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Manifiesto del 90º Aniversario
de la Columna Minera de Riotinto
Camas (Sevilla), domingo 19 de julio de 2026
Hace hoy exactamente noventa años, sobre este mismo suelo que ahora pisamos, un puñado de hombres valientes —mineros, trabajadores y ciudadanos de la Cuenca Minera de Riotinto, de San Juan del Puerto y de Valverde del Camino— dijeron «no» al miedo y «sí» a la libertad. Acudieron a la llamada del Gobierno legítimo de la IIª República Española y vinieron hasta aquí a defender, con su propio cuerpo, la legalidad constitucional. Lo hicieron frente al criminal y fascista Golpe de Estado del día anterior, aquel trágico 18 de julio de 1936 que segó de raíz la democracia y arrojó a nuestro país a una guerra civil y a una larga noche de represión y dictadura: muerte, persecución, cárcel, exilio y un sufrimiento que ninguna palabra alcanza del todo a nombrar. Por eso, esta Conmemoración no es solo un acto de duelo, de tristeza y de indignación por el criminal atentado contra la vida y la libertad. Es, sobre todo, un acto de gratitud, de admiración, de reconocimiento y de aprendizaje por todo lo que hicieron aquellos hombres sencillos y valerosos. Y es también, no lo olvidemos jamás, un acto de memoria por el dolor, la soledad y el desamparo en que quedaron sus familias, las viudas sin consuelo, los hijos sin padre, las casas para siempre vacías.
Los restos de aquellos nueve mineros asesinados en Camas descansan hoy en un panteón del cementerio municipal donde figuran todos sus nombres, salvo el de uno que permanece desconocido. Nombres que tenemos el deber sagrado de pronunciar en voz alta, como testimonio de dignidad, de compromiso, de firmeza y de valentía en la defensa de los valores democráticos y republicanos: José Palma Pedrero · Francisco Salgado Mariano · Domingo Pavón Fernández · Domingo Pachón · Cayetano Muñoz Maestre · Policarpo Rodríguez Requejo · Bernardino Díaz Vázquez · Ricardo Caballero Calleja. Pero la barbarie no se detuvo allí. Como consecuencia de la vil traición perpetrada contra la Columna Minera por las fuerzas fascistas, el 29 de agosto de 1936 un Consejo de Guerra condenó a muerte a los 67 supervivientes de la masacre que no habían podido huir. Fueron asesinados el 31 de agosto en cuatro puntos de la ciudad de Sevilla y en dos de La Pañoleta, como criminal escarmiento. Tal fue el calibre de la crueldad y la impiedad de aquel ilegítimo tribunal fascista, que tras las brutales ejecuciones dejaron los cadáveres tirados en la calle durante varios días, para finalmente arrojarlos a la fosa de Pico Reja, en el cementerio de Sevilla. Allí, bajo tierra y bajo el silencio impuesto, esperaron casi noventa años a que alguien volviera a pronunciar sus nombres. ¡No os olvidaremos!
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No podemos olvidar. No queremos olvidar. El sacrificio que aquellos mineros y ciudadanos de la Columna Minera de Riotinto hicieron por la defensa de las libertades democráticas y de los derechos humanos no nos pertenece para guardarlo en un cajón: nos obliga. En su recuerdo, y recogiendo su testimonio, no podemos cerrar los ojos ante el peligro que representan hoy las fuerzas reaccionarias, ultraderechistas y neofascistas que crecen en España y en toda Europa, representadas por Vox y por diversas organizaciones ultracatólicas. Fuerzas que, en connivencia y alianza con el Partido Popular, gobiernan ya comunidades enteras y se afanan, allí donde mandan, en sustituir la legítima Ley de Memoria Democrática de 2022 por falsas y vergonzosas «leyes de concordia» que, en el fondo, no buscan reconciliar, sino reescribir la historia, blanquear a los verdugos y volver a humillar a las víctimas. Y aquí, en nuestra Andalucía, vaciando poco a poco de contenido la Ley de Memoria Democrática de 2017, recortando su financiación, paralizando y obstaculizando su desarrollo, se está consumando una derogación de hecho, callada y cobarde.
Pero seamos también honestos con nosotros mismos: estas fuerzas no han llegado al poder por asalto, sino por los votos de la ciudadanía. Y son, en última instancia, los ciudadanos quienes, con su voto o con su indiferencia, sostienen o frenan esta oleada de fascismo que azota a Europa y al mundo entero. La memoria, por eso, no es un lujo del pasado: es una decisión del presente. En consecuencia, y siguiendo el ejemplo luminoso de la Columna Minera de Riotinto, debemos ser plenamente conscientes del momento que vivimos y ofrecer una respuesta firme, pacífica, responsable, democrática y coherente con los valores que aquellos hombres defendieron con su vida. Porque si aceptamos ser gobernados por la intransigencia, la intolerancia, el insulto, la mentira, el bulo, la corrupción, el racismo, el machismo, la xenofobia, el autoritarismo y el dogmatismo de los herederos de la dictadura franquista, pondremos en riesgo todos los derechos sociales conquistados y hasta la Democracia misma. Y esto, en términos concretos y dolorosamente actuales, significa que no podemos permitir ni callar ante:
1. El crecimiento del odio, el fanatismo y el dogmatismo, azuzados y alimentados sin pudor por las fuerzas reaccionarias y neofascistas del PP y de Vox. Un odio que ya no se susurra: se grita en las tribunas, se viraliza en las redes y envenena la convivencia, convirtiendo al adversario en enemigo y al diferente en amenaza. Donde se siembra odio, tarde o temprano se recoge violencia.
2. La falta de sensibilidad de una parte de la ciudadanía que sigue confiando en fuerzas políticas herederas del franquismo, abiertamente contrarias a la Memoria Histórica y Democrática, que ignoran y desprecian el derecho de las víctimas a la verdad, a la justicia y a la reparación. No hay democracia plena sobre fosas sin abrir ni sobre nombres sin pronunciar.
3. La práctica inexistencia de programas educativos integrales que desarrollen de verdad la Cultura Democrática y la Memoria Histórica en nuestros centros educativos. Un pueblo que no enseña a sus hijos lo que ocurrió queda inerme ante quienes pretenden repetirlo. Sin educación en Memoria, la barbarie no es pasado: es porvenir.
4. La proliferación del insulto, la violencia verbal y la demonización del Gobierno legítimo y de su Presidente, Pedro Sánchez, por parte del PP y de Vox. Una deshumanización sistemática del adversario que es, precisamente, el primer paso de todos los totalitarismos: cuando se logra que el otro deje de parecer humano, todo lo demás se vuelve, para ellos, permisible.
5. El acoso judicial y mediático de gran alcance dirigido a derribar al Gobierno por la puerta de atrás, negándole desde el principio —desde aquel 2018 en que Pedro Sánchez accedió a la Presidencia— la legitimidad, el respeto y la honorabilidad que las urnas le habían otorgado. Cuando no se acepta el veredicto democrático, se busca anularlo por otros medios; y ese es un camino que nuestra historia conoce demasiado bien.
6. La ignorancia, voluntaria o inducida, de los avances sociales conquistados en España desde 2018: en derechos laborales, en igualdad, en sanidad, en pensiones, en protección de los más vulnerables. Avances que se dan por supuestos cuando se disfrutan y que solo se echan de menos cuando alguien los arrebata. El olvido del bien logrado es la antesala de su pérdida.
7. La falta de reconocimiento al papel internacional que nuestro país viene ejerciendo en favor de la paz, del multilateralismo, del respeto al Derecho Internacional y de la promoción de los Derechos Humanos universales. En un mundo que se rearma y se endurece, defender la paz y la legalidad internacional no es debilidad: es la más alta forma de coraje político y moral.
En definitiva, y siendo coherentes y solidarios con los valores democráticos que defendió la Columna Minera de Riotinto, hacemos un llamamiento sentido a toda la ciudadanía para que comprenda y asuma que, si aceptamos ser gobernados por la intransigencia, la intolerancia, el insulto, la mentira, el bulo, la corrupción, el racismo, el machismo, la xenofobia, el autoritarismo y el dogmatismo, nuestro presente y nuestro futuro democrático corren un grave peligro de degeneración y de autodestrucción. Depende, pues, de nuestra conciencia y de nuestra responsabilidad social y política hacer frente a esta situación. Y exige, a la vez, reclamar a nuestro legítimo gobierno progresista de coalición que siga ampliando y garantizando los derechos sociales, profundizando la democracia y protegiéndola de toda amenaza, de forma especialmente firme frente a la lacra de la corrupción.
Finalmente, agradecemos el nuevo impulso dado a la Memoria Histórica y Democrática de Camas por nuestro Ayuntamiento, al formalizar institucionalmente el Día Local de la Memoria Histórica el 19 de julio. No obstante, seguimos pidiendo a nuestro gobierno municipal que persevere en todos los esfuerzos emprendidos para que en nuestra ciudad de Camas podamos contar al fin con un Gran Monumento a la Columna Minera de Riotinto, que dignifique y haga visible, de una vez por todas y para memoria de las generaciones venideras, el altísimo sacrificio que aquellos hombres realizaron por defender la Democracia. Deseo y reivindicación que trasladamos muy especialmente a todas las autoridades municipales que participan en este Acto, pues sobre ellas recae directamente la competencia y la posibilidad de hacer real este monumento necesario.
Camas (Sevilla), a 19 de julio de 2026
Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.