KRISIS

Memoria personal de los 60′ (1): presentación

Década de los 60


A lo largo de todo este año pasado repleto de mascarillas, confinamientos, contagios y lamentablemente muertes, he tenido tiempo más que suficiente de revisar viejos papeles que escribí hace más de 20 años. Unas relecturas que me han servido sobre todo para «RE-CORDAR» (volver a pasar por el corazón) algunos de los acontecimientos que viví de los diez a los veinte años. Con este recordatorio, sin proponérmelo, me he dado cuenta como he ido poco a poco desarrollando mi conciencia. Una conciencia que como la de cualquier ser humano, no es solo autoconciencia y conciencia social, política e ideológica, sino sobre todo conciencia afectiva. No en vano dice un gran amigo mío que «los afectos son los efectos» tanto en el sentido de que somos lo que amamos y lo que nos aman. Y así he descubierto una vez más mi amor apasionado por la Educación en el encuentro con una vocación de aprender y enseñar que no he abandonado nunca.

        Con este espíritu de volver a pasar por el corazón (recordar) me he dedicado durante varios meses a rememorar aquellos acontecimientos de mi vida que me han llevado a llegar a ser lo que soy. En este recordar y repensar, no he podido evitar reconocer que los más importantes acontecimientos están llenos de nombres de profesoras y profesores que marcaron mi vida y me ayudaron muchísimo a encontrar mi propio camino de aprendizaje y de desarrollo personal y profesional.

        Califico pues estas memorias de «personales» porque recurro a experiencias puramente individuales y circunstanciales para tratar de encontrar vínculos, relaciones, semejanzas y paralelismos con otros tipos de acontecimientos generales de carácter nacional e internacional. Recurro pues a anécdotas, vivencias y acontecimientos personales del pasado que creo que son comunes a todos aquellos jóvenes que con la misma edad que yo vivimos el franquismo.

        Obviamente, mis experiencias personales no son nada extraordinarias, como tampoco sorprendentes. Sin embargo, creo que son un tejido de vivencias que han configurado mi personalidad, mi forma de ver el mundo y las utopías de las que me alimento en la actualidad. Por eso me he dado el placer de re-cordarlas y re-crearlas con el fin de encontrar en ellas los valores éticos en los que he encontrado el sentido a mi vida.

        Ya sé que a los viejos nos da por contar batallitas y mucho más a mí que para eso me llamo «Batalloso», un apellido que me ha perseguido a lo largo de toda mi vida. Nunca conocí a nadie que se apedillase Batalloso a no ser que fuera originario de la familia de mi padre. De mi paso por escuelas, centros de formación y diversas organizaciones, llamarme por mi apellido siempre me pareció en mayor o en menor grado, decirme de algún modo que era revoltoso, escandaloso, tormentoso y creador de problemas y conflictos. En este punto recuerdo por ejemplo, que un día de los primeros años 80 cuando me reencontré con un viejo compañero en el mismo colegio en el que éramos los dos maestros, me espetó: «¿Qué? ¿Ya te has cansado de tu colegio y te vienes a este a complicarnos la vida y a crearnos problemas?«. Una sentencia que desde luego me dejó estupefacto en aquel momento, pero que tras la sosegada reflexión reconocí que en gran medida era verdad. Y es que no en vano, durante toda mi vida he estado inmerso en conflictos, problemas, proyectos y ocurrencias de un fuerte contenido crítico y una actitud permanente de rebeldía e insolencia. Claro que esto es lo que me digo ahora, pero lo mismo tanta rebeldía por buenas causas, cargada muchas veces de intransigencia, podía ser también la expresión de una personalidad inmadura deseosa de ser el centro de atención como otros amigos mayores que yo me decían.

        Pero no, no pretendo hablar de mí, lo que intento en realidad es adoptar una actitud de profundo agradecimiento por aquellas personas, aquellas cosas que me sucedieron y aquellos acontecimientos que me impactaron y me ayudaron a madurar como persona. En realidad lo que pretendo con estas páginas es rendir homenaje a todas las profesoras y profesores que tuve, al mismo tiempo que integro mis experiencias en los acontecimientos de una década que sembró en numerosos jóvenes de mi generación las semillas de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Gracias a aquellos profesores y profesoras y sobre todo a los amigos que me acompañaron comprendí que la tarea de transformar el mundo y de transformarnos a nosotros mismos en la perspectiva de la bondad y la solidaridad, es una tarea que nunca pasará de moda, porque no forma parte de la moda, sino de las esencias más nobles de cualquier ser humano.

        De esta manera he aprovechado para explorar, estudiar y reflexionar sobre la década de los años 60 del pasado siglo XX, una década que a mi juicio trastocó todos los valores de la tradición y el conservadurismo sembrando semillas que fructificaron en compromisos firmes de lucha por las libertades democráticas. Una época, que aunque no se tradujo en grandes y duraderos logros de justicia social e igualdad, al menos permitió a muchos jóvenes apostar y arriesgar sus vidas por otro mundo, otro país y otra ciudad mejores.

        Espero y deseo pues que me disculpes si consideras que este entretenimiento que he tenido en tiempos de pandemia y confinamiento se excede en anécdotas personales. No, no ha sido originalmente esa mi intención, pero he creído conveniente relatarlas y publicarlas como una especie de justificación o causa que explica la extraordinaria importancia que tuvieron para mí y para tantos jóvenes de las generaciones españolas de los cuarenta y los cincuenta todo lo sucedido en la década de los sesenta en España y en el mundo. De cualquier manera, lo que desde luego tengo meridianamente claro, es que las vivencias y experiencias procesadas del pasado por cualquier ser humano del periodo comprendido entre los diez y veinte años, configuran y marcan todo el desarrollo personal posterior. Así pues, re-cordar ese periodo, creo que puede ser un excelente ejercicio de autoconocimiento para cualquier persona. Autoconocimiento que combinado con un estudio más o menos profundo del contexto sociocultural, socioeconómico y sociopolítico particular y general, puede ayudar a comprender por qué hoy estamos como estamos y somos lo que somos. Y como ya sabemos, si no somos capaces de comprender nuestros problemas presentes y sus raíces del pasado, jamás podremos encontrar nuevos procedimientos para resolverlos.

         Con la esperanza de que desees seguir leyendo los pequeños artículos de esta larga serie que iré publicando cada cuatro o cinco días, recibe mi más sincera gratitud por haber llegado has aquí.

Juan Miguel Batalloso Navas.
Camas (Sevilla) a 11 de enero de de 2021

Un comentario sobre «Memoria personal de los 60′ (1): presentación»

  1. Con unas circunstancias similares en los comienzos ( aunque mi padre era rojo y eso suponía algunas reticencias en los firmantes de los certificados necesarios para obtener beca: del cura, del alcalde, del jefe del movimiento, etc.), quiero recordar también la labor de aquellos maestros rurales poco contaminados por la dictadura que nos prepararon y nos acompañaron en las pruebas. Gracias por tu testimonio.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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