KRISIS

RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (16): defender la alegría

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Por Juan Miguel Batalloso Navas

Son numerosos los autores que coinciden en afirmar que como consecuencia del desarrollo del capitalismo (industrial, mercantil y financiero) y el paradigma de la dominación que lo fundamenta y sostiene que es al mismo tiempo antropocéntrico, productivista, patriarcal, tecnocrático y burocrático, los días de la presencia humana en el Planeta están contados. 1 Ref.Para comprender en profundidad entre el denominado «paradigma de la dominación» y la emergencia del nuevo «paradigma de la liberación» son indispensables las obras: HATHAWAY, Mark y BOFF, Leonardo. El Tao de la Liberación. Una Ecología de la transformación. Trotta. Barcelona. 2014, así como MORIN, Edgar. La vía para el futuro de la humanidad. Paidós. Barcelona. 2011. Ambas puedes verlas y descargarlas en los enlaces respectivos.

Al mismo tiempo el asunto del posible colapso planetario y los catastróficos efectos de nuestro sistema productivo y de distribución, así como de nuestra forma de vida y consumo, es algo que de lo que han alertado los más diversos estudios científicos internacionales. El comienzo de todas estas alertas data de 1972 con el Informe del Club de Roma realizado por Meadows, Meadows y Randers mediante proyecciones informáticas y titulado Los límites del crecimiento. Este primer Informe predijo en uno de los posibles escenarios, que hacia 2050 se produciría todo un conjunto de fenómenos y acontecimientos que pondrían muy seriamente en peligro la supervivencia de la especie humana.

Desde entonces las alertas y los informes no han parado de crecer, sin embargo, las más diversas Cumbres Ambientales no han dejado de fracasar, como así igualmente ha fracasado el reciente COP26 celebrado en Glasgow. Hasta el propio Papa Francisco en su conocida encíclica Laudato Si nos alertaba y animaba en 2015 a que cambiáramos de forma de vivir, ya que, de lo contrario, tanto la vida humana como la animal y vegetal terminarán por desaparecer:

161. Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones. La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias.
162. La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico. El hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas, y muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales, con las dificultades para el reconocimiento del otro. Muchas veces hay un consumo inmediatista y excesivo de los padres que afecta a los propios hijos, quienes tienen cada vez más dificultades para adquirir una casa propia y fundar una familia. Además, nuestra incapacidad para pensar seriamente en las futuras generaciones está ligada a nuestra incapacidad para ampliar los intereses actuales y pensar en quienes quedan excluidos del desarrollo. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos años de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando. Por eso, «además de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional ».

Queda muy claro pues, que como consecuencia del superlativo afán de lucro, ganancias, acumulación y, producción, se ha ocasionado un deterioro irreversible de la vida en el Planeta. Pero, además el modo de vida individualista, consumista, centrado en el éxito y el prestigio social a toda costa ha producido también una ruptura de vínculos sociales y de impactos emocionales patológicos. 2 Ref. JOVER, Daniel. Praxis de la esperanza. Icaria. Barcelona. 2006. Pág. 108. Nuevos problemas psicológicos o de agudización de los ya existentes, como también nuevas patologías sociales han hecho su aparición en lo que llevamos de siglo XXI: estrés, ansiedad, infantilismo, individualismo, depresiones, dependencias, drogadicciones, victimización, esquizotimias, desmoralización, etc… Y todos ellos sin tomar en consideración los resultantes de la crisis sanitaria del Covid-19. 3 Ref.Ver: BRUCKNER, Pascal. La tentación de la inocencia (1996); La euforia perpetua. Sobre el deber de ser feliz. (2001); Miseria de la prosperidad. La religión del mercado y sus enemigos. (2003) y
LIPOVETSKY, Gilles. La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo.(1986); El crepúsculo del deber. La ética indolora de los nuevos tiempos democráticos. (2000); La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo. (2007).

Con estos escenarios ¿Quedan todavía espacios y tiempos para la alegría? O mejor, ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que los poderosos nos arruinen y nos amarguen la vida? ¿Podemos estar y ser alegres a pesar de todas las dificultades, obstáculos y agresiones a la vida? ¿Hasta qué punto es importante la alegría?

Definitivamente, sí, sí, siempre hay espacios y tiempos para la alegría y no solo para esa alegría momentánea procedente de los más diversos procedimientos de evasión, jolgorio y disfrute, sino sobre todo y también para esa alegría interior que nace en nuestro corazón y que junto al agradecimiento y la esperanza nos mueven siempre a la acción y al compromiso. En consecuencia, la alegría, no es que sea muy importante, que lo es, sino que es absolutamente indispensable, por lo que evidentemente hay que defenderla con uñas y dientes frente a todos aquellos que predicen catástrofes inevitables. anuncian los infiernos y condenaciones eternas, o ante aquellos que en la vida cotidiana se quejan absolutamente de todo, eludiendo siempre su responsabilidad. Hay pues que DEFENDER LA ALEGRÍA.

DEFENDER LA ALEGRÍA: Mario Benedetti & Joan M. Serrat y Krisis

Realmente no sé cuál es el método mejor o más universal, para defender y experimentar la alegría, pero desde luego el que mejor me ha funcionado a mí ha sido el haber podido rodearme de personas alegres. De personas que me hacían reír y sonreír, ya fuera circunstancialmente mediante su humor, que era y es siempre una forma de amor, o contagiándome esa actitud positiva de que nuestros sufrimientos y preocupaciones, así como nuestros placeres y gozos son siempre pasajeros. En todo caso, siempre he procurado huir y apartarme de aquellas personas que andaban y andan rebufando a cada instante y que permanentemente adoptan una actitud hipercrítica que no deja hueco para el optimismo y la esperanza.

Curiosamente esas personas alegres que he tenido la fortuna de encontrarme no eran en ningún caso académicos, profesores, doctores, escritores o personas socialmente prestigiosas o acomodadas. Por el contrario, eran personas de lo más sencillas y humildes además de anónimas y pertenecientes a las clases populares, es decir a la gente normal de pueblo. Recuerdo que a muchas de ellas no las veía a menudo, pero cuando nos encontrábamos casualmente en la calle, siempre me paraban para decirme algo agradable, positivo, animoso y alegre. Por eso en mi memoria del corazón está siempre presente y actualizada la figura y la persona de «Marcelo, el chatarrero«, con quien frecuentemente me paraba para que me dijera o me contara alguna de sus numerosas ocurrencias y poemillas llenos de amor, humor y alegría.

Marcelo el chatarrero
MARCELO, el chatarrero de Camas (Sevilla), Fuente; Camasdigital

En este asunto de la importancia de la alegría, Anthony de Mello, aunque es a mi juicio toda una autoridad del Desarrollo Personal, no se diferencia mucho de mí siempre recordado Marcelo, sencillamente porque su método es bastante parecido. De Mello, al igual que Marcelo, utiliza el método de hacernos pensar mediante historias, anécdotas, ocurrencias y cuentos que llevan en su interior un mensaje de alegría y felicidad. Por tanto, voy a transcribir aquí dos textos que estoy seguro ayudarán al que los saboree con lentitud, a reflexionar sobre la alegría y la felicidad y a buscar su propio camino para encontrársela como un regalo sorprendente.

RYOKAN

«…Hubo un gran maestro zen, llamado Ryokan. Habitaba al pie de una montaña y vivía una vida muy simple.
Un día, un ladrón entró en su casa, pero no encontró nada que robar. Mientras el ladrón estaba allí, el maestro volvió y lo descubrió. Dijo Ryokan:
Usted viajó una gran distancia para venir a asaltarme. No puede irse con las manos vacías. ¡Y le dio todas sus ropas y su manta!
El ladrón, completamente confundido, tomó las ropas y desapareció.
Después que él salió, el maestro se sentó a la puerta de su casa, miró el deslumbrante claro de luna y pensó:
¡Qué pena! ¡Hubiese querido poder darle esta luna deslumbrante!

¿Qué tipo de ejercicio recomienda esta historia? Tiene que descubrirlo. Ese ejercicio y el Koan son excelentes para quien busca resultados a largo plazo…»4 Ref.DE MELLO, Anthony. Caminar sobre las aguas. Verbo Divino. Estella (Navarra). 1994.

BAAL SEM

«…Entre los judíos, la observancia del Sábado, el día del Señor, era originariamente algo gozoso; pero los rabinos se pusieron a promulgar mandatos acerca de cómo había que observarlo y de las actividades que estaban permitidas, hasta que algunas personas se dieron cuenta de que apenas podían moverse durante el sábado, por miedo a transgredir tal o cual norma.
Baal Sem, hijo de Eliezer, reflexionó mucho a este respecto, y una noche tuvo un sueño: un ángel se lo llevó al cielo y le mostró dos tronos situados mucho más arriba que los demás.
¿Para quién están reservados?, —preguntó.
Para ti si sabes hacer uso de tu inteligencia, y para un hombre cuyo nombre y dirección escribo ahora mismo en este papel que te entrego
A continuación, fue llevado al lugar más profundo del infierno y le fueron mostrados dos asientos vacíos.
¿Para quién están reservados?,— preguntó.
Para ti —, fue la respuesta,— si no sabes hacer uso de tu inteligencia, y para el hombre cuyo nombre y dirección figuran en este papel que ahora se te entrega —.
En su sueño, Baal Sem fue a visitar al hombre que habría de ser su compañero en el paraíso, y descubrió que vivía entre los gentiles, que ignoraba por completo las costumbres judías y que los sábados solía dar un banquete de lo más animado al que invitaba a todos sus vecinos gentiles.
Cuando Baal Sem le preguntó por qué celebraba aquel tipo de banquetes, el otro le respondió: —Recuerdo que, siendo niño, mis padres me enseñaron que el sábado era un día de descanso y regocijo; por eso mi madre hacía los sábados las más suculentas comidas, en las que cantábamos, bailábamos y armábamos un gran jaleo. Y yo he seguido su ejemplo.
Baal Sem trató de instruir a aquel hombre en los usos de lo que en realidad era su religión, porque aquel hombre había nacido judío, pero, evidentemente, ignoraba por completo todo tipo de prescripciones rabínicas. Pero se quedó sin habla cuando se dio cuenta de que la alegría que aquel hombre experimentaba los sábados se echaría a perder si se le hacía tomar conciencia de sus deficiencias.
En el mismo sueño, Baal Sem acudió luego a visitar a su posible compañero del infierno, y descubrió que se trataba de un hombre que observaba estrictamente la ley y que sentía el temor constante de que su conducta no fuera la apropiada. El pobre hombre se pasaba todo el sábado en un estado de tensión originado por sus escrúpulos, como si estuviera sentado sobre brasas. Y cuando Baal Sem trató de reprenderle por ser tan esclavo de la ley, perdió la facultad de hablar al caer en la cuenta de que aquel hombre nunca comprendería que podía actuar equivocadamente por tratar de cumplir las normas religiosas.
Gracias a esta revelación en forma de sueño, Baal Sem elaboró un nuevo sistema de observancia, según el cual a Dios se le da culto con la alegría que brota del corazón.
Cuando las personas están alegres,
siempre son buenas;
mientras que, cuando son buenas,
rara vez están alegres.
5 Ref.DE MELLO, Anthony. La oración de la rana. Sal Terrae. Bilbao. 1998.

Te deseo de todo corazón que el nuevo año de 2022 que nace, te colme de salud, paz, alegría y amor.


Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y si es de tu interés, difunde por favor.
Camas (Sevilla) a 2 de enero de 2022.

Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

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2 comentarios sobre «RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (16): defender la alegría»

  1. Es obvio, y por tanto sin lugar a duda, que nuestro modo de vida superproductivo y superconsumista está deteriorando la vida en nuestro Planeta. Las Cumbres ambientales son incapaces de promover un cambio radical en nuestro modo de vida, lo que nos aboca a situaciones catastróficas que ya están apareciendo. A pesar de todo, hay que vivir con alegría sin caer en el pesimismo.

  2. La alegría calma, y tranquiliza
    El pesimismo anula y destruye

    Gracias por tu post

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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