ENSEÑAR LA CONDICIÓN HUMANA (2) Condición humana y crisis civilizatoria

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ENSEÑAR LA CONDICIÓN HUNANA (2)
Condición humana y crisis civilizatoria

Por Juan Miguel Batalloso Navas

           Desde mi punto de vista, estudiar la condición humana en la perspectiva de poder ayudarnos a nosotros mismos y a otros a comprenderla, es algo ab­solutamente fundamental e indispensable tanto para nuestro desarrollo per­sonal como para el ejercicio de cualquier función o tarea educadora. Claro que este estudio, no significa que tengamos que estar embarcados permanente­mente en lecturas, sino más bien realizar un esfuerzo de autoobservación y de autoconocimiento, como de conocimiento y comprensión de la realidad exis­tencial en la que estamos inmersos. Y esto, desde luego, es algo indispensable para cualquier persona que se dedique profesionalmente a la Educación.

         Creo sinceramente que no se puede ser profesor/a o educador/a si no se está comprometido/a en el propio proceso de desarrollo y maduración perso­nal o lo que es lo mismo, en su propio y singular proceso de conocimiento de su condición y/o naturaleza humana. Por eso entiendo que para enseñar la condición humana es necesario previamente y al mismo tiempo aprenderla, de aquí que sea tal vez mejor, hablar de Educación de la condición humana más que de su enseñanza. En consecuencia, una educación y una enseñanza centrada en la condición humana requiere por tanto que el educador o la edu­cadora esté aprendiendo y educándose permanentemente y a cada instante: conociéndose a sí mismo y concretando con su conducta profesional y perso­nal la responsabilidad social de la Educación.

         En otro orden de consideraciones y tratando de bosquejar brevemente las condiciones existenciales que condicionan e incluso determinan la condición humana de un ser humano concreto, lo primero que tendría que decir es que un ser humano no es un ser abstracto que está al margen de las condiciones sociohistóricas en las que vive o ha vivido. Es bien sabido que los seres humanos somos seres históricos, es decir, somos seres temporales y finitos que existimos siempre en un contexto que es el permite satisfacer nuestras necesidades y expresar todas nuestras potencialidades y talentos. De aquí, que no podamos separarnos o desvincularnos del contexto existencial en sus diversas dimensiones económicas, sociales, culturales y políticas. En consecuencia, no podremos iniciar el estudio de la condición humano si al mismo tiempo no somos capaces de conocer el contexto en que el ser humano vive, convive y se relaciona con la Naturaleza y el mundo material. Y es que, además, recordando a Aristóteles, el ser humano es también un animal político que vive y convive en sociedades organizadas políticamente y regidas por instituciones que le proporcionan reglas, normas y leyes de convivencia.

         En este punto y hablando de unas de las más importantes y trascendentales normas que ha producido la Humanidad en el siglo XX, como es la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, no cabe ninguna duda que dicha Declaración y los posteriores Tratados Internacionales1 Ref.Los Tratados Internacionales que desarrollan y concretan la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 son en total nueve. Para cada uno de ellos la ONU dispone de órganos o comités específicos para su evaluación, revisión y aplicación. En concreto y con la indicación de los Estados que se han adherido hasta 2014, estos tratados son los siguientes: 1) Convención Internacional sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación Racial (ICERD) de 1965: 176 Estados. 2) Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR) 1966. 167 Estados. 3) Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR) 1966: 161 Estados. 4) Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) 1979: 187 Estados. 5) Convención contra la Tortura o otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (CAT) 1984:154 Estados. 6) Convención sobre los Derechos del Niño (CRC) 1989: 193 Estados. 7) Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares (CMW) 1990: 47 Estados. 8) Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD) 2006: 141 Estados. 9) Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas (CED) 2006: 42 Estados. Disponible en: https://www.ohchr.org/es/core-international-human-rights-instruments-and-their-monitoring-bodies Acceso: 4 jun. 2026. que la concretan, amplían y desarrollan son un avance civilizacional extraordinario que sienta las bases para la existencia de una sociedad y un mundo más humano, más libre, más justo y más fraterno. Sin embargo, esta Declaración y sus Tratados respectivos hoy por hoy y dados los hechos históricos acaecidos desde su proclamación hace ya casi 80 años, más me parece una declaración de buenas intenciones de un horizonte utópico inalcanzable, que una realidad para las grandes mayorías de los casi 8300 millones de personas de nuestro Planeta2 Ref.Con motivo del 50º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1998, teólogo jesuita José Ignacio González Faus, escribió un texto que tituló “Declaración de los Hechos Humanos” en la que respondía a los 30 artículos de los Derechos de 1948 con 30 hechos de 1998. Así por ejemplo, en su artículo 1 de los Hechos Humanos se dice: «Hecho 1.- Todos los seres humanos no nacen libres, ni iguales en dignidad y derechos, pues no están dotados de razón ni de conciencia para comportarse fraternalmente unos con otros…» El resto de los 30 Hechos Humanos, puedes verlo aquí: https://www.servicioskoinonia.org/logos/articulo.php?num=046, cuando además dichos Tratados no han sido suscritos por la totalidad de los 195 países hoy existentes.

         Por otro lado, en los países ricos y de alto Desarrollo Humano según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), me parece que existe la tendencia a creer que, desde el 10 de diciembre de 1948, fecha en la que se aprobó por la ONU la Declaración de los Derechos Humanos Universales, cualquier ser humano nace ya con todos los Derechos escritos y garantizados en sus genes lo cual se extrapola al supuesto derecho humano de conseguir u obtener todo lo que se nos antoje3 Ref.Este asunto lo explica y describe muy bien el filósofo francés Pascal Bruckner en su obra “La tentación de la inocencia” en la que nos habla de lo que denomina como “infantilismo” como «…la transferencia al seno de la edad adulta de los atributos y privilegios del niño… …el deseo de ser sustentado sin verse sometido a la más mínima obligación… …podría resumirse en ¡no renunciarás a nada!…» BRUCKNER, Pascal. La tentación de la inocencia. Traducción de Thomas Kauf. Barcelona: Anagrama, 1996.. Sin embargo, como todo el mundo sabe, la realidad no es para nada así, aunque en las Constituciones de todos los países del mundo se declare pomposamente que su Estado de Derecho se inspira y fundamenta en la citada Declaración.

         En esta temática de crisis civilizatoria en la que estamos inmersos y reflexionando sobre la brutal crisis económica mundial de 2008, decía Alain Touraine (1925–2023), uno de los más brillantes y comprometidos sociólogos de nuestra época galardonado en 2010, junto a Zygmunt Bauman (1925–2017), con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, que en el momento actual estamos atravesando por tres crisis: la económica-financiera, la ecológica-planetaria y la política. Ésta última, se expresa cada vez con más insistencia, como incapacidad de los gobiernos nacionales y de las instituciones internacionales para hacer frente a los graves problemas de la humanidad, creyendo ingenuamente que una vez restaurados los beneficios de los bancos, todo se va a resolver. En este sentido señala algo que nos parece de extraordinaria importancia para la educación y así nos dice: «…la construcción de un nuevo tipo de sociedad, de actores y Gobiernos, depende antes que nada de nuestra conciencia de nuestra voluntad, o, más sencillamente aún, de nuestra convicción de que el riesgo de que se produzca una catástrofe es real, cercano a nosotros y de que, por tanto, tenemos que actuar necesariamente…» 4 Ref.TOURAINE, Alain. Después de la crisis: por un futuro sin marginación. Barcelona: Paidós, 2011.

         En la misma línea, el insigne y reconocido Zygmunt Bauman nos recordaba uno de los mensajes que más insistentemente se han ofrecido en la pasada Conferencia Internacional celebrada en Fortaleza[2] y así nos decía que vivimos en un mundo, «…donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre, en el que estamos destinados a intentar, una y otra vez y siempre de forma inconclusa, comprendernos a nosotros mismos y comprender a los demás, destinados a comunicar y de ese modo, a vivir el uno con y para el otro…» 5 Ref.BAUMAN, Zygmunt. Discurso de aceptación del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010. Oviedo: Fundación Príncipe de Asturias, 22 oct. 2010..

         No hace falta pues insistir en la evidencia de que estamos ante una crisis planetaria que es al mismo tiempo externa e interna. Externa en cuanto afecta a las condiciones materiales de nuestra existencia y de la vida en el planeta, e interna porque se relaciona estrechamente con nuestra naturaleza humana y nuestra forma de construir conocimiento y sentido. Y es en este punto, donde aparece de nuevo el indispensable papel que debe jugar la Educación como facilitadora y promotora del desarrollo de la conciencia, la voluntad, la comprensión y el compromiso, como dimensiones estratégicas del aprendizaje y la enseñanza de condición humana.

         Pero además y a los diez años de aquellas sabias declaraciones asistimos a la inaudita y sorprendente catástrofe de la pandemia del Covid-19, que causó hasta septiembre de 2022 un total de 580 millones de casos en el mundo y más de 6,4 millones de muertos, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins, que monitorizó la situación del coronavirus con los datos generales de todos los países del mundo desde el principio de la pandemia. El mundo superó los 300 millones de contagios a principios de enero de 2022 y en tan solo un mes sumó otros cien millones a un ritmo frenético de más de tres millones de casos diarios de media, unas cifras nunca antes vistas en la pandemia, por la expansión de la variante ómicron por todo el planeta. En abril de 2022 la cifra ya rebasó los 500 millones, siendo Estados Unidos el país con mayor cifra de muertos, con más de un millón de fallecidos; seguido por Brasil, con más de 684.000; e India, con más de 528.000 muertos.6 Ref.FUENTE: Covid-19. Mapa del coronavirus en el mundo: casos, muertes y los últimos datos de su evolución. Disponible en: https://www.rtve.es/noticias/20220909/mapa-mundial-del-coronavirus/1998143.shtml Acceso en: 27 sep. 2022.

         Pero, lo más grave y escarnecedor de aquella catástrofe sanitaria y humanitaria, es que los sectores sociales más afectados y golpeados por los contagios y por la muerte, fueron los de siempre, es decir, los más vulnerables, los más pobres, los más desfavorecidos y los menos protegidos socialmente. A lo cual obviamente hay que sumar los desastrosos efectos económicos y sociales del desempleo y la precariedad, así como el aumento de la desigualdad social.

CONTINUARÁ…

Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

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