KRISIS

RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (8): sus críticos

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Por Juan Miguel Batalloso Navas

A Anthony de Mello, le sucedió exactamente lo mismo que siempre le ha sucedido a todas las grandes mujeres y hombres de la Historia que apostaron radicalmente su vida en favor de la transformación profunda de las condiciones materiales, culturales y psicoespirituales de la existencia humana. Fue duramente apercibido por el Vaticano incluso once años después de haber fallecido. El 24 de junio de 1998, en una nota que el por aquel entonces cardenal Ratzinger y posterior papa Benedicto XVI, hizo pública como máximo representante de la Congregación para la Doctrina de la Fe se decía: «Con la presente Notificación, esta Congregación, a fin de tutelar el bien de los fieles, considera obligado declarar que las posiciones arriba expuestas son incompatibles con la fe católica y pueden causar grave daño» 1 Ref.La nota oficial completa la puedes ver AQUÍ.Una declaración condenatoria verdaderamente inaudita dado que Anthony de Mello falleció el 1 de junio de 1987.

Pero el asunto no queda solo ahí, sino que todavía hoy en pleno siglo XXI, aquella expresa condena de los escritos de Anthony de Mello después de muerto, se sigue manteniendo tal cual. Una condena que es recordada y abanderada de manera continua, por todo ese ejército de ultracatólicos que siguen y siguen haciéndole la vida imposible a Francisco, ya que estos sectores no pueden soportar el giro cristocéntrico y humanista, que en mi opinión Francisco le está imprimiendo a su Papado oponiéndose en la medida de sus fuerzas al tradicional eclesiocentrismo aliado siempre de todos los podereosos.

Aunque se pueden encontrar numerosos comentarios críticos explorando en la web acusando sus obras de heréticas y contrarios a la doctrina de la Iglesia, yo me he detenido en un breve artículo de 2017 firmado por el sacerdote y teólogo español Miguel A. Fuentes extraído de su Blog titulado EL TEÓLOGO RESPONDE en el que textualmente dice:

Entre los principales errores del sacerdote indio, autor de obras como El Canto de la Rana, El Canto de los Pájaros y muchas otras distribuidas masivamente por algunas editoriales católicas, que se señalan en la Nota ilustrativa, hay que destacar:
1) Su teoría de la contemplación como autoconciencia es, por lo menos, ambigua.
2) Equipara la noción de la revelación cristiana y la de Lao-Tse, con una cierta preferencia por este último.
3) Tiene afirmaciones sobre Dios que ignoran, si no niegan explícitamente, su carácter personal y lo reducen a una vaga realidad cósmica omnipresente. Se proclama un Dios impersonal.
 4) Ironiza y critica con frecuencia todo intento de lenguaje acerca de Dios.
5) Afirma que la Biblia no nos da a conocer a Dios. 
6) Diluye la filiación divina de Jesús en la filiación divina de los hombres. Jesús es un maestro entre tantos.
7) Reduce la presencia de Jesús en la Eucaristía a un mero símbolo.
  8) Parece afirmar que el ser del hombre está llamado a la disolución, como la de la sal en el agua.
9) Enseña que el mal no es más que ignorancia y falta de iluminación.
Es más llega a afirmar que “no hay nada bueno ni malo, sino que el pensamiento lo hace tal”. Y se podrían seguir señalando errores.
Por estos motivos el Magisterio ha considerado un deber declarar que estas enseñanzas no sólo son incompatibles con la fe católica sino que  pueden causar grave daño a quienes las leen o usan para meditar.

Obviamente yo no soy un especialista en el pensamiento y la obra de Anthony de Mello, como tampoco un teólogo o un seguidor de los dogmas de la Iglesia, pero les puedo asegurar que he leído con mucha atención cada una de sus obras y de ninguna de ellas puedo deducir incompatibilidad de ningún tipo con el mensaje original de Jesús el hijo del carpintero. Ahora, bien, otra cosa son los dogmas de la Iglesia y toda esa pléyade de funcionarios eclesiásticos, que por encima del pensamiento libre, crítico, autocrítico, liberador y profundamente humano colocan siempre el dogma y la obediencia ciega a una estructura de poder profundamente patriarcal y no democrática. Y es que, al poder, a cualquier tipo de poder, ya sea religioso o laico, nunca le gustó que los seres humanos piensen con su propia cabeza y se expresen con su propio criterio y así nos va. Además, tengo la sensación de que este sacerdote va a degüello atacando el mensaje de un hombre que al estar fallecido no puede defenderse, lo cual es sin duda profundamente inmoral y de escasa capacidad de ecuanimidad, tolerancia y misericordia. Pero es que, además, da la sensación en su artículo de que él mismo se inventa las preguntas de unos supuestos interlocutores ya que la pregunta no viene firmada por nadie. Pero, en fin, esto es lo que hay.

Por otra parte, y atreviéndome a pensar con mi propia cabeza, no tengo ningún rubor en expresar una cierta matización crítica del pensamiento y la obra de mi admirado Anthony de Mello, en relación a ese concepto que tiene de felicidad cuando dice que TÚ ERES FELICIDAD, porque esa afirmación no la tengo yo muy clara, dado que para mí adolece o al menos no tiene lo suficientemente en cuenta la complejidad personal y social de los seres humanos.

No cabe duda de que tanto la esperanza como la felicidad personal dependen en gran medida de nuestros pensamientos, sentimientos y convicciones y que a su vez estos, están influenciados y muy condicionados por nuestra cultura y esa programación de la que nos habla De Mello. Una programación que nos han ido inoculando desde que éramos niños. Pero de lo que no cabe duda también, es que desde que el mundo es mundo unos nacen con estrellas y otros nacen estrellados. O mejor, unos nacen y se hacen opresores, reproductores y divulgadores o consentidores de la opresión del desorden social establecido. un desorden que es el que hace posible que las grandes mayorías del Planeta hayan nacido oprimidas, afligidas, desposeídas y condenadas de por vida a situaciones de injusticia y opresión.

Consecuentemente, eso de decir que somos ontológicamente felices no es realmente así, ya que separar el ser del estar, o la esencia de la existencia, o la mente del cuerpo, no es más que una abstracción que, o bien nos induce a olvidar el sufrimiento existencial de nuestros semejantes o a olvidar que muchas de las causas del sufrimiento que están en nuestra mente son producto del desorden cultural y social establecido. En este punto pensar que podemos ser felices mientras que un ser humano sufre y se duele por causa del daño que le infringen los demás sin hacer nada por consolar su aflicción y desconsolar a los causantes de esta, pues es sin duda una grandísima contradicción.

Esencia y existencia no se pueden separar, al igual que tampoco se pueden separar cuerpo, mente, Naturaleza, sociedad y cultura. Por esta razón creo que Anthony de Mello fue en realidad un místico de nuestro tiempo y como todo místico, su preocupación fundamental era conseguir obtener la experiencia de Dios, algo que Anthoy de Mello consigue desentrañando los condicionamientos y distorsiones de nuestra mente. Sin embargo, hay otro tipo de misticismo más encarnado en la realidad de la existencia material de los oprimidos y en la lucha continua contra las causas y causantes de la opresión, asumiendo así la doble actitud de consolar a los afligidos y desconsolar a los que los afligen en sentido de denunciarlos proféticamente en sus planes de opresión. Y este es el caso por ejemplo de Helder Camara, Pedro Casaldáliga, Monseñor Romero y muchos otros místicos con un enfoque más centrado en la existencia del dolor humano causado por otros, que en la esencia o en el análisis de sus condicionamientos mentales.

A mi juicio, no se trata de elegir uno u otro tipo de misticismo, porque los dos apuntan hacia las raíces del dolor y el sufrimiento humano, pero si tuviese que elegir yo me quedo del tirón con ese tipo de misticismo existencial que opta incondicionalmente por los pobres y oprimidos. Y claro, esto significa lo mismo que me dice mi gran amigo Antonio Rodríguez Galindo respecto a la amistad: con el amigo se está con razón o sin ella, que aplicado a este asunto significa que siempre estaré con los oprimidos y quienes quieren y actúan contra cualquier forma de opresión, aunque se equivoquen.

No obstante, he encontrado un excelente texto en el que Anthony de Mello habla de esta cuestión y que creo que a mi juicio contesta a esta matización crítica que me he atrevido a hacer.

«…Si alguien se cree que por venir a Sádhana va a perder su interés por el trabajo con los pobres, ¡que venga y lo vea! La resistencia que algunos del trabajo social sienten a venir a Sádhana, y las calumnias descaradas que Sádhana ha tenido que sufrir de boca de algunos de esos que nunca se han acercado por aquí, muestran precisamente que ellos son los que más la necesitan. Todos nosotros, trabajemos en lo que trabajemos, necesitamos examinar nuestras intenciones y purificar nuestros motivos; pero los que trabajan en el campo social lo necesitan mucho más, porque manejan poder y dirigen masas. Hay quienes van a trabajar por los pobres, movidos, sin saberlo ellos mismos, por sentido de culpabilidad, por sed de poder, por seguir la corriente, por influencia de compañeros, compensación por un complejo de inferioridad, por escapar al trabajo intelectual. Todo eso, donde se dé, ha de ser purificado, en cuanto sea posible, antes de ir a los pobres, si no queremos que el trabajador social cause más daño que bien al buscar secreta e inconscientemente sus propios intereses, convirtiendo en instrumento para ello a esos mismos pobres a quienes profesa servir. No dudo un momento en decir que Sádhana es la mejor preparación para quien va a trabajar con los pobres y oprimidos: purifica la mezcla de sus motivos, y lo hace más libre, que es la única manera de transmitir libertad. Y ahora, por lo que se refiere a eso de que todo sufrimiento es «pasajero» y, por consiguiente, no hay por qué ocuparse de él: eso es pura teoría, y aquí estamos aprendiendo a reaccionar ante hechos, no ante teorías. Si veis a un niño sufriendo y sabéis que podéis quitarle el sufrimiento con una inyección, ¿no se la daréis por pensar que el sufrimiento es pasajero? Si veis a una anciana que tropieza por las escaleras, ¿no la agarráis del brazo instintivamente para que no se caiga, en vez de poneros a filosofar que la caída es efímera y pasará? Obedeced al instinto, no al cerebro. La pena es que la gente pone por medio su visión cristiana o su sueño budista o su plan marxista, y con eso ya no ven a las personas, sino sus propios planes, y ponen en marcha «actividades» para llevar a cabo sus propios «ideales». Trabajemos por los pobres y los oprimidos, por encima de todo; pero hagámoslo desde nuestra propia libertad personal, no arrastrados por complejos secretos o indigencias ocultas nuestras…»2 Ref.MELLO, Anthoy. En G. VALLÉS, Carlos. Ligero de equipaje. Sal Terrae. Bilbao. 1997. Pág. 84.

Todo esto me lleva a concluir que, sin desarrollo personal y desarrollo cognitivo, emocional, ético y espiritual, no podremos jamás abordar con autenticidad la transformación y el cambio social. Hace falta, por tanto, no solo comprometerse con la igualdad, la justicia, la libertad y los Derechos Humanos Universales, sino también responsabilizarnos de nuestro propio desarrollo interior encontrando recursos capaces de alimentarnos, sostenernos y mantenernos siempre firmes y comprometidos en la lucha por la vida y por los Derechos Humanos Universales

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y si es de tu interés, difunde por favor.
Cala (Huelva) —España— a 7 de noviembre de 2021

Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

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