KRISIS

Iniciativas contra la emergencia humanitaria y en favor de los valores democráticos

Por Roberto Bertossi

Tmp. máx. lect.: 9 min.

En plena pandemia de coronavirus, se  acentúan las consecuencias nefastas por décadas de fracasos propios de una inapropiada dirigencia política, extraviada y reproducida en vanos razonamientos. No se atienden los problemas reales: vg., demoras, mentiras, privilegios, vanas pugnas ideológicas, ineficacia, ineficiencia e impericia vacunatoria, necesidades físicas básicas, entre otros muchos.

La intervención política ha perdido sinodalidad, no camina con el pueblo, no vive cómo el pueblo, no habla su idioma, no es participativa ni corresponsable. Omite e impide mezquina y especulativamente su renovación y revitalización continua mediante el ardid vil y artero de ´sus´ nepotismos, sus burocracias sindicales o jaulas de hierro y acero más infranqueables que la imaginada por el mismísimo Max Weber.

Todo ello sin mencionar sus obscenos y escandalosos  enriquecimientos ilícitos impunes que se corresponden exactamente con la pobreza extrema e indigencia agónica de más de la mitad de los argentinos.

Los titulares y testaferros de tales imperdonables latrocinios con sus genuflexos amanuenses periodistas  rentados, también hicieron añicos la Constitución Nacional, (C.N.),  la  real Democracia y la genuina República. ¿Cuándo?,  cada vez que los poderes instituidos admiten, toleran o son “aguantaderos vitalicios de incapaces y de perseguidos por la justicia”, los mismos poderes que sin compasión e inclementemente nos han expulsado a la intemperie en «la noche polar de helada oscuridad»   

Precisamente este 25 de Mayo, el primado en Argentina, Cardenal Mario Aurelio POLI al presidir nuestro tradicional tedeum patrio, con fuerte palabras como Iglesia otra vez “pidió unión y resultados al Gobierno, y también a la oposición”

“Queremos pedirles a los dirigentes de todos los sectores, auténtica capacidad de liderazgo para ejercer con nobleza la vocación política, comunicando claramente la situación en cada momento, suscitando y alentando el compromiso y el empeño de todos, dejando de lado descalificaciones y posturas que promuevan el resentimiento y la división”

Poli  no  omitió manifestarse sin titubeos ante “esta segunda réplica del COVID que nos golpea a todos”, comunicando claramente  la común necesidad de “salir juntos y mejores en la dura realidad de estos días, en la dramática extensión de la pandemia con su secuela de enfermedad y muerte, porque se han acentuado la pobreza, la exclusión, la falta de trabajo, así como las expresiones de un creciente enfrentamiento político. En una crítica general a la clase política, el arzobispo de Buenos Aires agregó: “Renovamos nuestra convicción de que el diálogo es el camino para afrontar juntos, como comunidad nacional, esta etapa difícil y exigente”

No olvidó evocar con ternura y gratitud a nuestros próceres que  murieron en la sencillez cuando no, en toda pobreza, los mismos que nos entregaron con enorme sacrificio, lo que para muchos significó la ofrenda de sus propias vidas.

Así como señaló que ellos pensaron en nosotros, volvió a sugerirnos abrevar cabalmente sobre sus ideales, los que pueden devolvernos el espíritu y el sentimiento solidario que nos permita vivir bien las pruebas y desafíos de nuestro tiempo. 

“Escuchando el grito de libertad e independencia que recorre nuestra historia y llega hasta nosotros cada vez que la celebramos, decimos que hay un solo destino común y cooperativo para nuestro pueblo: fraterno, solidario, con educación, salud y justicia, con igualdad de posibilidades para el acceso a la tierra, al techo y al trabajo, valorando y respetando la vida de todos. Si hay voluntad de acordar dialogando, podremos achicar las diferencias y estaremos más cerca de lograr ese destino común”, concluyó el primado.

 “Ante tantas formas mezquinas e inmediatistas de ambiciones políticas embriagadas por ansias de poder, nos recordó que la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo” (Papa Francisco)

Con anterioridad inmediata, el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea,  casualmente en su mensaje del 25 de mayo expresó:   “Que bueno sería darnos una tregua en medio de nuestras diferencias, mirando aquello que es realmente importante, para ayudarnos a enfrentar la enfermedad”  

Con nuestras iniciativas no hacemos más que adherir y sumarnos activamente a tan claros conceptos, definiciones y concejos de los máximos prelados argentinos, bregando por sensibilizar y empoderar a la sociedad civil –no representada por gobiernos que perdieron su legitimidad de origen y ya carecen de legitimidad de ejercicio- en su rol protagónico e imprescindible para animarla a resistir, democráticamente, contra la emergencia sanitaria/humanitaria  y concretar finalmente la vigencia plena del Estado de Derecho,  cuyo fin y límite es el “Bien Común”, el mismo que se nos niega y se nos roba, descarada e impunemente.

Las condiciones de vida en media población argentina habitada por la pobreza e indigencia, por la carencia de agua potable y saneamiento, de nutrición, de salud, de educación, de vivienda digna, de seguridad, etc., justifican y alientan “constitucionalmente” tales iniciativas y legítimos reclamos para el digno buen vivir propio de un bien común.

Ese marco de Estado de derecho, democrático y republicano que  constitucionalmente nos merecemos, no admite vg., que ¡el indigente nazca  “antes”, se enferme “antes”, sea madre o padre “antes” o  se muera “antes”!

No es verdad que el país está postrado cuando hay mucha buena gente cumpliendo sencillamente con su deber y haciendo lo suyo con toda discreción, fidelidad y compromiso ciudadano para transformar positivamente desde su anonimato, un poquito cada día, la realidad.

Como vemos, nos asisten razones más que suficientes para unirnos en defensa de la Democracia y en favor de una indiscutible República real, para superar la asfixia a la que estamos siendo sometidos, ya que ocupándonos angustiosamente de sobrevivir, hemos venido postergando la exigencia de nuestros derechos fundamentales.

Entonces, si se nos permite Constitución Nacional ¿dinos quien escondió tu Preámbulo, tu artículo 1, tu gobierno federal, tus artículos 1, 14, 14bis, 16, 17, 21, 29, 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43,  75 incs. 17, 18, 19, 22 y cc.?

Por ello, ante una prolongada y criminizable trazabilidad personal y patrimonial de los integrantes (permanentes o semi)de los poderes republicanos en general, deberíamos promover actitudes y comportamientos de resistencia y resiliencia con nuevas propuestas de soluciones a nuestros “reales” problemas actuales, conformando gobiernos intachablemente democráticos ya que gobernarán para las próximas generaciones, no para las próximas elecciones en un país que vive de campaña política sin intermitencias no obstante el desuetudo del artículo 38 y cc. C.N.

Despertar nuestra pisoteada y aletargada Sociedad Civil alumbrará esfuerzos compartidos poniendo el hombro no en otro vano sino para empujar en la dirección correcta. Una dirección, que no es otra que la de la defensa del Estado de Derecho, la solidaridad, la búsqueda del encuentro, la reconciliación y la convivencia –insisto- en el ´bien común´ para un no obstante merecido, injustamente postergado “buen vivir” .

Como lúcidamente nos ilustra y esclarece la filósofa española Adela Cortina Ortz (ACO)  – académica e intelectual en la Ética de primer orden y todo un filón de cordura, sensatez y radicalidad democrática y republicana- “no se rechaza por extranjero, sino por pobre”

Ante  ello, sin demora debemos reforzar el papel de las Humanidades en las aulas, es la única manera de formar una ciudadanía lúcida y madura»
El dinero público destinado a batallas ideológicas debe invertirse en educación, ciencia e investigación al servicio de la sociedad civil.

Moviliza nuestras iniciativas “insistir sostenidamente en el derecho que tenemos todos de prosperar, de dejar atrás la pobreza y de acceder a una sociedad más justa y equitativa, sin excluidos”

Preconclusivamente, nada podrá ser ni lograrse sin ciudadanos mancomunados que se activen e involucren, sumen y multipliquen pacíficamente, en estas acciones, gestiones e iniciativas democráticas y republicanas para recién entonces transformar, aliviar y enriquecer de posibilidades e igualdad de oportunidades.

La clave para superar la pobreza y acceder a una sociedad más justa está en el esfuerzo individual repotenciado en proyectos de índole social e impacto comunitario. Un esfuerzo que exige la recuperación de enriquecimientos ilícitos “público-privado” (imprescriptibles cual delitos de lesa humanidad), los mismos que exhibe o esconde la casta política frecuentemente mimetizada en los poderes republicanos.

Finalmente, todo argentino de buena voluntad, tan empobrecido e indigente, merece sin demora salir de la actual postración, reclamar masiva y sostenidamente  la vigencia plena de todos sus derechos y garantías constitucionales. Se trata en suma de ‘resetearnos’ juntos, para reconstruir seria y sostenidamente nuestra Argentina, y así, recién entonces, salir adelante e ir por nuestro destino de grandeza, ese de la noble igualdad que nos juramentamos con gloria vivir en nuestra propia Carta Magna que es nuestra común y cooperativa Constitución Nacional.

Línea separadora decorativa de KRISIS

Un comentario sobre «Iniciativas contra la emergencia humanitaria y en favor de los valores democráticos»

  1. ¡Ojalá el pueblo despierte!, porque con las tibias exhortaciones de la institución eclesiástica, unido a la complicidad, en muchos casos, de ésta con el poder, casi sólo sirven de adormidera y lastre para salir de la miseria moral y social en la que viven esos pobres argentinos de buena voluntad, tan empobrecidos e indigentes. El mensaje de Jesús es claro y sé que muchos cristianos y sacerdotes argentinos dieron la vida por los más necesitados, pero de los que ostentan cargos de poder me fío menos.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

A %d blogueros les gusta esto: