RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (15): Percepción deformada

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Por Juan Miguel Batalloso Navas

En el artículo anterior traté de explicar que nuestra percepción es siempre subjetiva. Lo queramos o no, nuestras percepciones están en mayor o en menor medida condicionadas o contaminadas por formas de pensar y razonar que consideramos como obvias y naturales. Sin embargo, ninguna persona está libre de errores perceptivos, rutinas de pensamiento no sometidas a crítica racional, prejuicios, estereotipos y en general hábitos mentales aprendidos incapaces de contextualizar y evaluar el propio pensamiento. Estos hábitos y rutinas mentales proceden tanto de los contextos socioculturales en los que hemos sido educados y en los que vivimos, de la interpretación que hacemos de nuestra propia biografía o de la costumbre a pensar, razonar y sentir de una determinada manera que consideramos como lógica y natural.

Evidentemente, una persona psicológicamente sana es aquella que es capaz de identificar y corregir sus errores perceptivos y sus hábitos mentales irracionales y tóxicos. Y es que el sufrimiento interno, del que cualquier ser humano nunca está libre del todo, está casi siempre provocado por esos errores y automatismos mentales irracionales y tóxicos.

En este punto, Anthony de Mello nos ofrece dos pequeñas historias ilustrativas:

El afecto deforma nuestra percepción: éste era un tema en el que insistía el Maestro una y otra vez, y los discípulos vieron la oportunidad de verlo ejemplificado cuando oyeron cómo el Maestro preguntaba a una madre:
«¿Cómo está tu hija?»
«¿Mi hija? ¡No sabes la suerte que ha tenido! Se casó con un hombre maravilloso que le ha regalado un coche, le compra todas las joyas que quiere y le ha dado un montón de sirvientes. Incluso le lleva el desayuno a la cama y la permite levantarse a la hora que quiera. ¡Un verdadero encanto de hombre!».
«¿ Y tu hijo?»
«¡Ése es otro cantar ! ¡Menuda lagarta le ha caído en suerte! El pobre le ha regalado un coche, la ha cubierto de joyas y ha puesto a su servicio no sé cuántos criados. . . y ella se queda en la cama hasta el mediodía! Ni siquiera se levanta para prepararle el desayuno. . . !»1 Ref.DE MELLO, Anthony. Un minuto para el absurdo. Sal Terrae. Bilbao. 2004.

El Maestro había colocado en la biblioteca del monasterio un gran letrero con una calavera y dos huesos cruzados y la siguiente leyenda: «Los libros matan».
Cuando alguien le preguntó el porqué, el Maestro dijo:
«Porque los libros engendran ideas, y éstas pueden degenerar en creencias, originando una esclerotización de la mente y una percepción deformada de la realidad.» 2 Ref.Ibidem.

Una mente irracional y tóxica es aquella que no se da cuenta de cuáles son sus formas de pensar distorsionadas y causantes de su sufrimiento. Además, por lo general cree que su forma de razonar es la única verdadera. Obviamente se trata de personas egocéntricas, es decir, creen irracionalmente que la realidad, los acontecimientos, así como los pensamientos y sentimientos de las demás personas, únicamente pueden ser interpretados y evaluados en función de lo que ellas piensan y sienten. En consecuencia, cuando se encuentran con alguien que no piensa, razona o siente como ella, pues se decepcionan, se contrarían, se enfadan e incluso se sienten rechazadas e inferiores llegando incluso a la depresión.

También pueden adoptar actitudes contrarias llenas de soberbia, superioridad y con tendencia a la ira. En otras palabras: consideran que su Ego es el centro y la fuente de toda objetividad y de toda verdad, por eso son egocéntricas. Todo lo que perciben, sienten e interpretan pasa por el centro de su Ego y necesariamente manifiestan siempre imperiosos e insaciables deseos de llevar razón. Son incapaces pues de descentrarse, de observar en perspectiva o de contextualizar y por tanto su forma de percibir la realidad, a los demás y a sí mismas está caracterizada por los errores de razonamiento provocados por su centración en su Ego.

Estos pensamientos erróneos y equivocados que las personas con mentes irracionales y tóxicas producen y automatizan y que finalmente terminan por convertirse en formas estereotipadas y distorsionadas de ver a los demás y de verse a sí mismas, es lo que el prestigioso psiquiatra Aaron Beck ha denominado «errores en el procesamiento de la información» o también «distorsiones cognitivas».

El prestigioso psiquiatra Aaron Beck es el creador del denominado «Modelo cognitivo de la depresión»3 Ref.BECK, Aaron; RUSH, John; SHAW, Brian y EMERY, Gary. Terapia cognitiva de la depresión. Descleé de Brouwer. Bilbao. 2005., Modelo que realizó y desarrolló a partir de numerosas observaciones e investigaciones sistemáticas y experimentales con pacientes depresivos, del cual surgió lo que se conoce hoy en Psiquiatría y Psicología como «Terapia cognitiva conductual».

Este modelo propone tres conceptos para explicar el origen y las causas de la depresión, conceptos que son: (1) la tríada cognitiva, (2) los esquemas, y (3) los errores cognitivos (errores en el procesamiento de la información)

La tríada cognitiva consiste en tres patrones o tendencias del pensamiento que inducen a las personas a considerarse a sí mismas, su futuro y sus experiencias de un modo muy singular y particular atravesado y caracterizado por la negatividad.

El primer elemento de esta Triada se caracteriza por la visión negativa de sí mismo. La persona depresiva o con tendencia a la depresión se siente por lo general desgraciada, torpe y de poca valía, atribuyendo sus experiencias desagradables o sus frustraciones a un defecto o una incapacidad personal. De este modo se infravalora y se siente incapacitada para alcanzar alegría, felicidad y paz interior.

El segundo elemento consiste en interpretar las experiencias que vive de una forma también negativa, creyendo que los demás le hacen demandas exageradas o que existen obstáculos insuperables para alcanzar los objetivos que se ha propuesto.  Acostumbra a interpretar los acontecimientos personales en términos de incapacidad, inutilidad, derrota o frustración

En cuanto al tercer elemento de la Triada consiste en la visión negativa acerca del futuro. Cuando la persona se embarca en proyectos de largo alcance, generalmente acostumbra a anticipar dificultades y obstáculos inexistentes o sin evidencias, ante lo cual se introduce en estados más o menos intensos de ansiedad. Esta forma de pensar, inevitablemente la conduce también a que sus expectativas sean siempre de fracaso y de sufrimientos interminables.

Respecto a los esquemas mentales de pensamiento o formas singulares con las que cada individuo procesa y estructura la información procedente del exterior o de su propio interior, las personas depresivas o con tendencia a la depresión consiguen automatizar percepciones absolutamente negativas de lo que les sucede. Así, acostumbran a repetirse a sí mismas recuerdos negativos, experiencias de frustración, sentimientos de decepción, etc… siendo incapaces de valorar sus logros y de generar expectativas positivas.

Por último, las distorsiones cognitivas o «errores en el procesamiento de la información» son, entre otros, los siguientes:

  • HIPERGENERALIZACIÓN: hacer de un hecho o conducta aislada una regla general.

  • DESIGNACIÓN GLOBAL: utilizar un atributo peyorativo como característica general de la persona.

  • FILTRADO: prestar atención selectiva únicamente a los aspectos negativos sin valorar lo positivo ya sea de uno mismo o de los demás.

  • PENSAMIENTO POLARIZADO: razonar en términos excluyentes y totalizadores, o todo o nada, o siempre o nunca, o blanco o negro, o me gusta o no me gusta…

  • AUTOACUSACIÓN: culparse permanentemente de cosas que no son debidas a uno mismo. Creer que se tiene siempre la culpa de todo, o casi de todo.

  • PERSONALIZACIÓN: creer que todo tiene que ver con uno mismo y compararse negativamente con los demás. Ser incapaz de ver y comprender los hechos, acontecimientos o conductas desde la perspectiva del otro: ausencia total de empatía.

  • LECTURA DE LA MENTE: suponer que uno es despreciado o que no gusta a los demás, sin tener evidencias que lo prueben. Considerar cualquier detalle o aspecto de la conducta de los demás imaginando que desean dañar o perjudicar.

  • FALACIAS DE CONTROL: sentir que se tiene una responsabilidad total sobre todo o todos, o bien sentir que no se tiene control sobre nada, que se es una víctima desamparada.

  • RAZONAMIENTO EMOCIONAL: suponer que las cosas, los hechos y las personas son tal y como uno las siente. Dar prioridad absoluta al sentir del instante que se disfraza y autojustifica como intuición o un supuesto ojo clínico

         Si has llegado leyendo hasta aquí, creo que te habrá quedado meridianamente claro que nadie está libre de haber caído o utilizado alguna vez alguna forma de percepción irracional o de distorsión cognitiva. En consecuencia, autoanalizar y cuestionar nuestros propios pensamientos, es como abrir una gran puerta a la percepción clara y transparente y, por tanto, a la alegría, la serenidad y la paz interior. Y cuando digo “abrir una gran puerta”, no me estoy refiriendo a quedarse en la puerta o en el umbral, sino que es necesario atraversarla y comenzar un nuevo camino. No basta pues con la identificación o el diagnóstico de nuestras distorsiones, sino que es necesario obviamente eliminarlas, porque al fin y al cabo eres tú y solo tú el que tiene la llave de esa puerta y del camino de liberación de tu sufrimiento. Pero dejemos que sea Anthony de Mello el que nos lo diga:

«Cuando llegaba un nuevo discípulo, este era el catecismo a que solía someterle el Maestro.
¿Sabes quién es la única persona que no habrá de abandonarte jamás en tu vida?
¿Quién?
Tú.
¿Y sabes quién tiene la respuesta a cualquier pregunta que puedas hacerte?
¿Quién?
Tú.
¿Y puedes adivinar quién tiene la solución a todos y cada uno de tus problemas?
Me rindo…
Tú.»4 Ref.DE MELLO, Anthony. Quién puede hacer que amanezca. Sal Terrae. Bilbao. 1985.

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí y si es de tu interés, difunde por favor.
Camas (Sevilla) a 26 de diciembre de 2021.

Te deseo de todo corazón que el nuevo año de 2022 que nace, te colme de salud, paz, alegría y amor.

Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

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One thought on “RECORDANDO a ANTHONY DE MELLO (15): Percepción deformada

  1. Es cierto que nuestra percepción de la realidad, de nuestros pensamientos y y de nuestras acciones acciones es subjetiva. Solo una mente abierta y reflexiva puede darse cuenta de sus errores y corregirlos. Ese es el camino para vencer la soberbia y la autoestima irracional, y acercarse a los pensamientos de los demás para valorarlos y asumirlos. Una mente que no evoluciona es una mente estancada y pobre. Una mente que evoluciona gracias a la relación con los demás es una mente que se enriquece.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

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