KRISIS

Dignidad, valentía y generosidad: Pablo Iglesias Turrión (2)

Por Juan Miguel Batalloso

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Podemos Pablo Iglesias
Línea separadora decorativa de KRISIS
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Hoy ha sido un día realmente especial para mí en dos grandes sentidos. El primero por lo que significa para mi familia, como grupo social que me alimenta, sostiene, cuida y ama. Y el segundo por la conmemoración de los 10 de años de aquel Movimiento de los Indignados que conocemos también como Movimiento 15-M, que desde mi punto de vista puso patas arriba el escenario social y político español y mundial.

Recuerdo con gran alegría y regocijo aquella explosión de vitalidad, esperanza y júbilo autoconstituyente que inundó las plazas de todas la capitales españolas y al que los políticos profesionales, ya fuesen diputados o de las estructuras partidarias, lo acusaban de no ser capaces de articularse como una organización seria y responsable. Un argumento que a muchos ciudadanos les hacía seguir apostando por aquello de «es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer«. Sin embargo y a tan solo diez años vista, creo sinceramente que el escenario polítco y representativo no volvió a ser igual. Sin embargo, mucho me temo que si los ciudadanos lo fían todo al voto de sus representantes todo volverá a las andadas. En tiempos de complejidad e incertumbre necesariamente tenemos, creo yo, que estar más atentos y vigilantes que nunca. De hecho, lo sucedido en las Elecciones del pasado 4 de mayo en la Comunidad de Madrid, así lo han puesto de manifiesto dando un triunfo aplastante a la representante del PP, Isabel Díaz Ayuso y desde luego cualquier cosa puede suceder en el futuro inmediato.

Aunque aquel Movimiento tuvo muchas madres y padres intelectuales de una trayectoria impecable en la defensa de los Derechos Humanos Universales, lo cierto fue que gracias a figuras mundiales como Stépahene Hessel , José Luis Sampedro, Edgar Morin, Noam Chomsky, Eduardo Galeano y muchas otras, aquel Movimiento cuajó. A mí por lo menos me despertó del letargo de eso que llamábamos «bipartidismo imperfecto» en el que la representación política conistía en un turnismo que recordaba a aquellos tiempos del caciquismo de Cánovas y Sagasta. Pero también me ilusionó y me encantó el auge imparable que adquirió y sigue teniendo el Movimiento Feminista. Lo digo de corazón: o el siglo XXI es el siglo de las mujeres, o no será.

Aquel Movimiento, trajo nuevos aires y nuevos estilos en la representación política. Así por ejemplo aparecieron en los partidos lo que hoy se conoce como «Elecciones Primarias«, de forma que a partir de entonces los militantes de los partidos adquirieron un mayor poder de representación y decisión. Hasta entonces funcionaba con aquello que nos legó el gran Alfonso Guerra cuando dijo «El que se mueve, no sale en la foto«.

En fin, no es mi intención profundizar aquí sobre el 15-M, al que por cierto se opusieron y sometieron a las más feroces críticas, tanto las fuerzas de derechas, los medios que siempre fueron conservadores y reaccionarios como el ABC y por supuesto, la institución que nunca falta a los banquetes de los ricos y poderosos: la jerarquía de la Iglesia Católica Española.

Mi intención aquí es volver a destacar la bestial y escarnecedora batalla de acoso, desprestigio y derribo de un jovenzuelo doctor en Ciencias Políticas y de la Administración que animó y lideró junto a Luis Alegre, Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero, Tania González e Íñigo Errejón la constitución de un nuevo partido político en 2014: Podemos. Qué pena que aquel equipazo no fuese capaz de integrar, sumar y avanzar en «banderas de unidad«. Y que conste, que en una separación, son todos responsables, aunque siempre unos más y otros menos.

Pablo ya ha dimitido de todos los cargos de representación política, así como los orgánicos de su partido. Lo hizo hace solamente 11 días y una vez más, toda la «máquina del fango» y toda esa pléyade de autocríticos de una supuesta izquierda que se sigue dedicando en las redes a denigrarlo, descalificarlo y acusarlo de victimismo y de falta de autocrítica. Y digo yo ¿Por qué no lo dejan en paz? Que lo maldigan y satanicen las fuerzas de derechas y los sectores sociales y culturales más conservadores, es algo previsible y hasta natural, pero que «hagan leña del árbol caído» muchas de esas personas que se dicen de izquierdas, la verdad, es que eso me hace vomitar. Y esta repugnancia es de tal calibre, que incluso en algunos caos me ha afectado hasta en lo emocional, a pesar de que no soy militante ni afiliado de ninguna organización política y creo que nunca lo seré. Sin embargo, esto no me impide seguir manifestando mi simpatía por Podemos y Unidas Podemos.

Ahora todas las noticias versan sobre el pelo de Pablo y de como el «cortarse la coleta» ha sido gracias al varapalo cosechado en las Elecciones de Madrid, a pesar de que UP ha subido en votos y en escaños. Y por supuesto, la Sexta, sigue pagando a fachotertulianos y propagadores de difamaciones (así lo pienso, lo siento y lo digo) como Francisco Marhuenda, Eduardo Inda y María Claver. En este punto, deseo señalar sencillamente que Pablo Iglesias Turrión es para mí, un ser humano con una capacidad de resistencia personal enorme y admirable, además de otras cualidades intelectuales, oratorias y de compromiso que ya muchos querría tener. No obstante se olvida intencionadamente que Pablo ha estado solamente 7 años como secretario general de su partido; un año y un poco más de Vicepresidente del Gobierno y solamente 5 años como diputado a Cortes. ¿Habrá mayor autocrítica que dimitir de todo cuando podía haberse quedado como diputado igual que ha hecho el candidato de Ciudadanos Edmundo Bal? Obviamente, nadie se acuerda ya de que los campeones de la permanencia en el Congreso de los Diputados del PP fueron Margallo, Fernández Díaz (el de la Ley Mordaza y «las cloacas»), Celia Villalobos (la que se entretenía jugando con el móvil), o el conocidísimo Mariano Rajoy, expulsado legítima y democráticamente de la presidencia del Gobierno por las numerosos casos de corrupción de su partido, incluidos los famosos sobresueldos de la Gurtel, que ahora unos lo niegan y otros no recuerdan. Claro que en este asunto, el PSOE no puede «irse de rositas». No puede olvidarse así al campeón de los campeones, que fue Alfonso Guerra, que estuvo nada menos que 38 años, seguido de Felipe González con 27 años como diputado y Susana Díaz, pues lleva ya 22 años, 5 como concejal de Sevilla, 4 como diputada a Cortes y 13 como diputada en el Parlamento Andaluz . Tanto unos como otros, constituyeron una «clase política» absolutamente refractaria a los recambios. En fin, por sus hechos los conoceréis.

Con razón se decía en aquellas manifestaciones y asambleas que «Lo llaman democracia y no lo es» o aquello de «Que no, que no, que no nos representan» o también «No somos mercancía en manos de políticos y banqueros«. Pero nuestra memoria siempre fue flaca y así nos va. A veces pienso con mucha pena que este pais está como predestinado a limpiar las botas de quienes los aplastan, a comer las migas que caen de la mesas de los poderosos, a excitarse y seguir los impulsos emocionales de quienes se autoerigen en salvadores, o a seguir las consignas de los profesionales de la religión, que por cierto, son y al parecer seguirán siendo solo hombres «dedignados» y nunca elegidos por sus afiliados. Ni en el Vaticano, ni en las parroquias hay Primarias para elegir al cura, al obispo o al cardenal y por supuesto las mujeres cristianas siguen condenadas a no ser ni designadas, ni claro está, votadas. En fin, ahora puede que nos representen pero seguimos siendo mercancía y además nuestra democracia, por mucho que la comparemos con otra, de plena, nada de nada.

Ahora sin duda seguimos teniendo un grave problema, tanto el PSOE como las fuerzas que se situan a su izquierda, eso de unirse, coordinar y articular alternativas posibles para hacer frente, sí frente, a la ultraderecha y al fascismo directo, indirecto, oculto o latente no entra en sus prioridades. Todo parece consistir en levantar nuevas banderas protagonizadas por líderes y lideresas incapaces de fraguar unidades programáticas y electorales amplias y diversas. Mientras tanto, el PP ya sea con ese falseamiento de la libertad que ha triunfado en Madrid, con esa bronca permanente en el Congreso de los Diputados, o con esa sonrisa traquila e infantilizadora del presidente de la Junta de Andalucía que privatiza lo público y seca el financiamiento de la Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, «el horno no está para bollitos» de iquierda. Así pues, «mal asunto, me barrunto, no me apunto«, pero claro y como resulta que valoro mucho el ejemplo que ha dado Pablo Iglesias y me gusta tanto el fondo, las medidas y las formas de la nueva vicepresidenta Yolanda Díaz, pues al menos yo seguiré dando mi apoyo a Unidas Podemos.

Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática”. En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

2 comentarios sobre «Dignidad, valentía y generosidad: Pablo Iglesias Turrión (2)»

  1. Valga también mi simpatía y apoyo hacia UP, que surgió del 15-M, y por Pablo Iglesias. Para continuar en la lucha por una sociedad más justa en lo social es imprescindible la unión de las izquierdas, lo que lamentablemente no «entra en sus prioridades».

  2. Los que realmente tenemos que cambiar somos los que pertenecemos al pueblo, que en definitiva somos todos. Tú bien lo sabes. Todo lo que sucede tiene sentido. El dolor es una advertencia. Si no tomamos la actitud necesaria cuando este aparece, la vida te devuelve de nuevo ese dolor y la mayoría de las veces lo aumenta o te lo hace físico para que lo percibas con más claridad. Gran parte de la gente se sigue dejando llevar por las emociones religiosas o políticas en lo social y necesitan consumir emociones de usar y tirar constantemente en lo personal. Cuando dejemos de escuchar las voces que nos distraen, atontan o anulan y escuchemos a la Fuente interior que nos habita, habrá llegado la hora tan esperada de sentirnos Uno y gozar del paraíso al que siempre hemos aspirado. Y no te inquietes, llegará.

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