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ENSEÑAR LA CONDICIÓN HUNANA (3)
Condición humana y crisis de la educación
Es cierto, como señala Edgar Morin, 1 Ref.MORIN, Edgar. Cambiemos de vía. Lecciones de la pandemia. Barcelona. Paidós. 2020 que de la pandemia hemos aprendido mucho en todos los sentidos, ya sean aprendizajes procedentes del mundo científico-sanitario y su gran capacidad para producir vacunas en muy corto espacio de tiempo, o ya sean derivados de la sensibilidad humana y de nuestras capacidades de compasión y solidaridad. Sin embargo, una vez medianamente superadas estas situaciones, un nuevo monstruo de cuatro cabezas atraviesa al Planeta entero y a nuestra supervivencia como especie: el monstruo de la guerra distribuida por todo el mundo y que ahora asola al pueblo ucraniano; el genocidio permanente del pueblo palestino que según las cifras más recientes disponibles, al 10 de junio de 2026 el número de muertes documentadas en Gaza desde el inicio de la ofensiva israelí (octubre de 2023) asciende a 72.991 muertos y 173.212 heridos, lo que eleva el total de víctimas reportadas a más de 246.000, según fuentes médicas palestinas recogidas por la agencia WAFA y todo esto sin contar con las muertes perpretradas por Israel en Cisjordania y en el Líbano. El monstruo de los bombardeos en Irán con el peligro mundial de la amenaza nuclear y finalmente el monstruo del neofascismo y todas sus derivas de racismo, xenofobia, machismo, dogmatismo, autoritarismo y perversión de los valores democráticos.
Ante este escenario internacional y planetario, los sistemas educativos de nuestro tiempo continúan su marcha de mercantilización, burocratización y marginación del las Ciencias Humanas y Sociales, en especial de la Filosofía y la Ética.2 Ref.Una descripción más pormenorizada de la crisis de la Educación de nuestro tiempo se encuentra en el documento “La crisis de la Educación”. Disponible en:https://www.academia.edu/24623976/La_crisis_de_la_educaci%C3%B3n Continúan en crisis como si en el mundo, en nuestro país o nuestra ciudad no sucediese nada. Una crisis de la que ya nos alertó Iván Illich hace más de cuarenta años, cuando nos mostraba la extraordinaria y alienante confusión entre “escolarización” y “educación” 3 Ref.ILLICH, Ivan. La sociedad desescolarizada. Barcelona: Barral Editores, 1974.. Y es que los sistemas educativos de nuestro tiempo han alcanzado tal grado de burocratización y tecnologización al ritmo de la expansión de los mercados, que difícilmente podemos encontrar ya en ellos algo diferente a saberes puramente utilitarios y/o adaptativos. Pero, además, porque dichos sistemas supuestamente educativos, están más preocupados y ocupados en vender acreditaciones y proporcionar competencias y habilidades profesionales, que en crear las condiciones y mediaciones necesarias para que cada ser humano conquiste de forma original y autónoma su propia humanidad.
¿Qué queda dentro de nuestro ser, cuando después de haber pasado toda una vida entera en las aulas, nos damos cuenta de que toda la información y el supuesto conocimiento recibido y legitimado socialmente, únicamente tiene un valor de cambio perecedero y caduco? ¿Qué recordamos de nuestra experiencia escolar y académica como más valioso para nuestras vidas? ¿O es que nuestro paso por las escuelas y universidades no es más que una liturgia y un obligado requisito para sobrevivir en una sociedad de mercado en las que ganancia, apropiación, desigualdad y consumo ilimitado, siguen siendo de una y mil formas su fin y su medio? ¿Qué nos han aportado nuestros estudios y certificaciones al conocimiento de nosotros mismos y nuestras vinculaciones y conexiones con la sociedad y la naturaleza? ¿No será que el conocimiento adquirido y construido se ha quedado hipertrofiado y nada nuevo somos capaces ya de generar, como no sea en términos de mayor burocratización y mercantilización? ¿Es que acaso nuestras instituciones académicas y escuelas consiguen los resultados esperados que declaran en sus siempre paradisiacas visiones, misiones y valores? ¿No será que nuestra simplificadora y disciplinaria mente escolarizada es incapaz de concebir nuevas formas de pensar, sentir y hacer educación? ¿O no será que la educación amplia y formalmente entendida es un fenómeno que sucede fuera de las aulas y en los márgenes de éstas? ¿O es que lo que entendemos por educación no es más que una sofisticada y costosa superestructura institucional que legitima, garantiza y reproduce un modo de producción inhumano e insostenible?
A estas alturas del siglo XXI es hora ya de hacer frente a tanto discurso de reforma e innovación educativas, que bajo su apariencia de neutralidad y realismo económico estimulador de productividad y competitividad, o bajo un supuesto fondo ético de una mal llamada e incoherente “educación en valores“4 Ref.Mal llamada porque cualquier hecho o fenómeno educativo se funda, se realiza y se desarrolla siempre en función de valores, ya sean estos económicos, sociales, políticos, éticos, estéticos, noéticos o de cualquier otra índole. E incoherente porque la “educación en valores” como finalidad y/o contenido explícito y/o declarado de la educación o bien es contradictoria con las prácticas organizativas, curriculares y docentes más generalizadas, o sencillamente la importancia y el lugar real que ocupa en la vida cotidiana de la mayoría de las aulas, es puramente testimonial., nos va enajenando de nuestro natural e interminable proceso de hominización-humanización. En este sentido, nos recuerda Edgar Morin 5 Ref.MORIN, Edgar. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. París. UNESCO. 1999.
Y son precisamente estos discursos que naturalizan y legitiman separaciones y dualidades (teoría-práctica, medios-fines, enseñanza-aprendizaje, profesor-alumno, razón-emoción, pensante-ejecutante, dirigentes-dirigidos, crecimiento-desarrollo…) los que al compartimentar y fragmentar los saberes legitimando las disyunciones, simplificaciones y exclusiones, no sólo promueven errores, ilusiones y cegueras del conocimiento 6 Ref.MORIN, 1999, sino que obstaculizan e impiden tanto el diagnóstico de los problemas, como su solución.
Si los problemas más importantes de la vida, de la humanidad, del Planeta y de las personas como sujetos individuales y colectivos, son siempre globales, contextuales y relacionales, necesariamente tendremos que buscar y encontrar estrategias, procedimientos, métodos y acciones que nos permitan contextualizar, relacionar, vincular, conectar y religar saberes, conocimientos y disciplinas. Y es a la Educación y especialmente a todas sus instituciones formales e informales, privadas o públicas, presenciales o virtuales, a las que corresponde asumir la responsabilidad de construir una «ecología de los saberes» como nos dice Maria Cândida Moraes 7 Ref.MORAES, Maria Cândida. Ecologia dos saberes: complexidade, transdisciplinaridade e educação. São Paulo: Antakarana/WHH – Willis Harman House, 2008, p. 22:
En otras palabras: es indispensable tomar como fin y como medio el aprendizaje y la enseñanza de la condición humana, como nos recuerda Edgar Morin en sus “siete saberes” ya que de lo contrario, difícilmente podremos poner de manifiesto en lo cotidiano y en lo concreto que otro mundo es realmente necesario y posible.
No se trata pues, de volver por las viejas sendas del pensamiento disciplinar, curricular y organizativo que alimenta nuestra mentalidad escolar, como tampoco de creer que hemos de inventar un nuevo precepto enseñando a los demás a vivir como si los profesionales especializados en educación o los funcionarios docentes fuesen realmente sabios en esta materia. De lo que se trata más bien, es de saber combinar complejamente las necesidades y problemas materiales de existencia de nuestros contextos locales y globales, junto a la imprescindible e indelegable tarea de aprender a vivir de forma autónoma sin necesidad de que nadie nos lo prescriba en forma de recetas académicas o de inculcación ideológica.
CONTINUARÁ…
Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.
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