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ENSEÑAR LA CONDICIÓN HUNANA (9)
Edgar Morin. El paradigma de la complejidad (1)
Es a Thomas Kuhn a quien se debe el mérito de haber descubierto, que las concepciones tradicionales de la ciencia no resisten una comparación con las pruebas históricas2 Ref.Thomas Samuel Kuhn (1922–1996) fue un físico, historiador y filósofo de la ciencia estadounidense, profesor en las universidades de Harvard University, University of California, Berkeley y Massachusetts Institute of Technology. Alcanzó reconocimiento internacional con su obra La estructura de las revoluciones científicas (1962), en la que introdujo el concepto de paradigma científico y explicó que el progreso de la ciencia no es lineal ni acumulativo, sino que se produce mediante cambios de paradigma o revoluciones científicas que transforman profundamente la manera de comprender la realidad. Su propuesta supuso un cambio decisivo en la filosofía e historia de la ciencia y ha ejercido una enorme influencia en las ciencias sociales, la educación y los estudios sobre el conocimiento.. Para Khun, todas las teorías científicas se ven siempre influidas por las características culturales, sociales, políticas y económicas de las sociedades en que esas teorías nacen y se desarrollan.
En su conocida obra “La estructura de las revoluciones científicas” (Kuhn, 1971) considera que la concepción positivista del conocimiento está caracterizada por elementos míticos. Así, el saber científico es el resultado del desarrollo de un conjunto sucesivo de revoluciones en el curso de las cuales, resultan derribados y reemplazados los paradigmas dominantes por otros nuevos más explicativos que van poco a poco emergiendo, hasta que llegan a convertirse en dominantes y el ciclo continúa.
Aunque el concepto de paradigma es un tanto ambiguo, polisémico y en su naturaleza está el escapar a una definición precisa 3 Ref.CHALMERS, Alan F. ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Una valoración de la naturaleza y el estatuto de la ciencia y sus métodos. Traducción de Eulalia Pérez Sedeño y Pilar López Máñez. Madrid: Siglo XXI, 1982 Kuhn lo idea como un conjunto formado por diversos elementos. Estos elementos son las leyes explícitamente establecidas; los supuestos teóricos en los que se basan los programas de investigación; los principios metafísicos generales que guían el trabajo dentro del propio paradigma, así como las prescripciones metodológicas y tecnológicas que garantizan que el conocimiento generado tenga validez dentro del paradigma.
Podría decirse por tanto, que un paradigma es en realidad un marco de pensamiento en el cual conviven distintos esquemas para comprender y explicar determinados fenómenos y aspectos de la realidad. Así por ejemplo podemos hablar de paradigmas en psicología, medicina, biología, física y en definitiva también de paradigmas en educación e investigación educativa.
Sin embargo, Edgar Morin va mucho más allá de este concepto de paradigma formulado por Thomas Kuhn en el sentido de que un paradigma puede ser considerado como «…el conjunto de las relaciones fundamentales de asociación y/o de oposición entre un número restringido de nociones rectoras, relaciones que van a mandar/controlar a todos los pensamientos, a todos los discursos, a todas las teorías…» 4 Ref.MORIN, Edgar. Ciencia con conciencia. Traducción de Ana Sánchez. Barcelona: Anthropos, 1984. p. 197. Un paradigma, en suma, tal y como lo conceptualiza Morin es
El paradigma científico que hasta ahora hemos conocido y que sigue siendo el dominante, está basado en el mecanicismo, el materialismo y el reduccionismo. Consagra el dualismo, la especialización y la separación sujeto/objeto, legitimando una visión del mundo y de la realidad que conduce a la cosificación y a la mercantilización de las relaciones humanas y en correspondencia, a una concepción básicamente economicista, competitiva y utilitarista de la Educación. A este paradigma clásico que procede de Newton y Descartes, Morin lo denomina “paradigma de la simplificación” y está caracterizado
En la obra referenciada de “Ciencia con conciencia” Morin nos ofrece todo un catálogo de características de este paradigma de la simplificación, que son las que siguen: (Morin, 1984, p. 358-359)
- Principio de universalidad: «no hay más ciencia que de lo general». Lo singular, contingente, local, azaroso o residual no tiene cabida.
- Eliminación de la irreversibilidad temporal y de todo lo que resulta de eventos y/o acontecimientos históricos.
- Reduccionismo metodológico: reducir los fenómenos a sus componentes más simples y estudiarlos por separado simplificando así su complejidad.
- Reduccionismo del conocimiento de las organizaciones: reducir este a todo lo que son elementos formales de la organización como leyes, constancia o aspectos invariables.
- Causalidad lineal: creer que para cada efecto hay un único y limitado número de causas y que la causa precede siempre al efecto. La causalidad lineal conduce a la concepción del determinismo, ya que define un sistema cerrado y reduce el número de causas a un conjunto limitado que actúa en una sola dirección.
- Primacía y soberanía explicativa absoluta del orden: consideración de los fenómenos aleatorios como apariencias producto de nuestra ignorancia. El conocimiento de un fenómeno o un objeto complejo se reduce al conocimiento de las leyes generales y necesarias que gobiernan las unidades elementales que lo forman o constituyen.
- Ausencia de contextualización o aislamiento del fenómeno u objeto de estudio de su entorno.
- Disyunción absoluta entre el objeto de estudio y el sujeto que lo investiga: exclusión del sujeto cognoscente.
- Eliminación de toda problemática, situación o circunstancias del sujeto del conocimiento científico.
- Cuantificación y formalización: eliminación del ser y la existencia.
- Negación y/o desconsideración de la autonomía.
- Fiabilidad absoluta de la lógica para establecer la verdad intrínseca de las teorías: toda contradicción se considera siempre como un error.
- Pensamiento monológico: obsesión por las ideas claras, netas y en particular por las definiciones.
CONTINUARÁ…
Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.
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