KRISIS

Memoria personal de los 60′ (17): el nacionalcatolicismo



Como toda dictadura de naturaleza fascista, el franquismo, aunque con sus singularidades, fue un régimen caracterizado esencialmente por la concentración absoluta del poder en la persona de un dictador y por extender la represión política e ideológica, ya fuese física o mental, a todos los sectores y rincones de la sociedad. El franquismo controló todos los mecanismos clave de la economía; erradicó el sistema político constitucional y democrático de partidos; eliminó y reprimió toda forma de oposición política; obligó a los trabajadores a encuadrarse en un sistema corporativo de sindicalismo vertical y ejerció el control de todos los medios de comunicación, así como de todas las instituciones culturales y educativas con el fin de garantizar el adoctrinamiento y la inculcación ideológica de sus dogmas.

          El régimen franquista fue sobre todo un sistema totalitario en el que el Partido-Único se funde con el Estado para imponer violentamente su dominio en todos los aspectos de la vida social. Un Estado, que no se concibe como una forma particular de organización política que surge de la voluntad constituyente de uno o más pueblos, sino que por el contrario, se consolidará como un bloque en el que quedan sólidamente unidos, el partido único, el pueblo-nación, la religión católica y todo el aparato del Estado. De esta forma ya no será necesario recurrir a ningún procedimiento de representación de la voluntad popular porque ésta formará parte a partir de este momento y gracias a la violencia y la coerción, de “el partido”.

          Estado, partido, religión y pueblo-nación vendrán pues a configurar “orgánicamente” la sociedad mediante la creación del “Movimiento Nacional”, con lo cual las decisiones del partido se convierten automáticamente y “por la gracia de Dios” en decisiones del Estado. En consecuencia, los dirigentes del partido pasarán a ser dirigentes también de un Estado presidido por un caudillo, que dotado de los valores del “héroe” y de la “raza” se situará más allá de la Historia, para ejercer un poder personal omnímodo al que están subordinadas todas las instancias: “Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de Dios”.

        Sin embargo, para crear y consolidar un “Movimiento Nacional” de esta naturaleza, no era suficiente con aumentar la represión y extender el miedo al conjunto de toda la sociedad, era necesario y urgente sobre todo, crear una doctrina que fuese capaz de conectar las características culturales más comunes del conjunto de la población, con los valores y rasgos más sobresalientes de la ideología dominante, así como con los principios fundamentales de dicho “Movimiento”. Se trataba en suma de crear un soporte ideológico que garantizase una mínima coherencia del modelo y asegurase una cierta articulación del tejido social. Y este soporte convertido en doctrina es el que conocemos como “nacionalcatolicismo”.

          El nacionalcatolicismo fue una especie de sacralización de dogmas, costumbres y tradiciones culturales de la sociedad española, en la que se introducen al unísono los elementos más tradicionales de los ritos religiosos del catolicismo y los símbolos y dogmas del nuevo régimen surgido tras la Guerra Civil 1 Ref.PAYNE, S.G. (1997). El primer franquismo. Los años de la autarquía. Historia de España nº 28. Historia 16. Madrid.. Se constituye como un conjunto ideológico en el que se mezclan de un lado elementos tradicionalistas, integristas, regeneracionistas, fascistas, monárquicos, y de otro, elementos de la más pura tradición católica romana, que en el caso de nuestro país adquiere un carácter nacionalista y ultramontano que identifica religión católica con España, de ahí que nuestra trágica Guerra Civil fuese calificada como “Cruzada de Liberación Nacional” unida al conocido lema de “Por el Imperio hacia Dios”.

          El nacionalcatolicismo supuso un reforzamiento de la religiosidad  más tradicional en simbiosis con los principios fascistas del Régimen, al mismo tiempo que alentaba el hostigamiento y denigración de todos los avances culturales y democráticos que habían caracterizado a la IIª República Española. Esta dictadura política e ideológica que estuvo presente en todas las aulas de nuestro país presididas por el crucifijo y las fotos de Franco y José Antonio Primo de Rivera, aunque no tuvo la misma influencia en todas las etapas del periodo 39-75, vino a resultar muy rentable para la Iglesia Católica. Rentable porque obtuvo del Régimen numerosas prerrogativas: tenía un poderoso control sobre la educación; disfrutaba de subsidios económicos y exenciones de impuestos; gozaba de toda las garantías y posibilidades para su proselitismo y propaganda; la religión católica se convierte en la religión oficial del Régimen y en suma contaba con procedimientos jurídicos específicos así como con toda clase de prerrogativas.

        Las características básicas que definen el nacionalcatolicismo, podrían reducirse al menos a siete: tradicionalismo, nacionalismo, integrismo religioso, autoritarismo, rechazo del laicismo, sexismo y menosprecio de las ciencias positivas. Pero esto ya lo analizaré con más detalle en los próximos artículos.

Referencia

Referencia
1 PAYNE, S.G. (1997). El primer franquismo. Los años de la autarquía. Historia de España nº 28. Historia 16. Madrid.

2 comentarios sobre «Memoria personal de los 60′ (17): el nacionalcatolicismo»

  1. El nacionalcatolicismo pretendió una simbiosis entre la política franquista y la religión católica. Fue una forma de legitimar el fascismo en nombre de la Religión y de Dios. El integrismo religioso se manifestó a sus anchas, recibiendo todo tipo de privilegios por parte del Estado. Por desgracia, la Iglesia católica española todavía disfruta inmoralmente de beneficios otorgados por el franquismo sin que ningún gobierno democrático, especialmente los de izquierda, los haya retirado .

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