Por una Escuela Solidaria (1). Presentación

Tmp. máx. lect.: 11 min.

Escuela Solidaria
Conferencia en el Instituto Superior Pedagógico Público «Manuel González Prada» de Villa El Salvador -Lima (Perú)- 16.10.2006
VALERICIO LEPPE (1933-2004)Biografía

SIMPLEMENTE SOLIDARIO

Simplemente solidario
conducta de amanecer.
Simplemente solidario
conducta de amanecer.
Carajo hermano que cuesta
al Ego poder vencer.
Deme la mano y la tomaré
que si va solo se pué perder
pa hacer la yunta, pa hacer la yunta
no basta un buey.
Simplemente solidario
debemos mostrar la luz.
Simplemente solidario
debemos mostrar la luz
para sacar de la sombra
al enemigo común.
Deme la mano y la tomaré
que si va solo se pué perder
pa hacer la yunta, pa hacer la yunta
no basta un buey.
Necesario es distinguir
la acción de los solidarios.
Necesario es distinguir
la acción de los solidarios.
Para dar su medicina
al enfermo y al sectario.

Deme la mano y la tomaré
que si va solo se pué perder
pa hacer la yunta, pa hacer la yunta
no basta un buey.
Una Escuela Solidaria
la tendremos veré usted.
Una Escuela Solidaria
la tendremos veré usted.
Formaremos manos buenas
solidarias para el bien.
Deme la mano y la tomaré
que si va solo se pué perder
pa hacer la yunta, pa hacer la yunta
no basta un buey.
Compañero si resbalas
cien manos te ayudarán.
Compañero si resbalas
cien manos te ayudarán.
Solidarios simplemente
esta tierra sembrará.
Deme la mano y la tomaré
que si va solo se pué perder
pa hacer la yunta, pa hacer la yunta
no basta un buey.

POR UNA ESCUELA SOLIDARIA. Presentación

Por Juan Miguel Batalloso Navas

Si te has parado aquí es porque sin duda compartes conmigo la evidencia de que estamos viviendo un terrible y descorazonador tiempo de crisis planetaria total. La destrucción de la vida humana y biológica en la Tierra ya sea por el Covid-19 u otros que vendrán, por la crisis climática y la extinción de especies o por la maldita y genocida invasión de Ucrania por Rusia junto a todas las guerras promovidas y mantenidas por la industria militar ensombrecen mi esperanza. Y al decir total incluyo también ese deprimente sentimiento existencial que en este momento me atraviesa y que me hace pensar que al parecer el género humano no tiene solución.

¿Será que no hemos hecho lo suficiente? Pues no lo sé, pero lo que sí sé, es que tanto tú por acercarte aquí o yo, por meterme en estos berenjenales de la WWW, estamos conectados en una red inconmensurable de buena gente preocupada y ocupada por dejar el metro cuadrado que pisamos un poco mejor de cómo nos lo entregaron. Así que, de entrada, te agradezco sumamente que te detengas en esta ventanita que utilizo para dar rienda suelta a mis ocurrencias que en esta nueva serie de carácter educativo hoy comienzo. No en vano, estoy seguro igualmente de que, tanto para ti como para mí, el asunto de la Solidaridad, la Responsabilidad, la Paz, la Justicia y la Libertad como valores y actitudes expresados en nuestra conducta cotidiana individual y social, son de una importancia trascendental, no solo para afrontar las crisis actuales, sino también para dar soporte y alimento al sentido de la vida que cada ser humano construye a lo largo del tiempo. Y es que si algo tengo claro es que, sin solidaridad, responsabilidad, paz, justicia y libertad, no es posible ningún tipo de convivencia social y de relación interpersonal.

En fin, lo que quiero decirte es que el tema de la solidaridad individual y social me ha preocupado y ocupado siempre y muy especialmente desde que siendo muy jovencito opté por hacerme “maestro de escuela” que para mí fue y seguirá siendo mucho más que un trabajo o una profesión, dado que en realidad la considero como una pasión central y transversal que ha dado sentido a mi vida. Y en ello sigo, aunque ahora ya sin práctica docente concreta en las aulas.

Este libro que ahora presento lo he titulado “POR UNA ESCUELA SOLIDARIA” porque creo con profunda e intensa convicción, que nuestras escuelas e instituciones educativas han contribuido realmente muy poco a hacernos buenas personas fraternas, pacíficas y solidarias, cuando además sabemos, como dice el eminente psicólogo Howard Gardner que para ser un excelente y competente profesional, trabajador o técnico, la primera competencia es ser una buena persona. En realidad, todo el entramado institucional de la escolarización se ha ocupado solamente de proporcionar adiestramiento para cosas poco importantes o menores, algo que dicen también autores a los que sigo y admiro como Krishnamurti y Claudio Naranjo y aunque es obvio que nos han permitido obtener titulaciones y certificados para ganarnos relativamente un jornal con el que podamos comer y vivir, esto para mí es en absoluto insuficiente. Si no ¿Por qué vemos diariamente como triunfa el individualismo, la codicia, la mentira y la corrupción? No obstante…

…¡Qué fácil es echar la culpa de todos los males sociales a las instituciones escolares! Es como si las maestras y maestros de escuela tuviesen que cargar eternamente con cada vez mayores tareas y responsabilidades, pero eso sí, sin atenderlos ni satisfacer sus necesidades materiales y sin mejorar sus condiciones de trabajo y formación permanente. En este punto, la ignorancia es total e interesada ya que se olvida que hoy son numerosas las instituciones y los canales que vehiculan tanto la formación y la información como la deformación y la desinformación. En fin, ni las escuelas, ni sus profesores son los responsables de los males sociales, pero de lo que no hay ya ninguna duda es que para afrontar con lucidez, racionalidad y sensibilidad tanto nuestros problemas sociales como individuales, hacen falta como decía Pepe Mujica, solamente tres cosas: Educación, Educación y Educación.

Mi preocupación e interés teórico y práctico por la Educación en, por y para la Solidaridad no es nueva. Todo comenzó cuando tenía solamente 20 años o tal vez antes, cuando tuve la suerte de estar en un Centro Formativo parroquial y hacerme activista del Movimiento Junior de Acción Católica, periodo del que todavía guardo entrañables amigos y recuerdos. Todo comenzó exactamente a mediados de 1974, mientras hacía el “servicio militar” en Ceuta.

En aquel ambiente represivo y dictatorial, tuve la fortuna de que me regalaron una cinta de aquellos viejos casetes que a todos los jóvenes de mi generación nos proporcionaban ratos inolvidables de gozo musical. Era desde luego una cinta secreta y clandestina que me llegó gracias a un compañero de Barcelona que había sido destinado a Ceuta como castigo y represalia de su militancia social y política en favor de las libertades democráticas.

Recuerdo vivamente que aquella cinta contenía unas canciones totalmente desconocidas para mí hasta entonces. En su mayoría eran canciones chilenas procedentes del periodo de la Unidad Popular de Allende. Allí estaban canciones de Víctor Jara, Inti Illimani, Quilapayún, Violeta Parra y otras muchas que produjeron en mí un impacto emocional enorme. Nunca olvidaré mi miedo a que me la encontraran en una de las frecuentes “revistas” que aquellos militares franquistas hacían por sorpresa. Por eso la oculté en una funda con carátula de Los Beatles, todo con el fin de evitar de que la descubrieran o me la quitaran cuando la pasé a la península a finales de 1974.

De entre las canciones que aquella vieja cinta contenía, había una de un autor que no era muy conocido aquí en los ambientes clandestinos de la izquierda y la lucha antifranquista. Se trataba de Valericio Leppe, artista y cantautor que se exilió a Finlandia huyendo de la represión del criminal golpe de Pinochet y que formó un grupo de música popular que se llamó Dúo Coirón. Tanto su título, como su letra y su música, fueron y siguen siendo para mí no solo estimulante y realmente conmovedora, sino que con el tiempo y ha pasado ya casi medio siglo, esta canción se ha convertido para mi en “una forma de oración“, que es lo que dice Vinicius de Moraes de la samba en su famosa canción Samba da Bençäo.

Se trataba de una canción sumamente sencilla ya que no solo se podía memorizar y cantar fácilmente, sino que además podía acompañarse a la guitarra de una manera también muy fácil. Era la canción “Simplemente solidario“, que, al año siguiente, exactamente en enero de 1975, cuando tomé posesión de mi primer destino como maestro de escuela en El Coronil (Sevilla) la adopté como himno personal educativo que llevé, canté y enseñé a numerosos alumnos. De hecho, después de más de 30 años, un día me encontré con una de mis antiguas alumnas de aquella época y cuál no sería mi sorpresa y mi profunda e intensa emoción, cuando aquella alumna, hoy ya mujer madura y profesional de la abogacía, me la cantó entera mientras tomábamos unas cervezas en un bar de Sevilla. Así que una vez más descubrí que el lenguaje del arte y de las emociones es el mejor camino para la Educación en Valores Éticos y Estéticos.

Otro detalle interesante con relación a esta canción fue cuando apareció esto del Internet y se me ocurrió buscar la autoría y el origen de esta. Así, de forma sorprendente y podría decir que casi milagrosa, un día recibo un email de la que es hija del cantautor, desgraciadamente ya fallecido y que reside actualmente en Finlandia, el país que dio acogida a numerosos exiliados chilenos. Sin duda alguna, fue otra gran sorpresa, cuando además nunca pude imaginar que casi veinte años más tarde la suerte o la sincronía cósmica de los hilos invisibles de nuestra existencia, me llevaría a Santiago de Chile, precisamente a hablar de estos temas. Una visita en la que pude, no solo conocer a la hermana de Valericio Leppe, sino además, ser humana, solidaria y fraternalmente abrazado con un cariño y una hospitalidad enorme que nunca olvidaré.

Cuento todo esto, porque en el origen de mis preocupaciones, lecturas, reflexiones y experiencias educativas en relación con la solidaridad, la cooperación, el compañerismo y la fraternidad a lo largo de mi trayectoria como maestro de escuela, educador y formador de profesores, esta canción está en el origen de todo. Y así, misteriosa y milagrosamente, esta canción me llevó a profundizar en los mensajes de grandes educadores y pedagogos universales como Celestin Freinet y Paulo Freire, entre otros, que de manera humilde y anónima intenté re-crear en todas las aulas por las que he pasado.

Así pues, con este breve artículo de presentación inicio este nuevo libro con el fin de que todas aquellas personas interesadas en estos temas puedan fundamentar mejor su trabajo y aprovechar estas sencillas reflexiones para el fomento, la estimulación, la creación y el desarrollo de un mundo más fraterno, partiendo siempre del metro cuadrado en que cada ser humano vive.

En el deseo y la esperanza de que estas reflexiones puedan servir de ayuda a todas aquellas personas comprometidas con un nuevo tipo de Educación más humana, fraterna y comprometida con los sectores sociales más desfavorecidos, recibid un cordial y cariñoso saludo de:

Juan Miguel Batalloso Navas.
Camas (Sevilla), a 27 de marzo de 2022.


Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–.
Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores.
Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Ha sido miembro del Grupo de Investigación ECOTRANSD de la Universidad Católica de Brasilia y pertenece al Consejo Académico Internacional de UNIVERSITAS NUEVA CIVILIZACIÓN, donde ofreció el Curso e-learning: ‘Orientación Educativa y Vocacional’.
En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS cuya temática general está centrada también en temas educativos y transdisciplinares. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.

6 thoughts on “Por una Escuela Solidaria (1). Presentación

  1. El universo, la misteriosa energía que lo compone, es una máquina perfecta y todas sus piezas están perfectamente engrasadas y funcionan según el proyecto previsto. «La paciencia todo lo alcanza», no te inquietes.

  2. Confieso haberme rebelado en ocasiones al leer o escuchar que la escuela es culpable de no hacer lo suficiente para remediar los males de la sociedad, que a los docentes sólo les estimula el sueldo y las vacaciones. Esa crítica interesada y mal intencionada es el modo de eludir responsabilidades por parte de los gestores de lo público y también de algunos padres. Espero que sigas publicando porque resulta grato y reconfortante leer tus reflexiones. Un abrazo

  3. Una excelente presentación de tu nuevo libro que sin lugar a dudas servirá para que docentes y educadores tengan una guía para conseguir una educación más humana y comprometida, donde brillen la solidaridad, la paz, la justicia y la libertad. Mucho me ha gustado escuchar la canción de «Simplemente solidario» , como también que se la enseñaras a tus alumnos. «Una Escuela Solidaria la tendremos veré usted. Formaremos manos buenas solidarias para el bien.» Un fuerte abrazo.

Me encantaría que hicieras un comentario. Muchas gracias.

A %d blogueros les gusta esto: