KRISIS

RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (5): sufrimiento, conformidad y aceptación

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Por Juan Miguel Batalloso Navas

«…El sufrimiento es un signo de que ustedes no están en contacto con la verdad. El sufrimiento les da para que puedan abrir los ojos a la verdad, para que puedan comprender que en alguna parte hay falsedad, así como el dolor físico les da para que comprendan que en alguna parte hay enfermedad. El sufrimiento indica que en alguna parte hay falsedad. El sufrimiento se produce cuando ustedes se estrellan contra la realidad. Cuando sus falsedades se estrellan con la verdad, entonces hay sufrimiento. De otra manera no hay sufrimiento…»1 Ref.DE MELLO, Anthony. Despierta. Peligros y posibilidades de la realidad. Gaia. Móstoles. 2010.Pág. 54


No creo que haya nadie en este mundo que disfrute y se regocije con el dolor, aunque hay de todo en esta compleja especie humana que es al mismo tiempo angelical y demoniaca. Todos sabemos que más tarde o más temprano (mejor más tarde), enfermaremos, envejeceremos y moriremos. Es algo inevitable y resistirse a esa evidencia y lo digo por propia experiencia, es inútil además de muy tóxico para nuestra salud mental. Ya lo dice ese viejo proverbio japonés que Anthony de Mello repetía a menudo:

« Si lo comprendes, las cosas son como son. Y si no lo comprendes, las cosas son como son »

Pero ¡ojo! ¿Quiere esto decir que debemos conformarnos con todo lo que nos toque de penoso o doloroso sin hacer nada para remediarlo o mejorarlo? Pues claro que no, hasta ahí podríamos llegar. Y es que en mi opinión hay dos tipos de conformidad.

La primera tal vez sea la más extendida y la más antigua. Se corresponde con esa creencia que nos han inculcado durante siglos y que muchísimas personas asumen como natural: esto es un valle de lágrimas, siempre hubo pobres y ricos y por consiguiente nada podemos hacer salvo rezar para que en ese reino de ultratumba alcancemos la felicidad. Obviamente esta creencia se corresponde con el interés de los más poderosos y de los que más tienen para continuar siendo poderosos y teniendo todavía más si cabe.

La segunda, paradójicamente es una especie de conformidad inconformista que nace y va poco a poco desarrollándose en nuestra mente y en nuestro corazón a partir de nuestra capacidad de hacernos preguntas. ¿Pero cómo va a ser eso de que unos pocos se apropien de casi la totalidad de las riquezas del Planeta y grandes mayorías sobrevivan con menos de 2€ al día? ¿Pero qué es esto de que yo por tener dinero pueda curarme de mi enfermedad y el que no lo tiene se muera? ¿Pero quién ha inventado eso de que la propiedad es un derecho sagrado y sin límites? ¿Qué es lo que me pasa si resulta que estoy sufriendo por algo que puedo evitar y depende en exclusiva de mí forma de pensar y de sentir? ¿Acaso puedo controlar todos los acontecimientos que me suceden al cabo del día? ¿Acaso toda gira en torno a mis deseos y expectativas? ¿Y de todo esto quién se beneficia y quién se perjudica? ¿Será que encuentro placer en el sufrimiento? ¿Soy capaz de distinguir entre aquellas cosas y situaciones que dependen exclusivamente de mis decisiones de aquellas otras que no dependen de mí? ¿Por qué me enfado o sufro cuando hablan mal de mí y me critican o me regocijo y alegro cuando me alaban, ensalzan o felicitan? ¿Acaso mi felicidad depende de lo que hagan o digan los demás de mí? En suma, se trata de una conformidad rebelde en el sentido de que se conforma y acepta con serenidad aquellos males y dolores inevitables, pero al mismo tiempo se indigna y se rebela contra todas aquellas personas que causan daño, dolor y sufrimiento a sus semejantes, haciendo todo lo posible por combatirlas. Pero ¿Cómo voy a permitir que me hagan daño o me causen dolor y sufrimiento? ¿Cómo no voy a desenmascarar a todos esos hipócritas y fariseos que tratan de convencerme de que los causantes de daño, dolor y sufrimiento se vayan de rositas? Esto me lo explicaba maravillosamente bien mi gran amigo y Maestro Antonio Suárez Nieto que siempre me decía:

«…Eso de CONSOLAR A LOS AFLIGIDOS es sin duda la primera misión de un cristiano. Pero cuidado, no se trata de consolar a un afligido cualquiera sino a los más afligidos, es decir a los que están condenados de por vida a vivir como afligidos. Sin embargo, no podemos estar consolando continuamente a los afligidos olvidándonos de las causas de su aflicción y de los responsables de esta. Por tanto, AL MISMO TIEMPO QUE CONSOLAMOS A LOS AFLIGIDOS, DEBEMOS DESCONSOLAR A LOS QUE LOS AFLIGEN…»2 Ref.Entrevistas con Antonio Suárez Nieto. 2015. Cuadeno manuscrito inédito de pensamientos y reflexiones de su autoría

Son numerosos los libros, manuales y cursos que los profesionales de la psicología han producido para mejorar eso que se llama autoestima 3 Ref.La autoestima puede ser definida como un sentimiento de confianza en la valía del yo o de nuestra persona que se adquiere y desarrolla en la infancia de forma heterónoma, es decir, dependiendo de los estímulos de apreciación que recibimos de las personas significativas. Sin embargo, la madurez de la autoestima se alcanza, cuando no la hacemos depender de los estímulos externos y se hace autónoma funcionando como una especie de sistema inmunitario de nuestra conciencia, que nos protege ante cualquier adversidad que suponga una minusvaloración o sobrevaloración de nuestro yo. y también lo que ha venido en denominarse asertividad 4 Ref.La asertividad puede ser definida como la actitud o la tendencia a comportarse e interactuar con los demás siendo capaces de reivindicar y expresar sin hostilidad ni agresividad el derecho a la propia e inviolable dignidad personal. Más información AQUÍ . No obstante, ahora que ando estudiando la obra de Anthony de Mello, creo que sus orientaciones y reflexiones son tan claras, sencillas y comprensibles para cualquiera, que todos los conceptos psicológicos que llevan el prefijo AUTO se quedan cortos ante la clarividencia de sus textos, afirmaciones, consejos y ejercicios. Y a propósito de esos ese prefijo AUTO, hay que decir que los conceptos psicológicos que lo emplean colocan el acento en la importancia de proteger el Yo de cualquier daño o adversidad y al mismo tiempo reforzarlo, lo cual puede degenerar en una hipertrofia de engorde. Su enfoque se centra básicamente en quererse bien a uno mismo lo cual producirá efectos placenteros de bienestar psíquico. Sin embargo, estos conceptos abstractos a menudo olvidan que somos seres de relación, de vínculos, de afectos y emocionalmente sensibles. Por tanto, el decir yo estoy bien, tú estás bien, actúa como una especie de huida de las responsabilidades grupales, sociales y políticas colectivas. Y desde luego ni el mundo, ni nuestro metro cuadrado cambia a mejor por el hecho de que yo me encuentre bien psicológicamente sin prestar atención a mis deberes éticos y de responsabilidad social. Con sus propias palabras:

LO QUE MARCA LA DIFERENCIA ES LA ACTITUD
Había un gran maestro zen del que se decía que había alcanzado la iluminación. Sus discípulos le preguntaron un día:
—Maestro, ¿qué conseguiste con la iluminación? Y él les respondió:
—Pues os diré una cosa. Antes de estar iluminado, yo solía estar deprimido. Después de estar iluminado, seguí estando deprimido.
Resulta chocante, ¿verdad? Veréis, la depresión no cambió; lo que sí cambió fue la actitud del maestro respecto de la depresión. No dice: «No voy a ser feliz mientras no se me quite esta depresión». Porque, por raro que pueda parecer, se puede llegar a estar tranquilo, sereno y feliz aun mientras perdura la depresión. No la combatas, no te disgustas por ella, no te irrites por ella. Estás sereno. En eso consiste la diferencia.5 Ref.De Mello, Anthony. Redescubrir la vida (Spanish Edition) (pp. 31-32). Alfaomega. Edición de Kindle.

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y si es de tu interés, difunde por favor.
Cala (Huelva) a 17 de octubre de 2021.

Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

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Un comentario sobre «RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (5): sufrimiento, conformidad y aceptación»

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