americana, reuniendo a 46 expertos internacionales para llegar a un consenso sobre qué es el pensamiento crítico. El resultado fue revolucionario: identificaron seis habilidades cognitivas centrales que todo pensador crítico necesita dominar 4 Ref.FACIONE, Peter. The Delphi Report. The California Academic Press, 1990. Disponible en: < (PDF) Critical Thinking: A Statement of Expert Consensus for Purposes of Educational Assessment and Instruction> Acceso: 14 oct. 2025:
- Interpretar significa comprender el significado real de experiencias, datos y situaciones.
- Analizar implica identificar las relaciones lógicas entre ideas y detectar los argumentos subyacentes.
- Evaluar es juzgar la credibilidad de las fuentes y la fortaleza de los razonamientos.
- Inferir consiste en sacar conclusiones razonables a partir de la evidencia disponible.
- Explicar requiere presentar los resultados del propio razonamiento de forma clara y coherente. Y finalmente, la
- Autorregulación es la capacidad de monitorear y corregir el propio pensamiento, reconociendo errores y ajustando el rumbo.
Sin embargo, estas habilidades cognitivas propuestas por Facione no son suficientes por sí solas. El consenso de expertos también identificó disposiciones o actitudes esenciales sin las cuales las habilidades permanecen dormidas. La curiosidad intelectual impulsa a hacer preguntas y explorar. La mente abierta permite considerar perspectivas diferentes sin prejuicios. La búsqueda de la verdad nos compromete con la evidencia por encima de nuestras preferencias. La sistematicidad nos hace organizados y persistentes en la indagación. Y la confianza en la razón nos hace creer que el pensamiento riguroso puede conducir a mejores decisiones 5 Ref.Facione; 1990.
Otra de las grandes aportaciones al pensamiento crítico y a su enseñanza es la realizada investigadores Richard Paul y Linda Elder 6 Ref.Richard W. Paul (1937–2015) fue un filósofo y educador estadounidense. Fundador y director del Center for Critical Thinking en la Sonoma State University (California). Considerado uno de los principales teóricos del pensamiento crítico en el ámbito educativo moderno. Linda Elder (1950-) es una psicóloga y educadora estadounidense. Presidenta y directora ejecutiva de la Foundation for Critical Thinking. Colaboradora y continuadora de la obra de Richard Paul. Ambos autores entienden el pensamiento crítico como una competencia integral que combina: 1) Razonamiento lógico y análisis conceptual; 2) Autoconciencia intelectual y autorregulación del pensamiento; 3) Virtudes intelectuales y éticas y 4) Compromiso con la verdad, la justicia y la empatía. Su extraordinaria página web está en Critical Thinking Home. Estos autores desarrollaron un marco especialmente útil para las aulas, con tres componentes que se integran. Los “elementos del pensamiento”, ocho aspectos que debe considerar cualquier razonamiento: 1) el propósito que guía el pensamiento; 2) la pregunta que intenta responder; 3) la información y evidencia en que se basa; 4) los conceptos e ideas que utiliza: 5) las interpretaciones e inferencias que construye; 6) los supuestos que da por sentados; 7) las implicaciones y consecuencias que genera, y 8) el punto de vista desde el cual se piensa. A su vez, los estándares intelectuales son nueve criterios para evaluar la calidad del pensamiento: claridad, exactitud, precisión, relevancia, profundidad, amplitud, lógica, significancia y justicia. Y las virtudes intelectuales son disposiciones que cultiva un pensador crítico genuino: humildad intelectual para reconocer lo que no sabemos, coraje intelectual para enfrentar ideas incómodas, empatía intelectual para comprender perspectivas ajenas, integridad intelectual para aplicar los mismos estándares a nuestro propio pensamiento, perseverancia intelectual para no rendirse ante la dificultad, confianza en la razón como guía, e imparcialidad para tratar todas las posiciones con justicia 7 Ref.PAUL, Richard; ELDER, Linda. The Miniature Guide to Critical Thinking Concepts and Tools. Dillon Beach: Foundation for Critical Thinking Press. Disponible en: <The Miniature Guide to Critical Thinking: Concepts & Tools> Acceso: 14 oct. 2025..
Lo trascendental de este marco es que puede aplicarse a cualquier situación: desde un niño de primaria analizando un cuento hasta un adolescente evaluando noticias en redes sociales. Cuando un estudiante defiende una posición, podemos preguntarle: ¿cuál es tu propósito al argumentar esto? ¿Qué evidencia usas? ¿Qué supuestos estás dando por sentados? ¿Es tu argumento claro, exacto y relevante? ¿Has considerado otros puntos de vista con empatía? Estas preguntas guían el desarrollo del pensamiento crítico de forma natural y práctica.
Finalmente, otra de las grandes aportaciones al pensamiento crítico es la del filósofo Matthew Lipman 8 Ref.Matthew Lipman (1923-2010) fue filósofo, lógico y pedagogo estadounidense. Estudió filosofía en Stanford, Columbia, la Sorbona y la Universidad de Viena. Fue profesor en Columbia hasta 1972, tras lo cual fundó el Institute for the Advancement of Philosophy for Children (IAPC). Fue el fundador del movimiento Philosophy for Children (P4C), que propone enseñar filosofía a niños como medio para desarrollar el pensamiento crítico, la indagación y el juicio propio. Introdujo el concepto de “comunidad de indagación” como método educativo para que los estudiantes dialoguen, formulen preguntas y razonen colectivamente. Escribió novelas filosóficas para niños y guías docentes para integrar filosofía en la enseñanza escolar. Fuente: Philosophy For Children. Teaching Times. Knowledge Bank – Creative Teaching and Learning, 2025. Disponible en: <Philosophy For Children – TeachingTimes>. Tambien: A brief history of philosophy for Children. P4C Resource Hub. Disponible en: <History of p4c – p4c.com> Acceso: 14 oct. 2025., creador del programa “Filosofía para Niños”, añadiendo así una perspectiva crucial: el pensamiento crítico no debe estar aislado del pensamiento creativo ni del pensamiento cuidadoso o ético. Un verdadero pensador crítico no solo analiza y evalúa, también imagina alternativas y se preocupa por las consecuencias de sus ideas sobre otros. Esta visión multidimensional es especialmente importante en educación obligatoria, donde formamos no solo mentes analíticas sino personas íntegras.
En cuanto a las diferencias entre pensamiento y conciencia crítica hay que señalar que el pensamiento crítico se enfoca principalmente en criterios de adecuación epistémica: distinguir argumentos sólidos de falaces, identificar evidencia confiable, razonar lógicamente y evitar generalizaciones apresuradas. Su preocupación central es: ¿es verdadero? ¿está bien razonado? ¿tiene evidencia suficiente? Concibe la libertad como liberación de creencias injustificadas: una persona que piensa críticamente es libre de dogmas y supersticiones. Pero la conciencia crítica va mucho más allá enfocándose principalmente en la justicia social y la transformación de estructuras de poder. Su primera pregunta no es “¿es verdadero?” sino “¿quién se beneficia?” de estos sistemas de creencias y prácticas. Reconoce que incluso si algo es técnicamente “verdadero”, debemos preguntar cuáles son sus efectos en diferentes grupos sociales. Desde la conciencia crítica se concibe la libertad como emancipación colectiva de estructuras de opresión.
De estas diferencias puede deducirse que la síntesis educativamente más enriquecedora consiste en cultivar simultáneamente las habilidades analíticas del pensamiento crítico y el compromiso social de la conciencia crítica. Esto significa enseñar a los estudiantes a analizar rigurosamente información y argumentos, pero también a preguntar persistentemente: ¿quién se beneficia? ¿quién se perjudica? ¿Qué voces están ausentes? ¿Cómo afecta esto a diferentes grupos? ¿Qué acciones podemos tomar para mayor justicia? Significa valorar la evidencia y la lógica, pero también reconocer que el conocimiento y el poder están entrelazados, que lo “objetivo” a menudo oculta perspectivas particulares presentadas como universales. Significa formar estudiantes que sean tanto pensadores rigurosos como ciudadanos comprometidos.
La vinculación entre pensamiento crítico y conciencia crítica es esencial porque responde a la pregunta fundamental: ¿para qué educamos? Si el propósito es solo producir trabajadores eficientes que se adapten al sistema económico existente, el pensamiento crítico técnico es suficiente. Pero si el propósito es formar ciudadanos capaces de construir sociedades más justas, democráticas y humanas, necesitamos la dimensión transformadora de la conciencia crítica. Como dijo Freire: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo.” Obviamente esto no es adoctrinamiento sino lo contrario. El adoctrinamiento impone qué pensar; la pedagogía crítica enseña cómo pensar profundamente sobre la realidad social. No dice a los estudiantes qué conclusiones alcanzar sino les proporciona herramientas para analizar estructuras de poder y formar sus propios juicios informados. Y fundamentalmente, confía en que cuando las personas comprenden genuinamente la realidad, tienden a elegir justicia sobre injusticia, equidad sobre desigualdad, dignidad sobre opresión.
En conclusión, el pensamiento crítico es simultáneamente una de las ideas más simples y más radicales en educación. Simple porque es natural: los niños nacen curiosos, haciendo preguntas incesantes, explorando activamente. Radical porque requiere transformar estructuras escolares que tradicionalmente priorizan obediencia, memorización y conformidad. Desarrollar un pensamiento crítico genuino significa ceder control, confiar en los estudiantes, valorar preguntas tanto como respuestas, celebrar errores, tolerar ambigüedad, y reconocer que el docente no es la fuente de todo conocimiento sino un coinvestigador junto a los estudiantes. A su vez, vincular el pensamiento crítico con la conciencia crítica significa reconocer que la educación nunca es neutral. Cada decisión pedagógica es política: qué contenidos enseñamos y cuáles omitimos, qué voces valoramos y cuáles silenciamos, cómo organizamos el aula, cómo evaluamos, qué consideramos “conocimiento válido.” Podemos reproducir desigualdades existentes mediante educación bancaria que socializa para la obtención de obediencia y conformidad, o podemos cultivar agentes de cambio mediante educación liberadora que desarrolla conciencia crítica. No hay zona neutral, la supuesta neutralidad es simplemente una posición política que beneficia a quienes tienen poder.
Finalmente afirmar con convicción, que la esperanza crítica que promueve la pedagogía de Freire no es optimismo ingenuo. Es reconocer honestamente que el mundo contiene injusticias profundas, que el cambio es difícil y enfrenta resistencia poderosa, pero que la transformación es posible mediante la acción colectiva informada y comprometida. Es creer que cuando las personas comprenden genuinamente su realidad, tienden a elegir justicia. Es confiar en que los estudiantes que desarrollamos hoy como pensadores críticos con conciencia crítica serán los ciudadanos que construyan mañana sociedades más justas, equitativas y humanas.
Como educadores, nuestro trabajo no es depositar información en cabezas vacías ni entrenar trabajadores obedientes. Es encender la chispa de la curiosidad, proporcionar herramientas de análisis riguroso, cultivar el compromiso con la justicia, y acompañar el desarrollo de personas que piensan por sí mismas, cuestionan lo que debe cuestionarse, y actúan para transformar lo que debe transformarse. Es un trabajo profundamente político en el mejor sentido: formar ciudadanos capaces de fortalecer la democracia, no súbditos que aceptan pasivamente el statu quo. Es, literalmente, invertir en la posibilidad de un futuro mejor. Y no hay vocación más importante que esa.
Continuará…


Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.
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