Por una Escuela Solidaria (15). Aprendizaje y Servicio (y II)

Tmp. máx. lect.: 13 min.

POR UNA ESCUELA SOLIDARIA. Aprendizaje y Servicio (y II). Ventajas e inconvenientes

Por Juan Miguel Batalloso Navas


«…Cualesquiera que sean nuestras convicciones, todos corremos el riesgo de ser víctimas de nuestra miopía. Ninguno de nosotros puede escapar a nuestro destino común. Dado lo anterior, sólo tenemos una posibilidad: tratar de encontrar en nuestro interior y alrededor de nosotros un sentido de responsabilidad hacia el mundo, el entendimiento mutuo y la solidaridad, la humildad ante el milagro de ser, la capacidad para refrenarnos en aras del interés común y para llevar a cabo obras buenas, aunque no se vean ni reciban reconocimiento.…»
Václav Havel (1936-2011)

Las experiencias de “Aprendizaje y Servicio” contribuyen al aprendizaje y al desarrollo de actitudes éticas, integrando los valores procedentes de la ética de la justicia y de la ética del cuidado y haciendo posible por tanto, que la Ética forme parte de la vida escolar y del compromiso de todos sus actores. Mejoran por tanto, el desarrollo de la responsabilidad comunitaria y social de la institución, así como la intensidad y la calidad del compromiso de los participantes, reforzando al mismo tiempo, las mejores prácticas educativas y de aprendizaje integrado y por experiencia.

En igual sentido, las experiencias de “Aprendizaje y Servicio” contribuyen al aprendizaje y al desarrollo de actitudes éticas, integrando los valores procedentes de la ética de la justicia y de la ética del cuidado y haciendo posible por tanto, que la Ética forme parte de la vida escolar y del compromiso de todos sus actores. Mejoran el desarrollo de la responsabilidad comunitaria y social de la institución, así como la intensidad y la calidad del compromiso de los participantes, reforzando al mismo tiempo, las mejores prácticas educativas y de aprendizaje integrado y por experiencia.

            En general, las prácticas educativas de “Aprendizaje y Servicio” mejoran notablemente las actitudes de responsabilidad y solidaridad  de los participantes, al mismo tiempo que aumentan la motivación por aprender en los alumnos y en cierta medida el desarrollo profesional de los profesores, en cuanto que al comprobar la utilidad de los proyectos se amplía el sentido y el deseo de aprender, tanto de profesores como de alumnos.1 Ref.TAPIA, Maria N. El valor pedagógico de las experiencias solidarias. En AA. VV. Escuela y Comunidad: la propuesta pedagógica del aprendizaje-servicio. Actas del 3º y 4º Seminario Internacional de “Escuela y Comunidad”. Buenos Aires. 2001.[En línea] < https://www.clayss.org.ar/seminario/anteriores/actas/2001_ctas_3y4.pdf > [Consulta: 22 abril 2022] y BATLLE SUÑER, Roser. Aprendizaje Servicio (APS): educación y compromiso cívico. Graó. Barceolona. 2010.

En cualquier caso, de lo que no me cabe ninguna duda es de la suma necesidad de este modelo de Educación para, con y en Solidaridad cuyas razones de utilidad nos las ofrece  la reconocida  y prestigiosa pedagoga, miembro fundadora de   REDAP,  Roser Batlle

10 razones para practicar ApS

1. Para recuperar el sentido social de la educación, que debe servir fundamentalmente por mejorar la sociedad. Dicho en clave de Derechos de la Infancia: Para recuperar el derecho a ser educados en la convicción de que deben poner sus mejores cualidades al servicio de los demás.

2. Para desarrollar un concepto democrático y participativo de ciudadanía, superando el concepto restringido vinculado sólo al ejercicio de derechos individuales y a las actitudes de consumo; y para fomentar la consideración de los niños y jóvenes como potenciales ciudadanos en activo.

3. Para compensar la ética de la justicia con la ética del cuidado, que tiene como valores centrales la responsabilidad hacia uno mismo y hacia los demás, las relaciones personales y la preocupación porque todo el mundo pueda vivir bien.

4. Para integrar los aspectos cognitivos con los aspectos actitudinales y morales del aprendizaje, evitando la fragmentación y desconexión actual.

5. Para aumentar la cohesión social en los barrios y poblaciones, potenciando la complicidad y la suma de esfuerzos educativos de los diversos actores, haciéndolos trabajar en red y superando las endogamias.

6. Para aprender mejor, mejorar los resultados académicos y la motivación hacia el estudio por parte de los jóvenes, al ver la utilidad social de aquello que aprenden y sentirse reconocidos y valorados.

7. Para fomentar el voluntariado y aumentar la calidad de los servicios a la comunidad que pueden hacer las entidades sociales y ONG, por el hecho de vincular su causa a los aprendizajes de los chicos y chicas.

8. Para reforzar las buenas prácticas existentes y mejorar la imagen social de los centros educativos en nuestros barrios y poblaciones, mostrando su capacidad de generar cambios en el entorno.

9. Para aumentar también la visibilidad y el liderazgo de los maestros y educadores en tanto que dinamizadores sociales, difundiendo los valores educativos en el entorno.

10.Para mejorar la percepción social de los adolescentes, frecuentemente estigmatizada o estereotipada.

Roser Batlle

El “Aprendizaje y Servicio” es pues una práctica educativa útil y generadora de actitudes de responsabilidad y solidaridad, sin embargo, su extensión e integración en proyectos educa­tivos nacionales, como es el caso del sistema educativo argentino, ha originado diversas y se­veras críticas de carácter político, que cuestionan radicalmente algunos de sus presupuestos en cuanto que: 2 Ref.POSTAY, Viviana. Las escuelas solidarias del modelo neo-neo y la formación de la cultura política: el caso del Programa Nacional de Escuela y Comunidad. Cuadernos de Educación. Universidad de Córdoba. 2002. En < https://revistas.unc.edu.ar/index.php/Cuadernos/article/view/662  > [Consulta: 22 abril 2022]

  1. Son el resultado y la expresión del abandono de las políticas de bienestar social y de recortes del modelo “neo-neo” (neoliberal y neoconservador), que movido por políticas económicas basadas en la especulación financiera y en la generación de deudas sociales nacionales que terminan siendo impagables, proyectan y culpabilizan a la población de los sectores sociales más vulnerables la responsabilidad civil y comunitaria de su situación deficitaria, cuando en realidad son el producto de políticas macroeconómicas que condenan a pueblos enteros a la pobreza y al subdesarrollo.
  2. Naturalizan los déficits sociales culpabilizando a los sectores sociales desfavorecidos y despolitizando decisiones que son esencialmente políticas. De este modo se olvida, o se minimiza el principio de que la educación para la responsabilidad y la solidaridad, exigen necesariamente un tratamiento permanente de extensión y profundización de todas posibilidades para fomentar el pensamiento crítico y autocrítico, así como la conciencia social y política, de forma que se puedan visibilizar las causas inmediatas y mediatas de los problemas sociales, que son como es sabido, básicamente de naturaleza política. Educación política y educación social son inseparables del mismo modo que educación ética y educación para el compromiso sociopolítico individual y colectivo también lo son. No basta pues con servir y ser útiles socialmente, es necesario también identificar, denunciar y combatir a los causantes de las injusticias sociales exigiendo y haciendo posible que se modifiquen las políticas que los amparan.
  3. Bajo la retórica de la descentralización y autonomía de las escuelas  y su contribución a la mejora y a la solución de problemas y necesidades comunitarias concretas, generalmente se esconde un objetivo déficit de inversión y de gasto educativo y social en las escuelas públicas o, simplemente un abandono de las responsabilidades del Estado con la educación y la formación de los sectores sociales más desfavorecidos.
  4. La aplicación generalizada de estrategias de “Aprendizaje y Servicio” puede conducir a la naturalización de dos redes sociales de escolarización bien diferenciadas. Una la de las escuelas públicas, periféricas, populares y con necesidades comunitarias apremiantes que son las que constituyen el foco de los programas de asistencia, de voluntariado y de “Aprendizaje  y Servicio” y la otra, las de aquellas escuelas de los centros urbanos orientadas a la competitividad, al alto rendimiento en los estándares nacionales e internacionales y en donde se forman los alumnos pertenecientes a las clases medias y altas.  En consecuencia, a las escuelas periurbanas de los barrios populares más pobres o necesitados de la primera red «…sólo les resta esperar que algún agente social las ayude a organizarse para administrar más eficazmente los escasos recursos que la caridad oficial pudiera destinarles. De manera por demás peligrosa aparece la «trampa de la pobreza» que estipula que, para recibir los beneficios del asistencialismo, es necesario seguir siendo pobre, lo cual favorece, sin dudas, el clientelismo político y el control social como sentidos subyacentes a las políticas sociales focalizadas…»
  5. La focalización de las políticas educativas asistenciales centralizadas orientadas por modelos como el “Aprendizaje y Servicio”, independientemente de que puedan contribuir a resolver problemas concretos y necesidades de la comunidad, multiplican las competencias profesionales de los profesores, convirtiéndolos en «héroes del asistencialismo y administración de la caridad. El docente pauperizado del modelo neo – neo , de forma análoga a las «madres cuidadoras», los «animadores comunitarios» o las «promotoras de salud» se convierten en uno de esos «pobres especiales» a los cuales el discurso oficial reserva el rol de coadyuvar a la construcción de un «territorio de pobreza solidaria», evitando la «caída en la marginalidad» a través de la capacitación en las «nuevas habilidades» que el sistema requiere…»
  6. El profesorado de los sectores sociales más débiles, sometido a este tipo de programas centralizados, especializados y uniformados, queda pues una vez más marginado y sometido a los mandatos de la administración escolar de turno, sin que su protagonismo, sus propuestas y su participación sean contempladas. Se trata en suma, de que los maestros y maestras de escuela sigan obedeciendo las directrices del sistema educativo, cuyas políticas obedecen a fines que escapan a su control. Basta entonces con que el profesorado obedezca y «despolitice»  la enseñanza, aplicando aquellas técnicas que la administración le prescribe con el fin de alcanzar los resultados previstos. Es decir, todo lo contrario del paradigma educativo de Paulo Freire que considera al profesor como un intelectual crítico, creativo y comprometido social y políticamente en la transformación de la sociedad y de la educación.

¿Por dónde encaminar entonces las acciones y los proyectos educativos que promuevan y realicen efectivamente la Educación para la Responsabilidad y la Solidaridad? ¿Cómo hacer posible que las acciones y proyectos solidarios de los centros escolares no se conviertan en un apéndice naturalizado y legitimador de las políticas educativas auspiciadas por el modelo «neo-neo»?

Pues en primer lugar, denunciando y desvelando las intenciones ocultas de las políticas educativas subordinadas a las políticas económicas neoliberales y destinadas a crear islotes de solidaridad mal entendida, que eternizan la situación de pobreza y opresión social en la que viven numerosos núcleos de población en todo el mundo.

En segundo lugar, promoviendo el empoderamiento popular, la conciencia crítica y autocrítica, los proyectos solidarios y el protagonismo del profesorado, poniendo en marcha políticas dirigidas a su dignificación, formación y desarrollo profesional.

Y en tercer lugar haciendo que las escuelas se conviertan en espacios en los que es posible la creación y el ejercicio de prácticas sociales capaces de responder a las necesidades de la sociedad y a las necesidades de las personas, concebirlas como «esferas públicas democráticas, lo que significa que las escuelas se han de ver como lugares democráticos dedicados a potenciar de diversas formas, a la persona y la sociedad. Como lugares públicos donde los estudiantes aprenden los conocimientos y las habilidades necesarias para vivir en una auténtica democracia, donde los estudiantes aprenden el discurso de la asociación pública y de la responsabilidad social» 3 Ref.GIROUX, Henry. Los Profesores como Intelectuales. Hacia una pedagogía crítica del aprendizaje. Paidós. Barcelona. 2002. Págs.: 34 y 35, lo cual necesariamente requiere un desaprendizaje de los viejos roles funcionariales y curricularizados de los profesores, para convertirse no exclusivamente en trabajadores de la enseñanza o en profesionales de la educación, sino más bien en trabajadores de lo humano y en agentes de transformación social.

Juan Miguel Batalloso Navas
Camas (Sevilla) a 3 de julio de 2022


Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

Referencia[+]

One thought on “Por una Escuela Solidaria (15). Aprendizaje y Servicio (y II)

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

A %d blogueros les gusta esto: