«…¿Quién soy? Mi singularidad se disuelve en cuanto la examino y, finalmente, estoy convencido de que mi singularidad procede de una ausencia de singularidad. Incluso tengo en mí algo mimético que me impulsa a ser como los demás (…) Nunca dejé de ser un caminante. Mi vida ha sido y sigue siendo una vida móvil, errante, en meandros, impulsada por mis aspiraciones múltiples y antagónicas (…) No es el camino que yo me tracé, sino el que trazó mi caminar: Caminante, no hay camino, se hace camino al andar (…) Y he aquí, más fuertes que nunca, más complementarias que nunca en su antagonismo, mis cuatro polaridades: la duda, la fe, el misticismo, la racionalidad. Éste es el nudo de «mi» complejidad, complejidad que me ha preocupado siempre, hasta la emergencia del pensamiento complejo…»1 Ref.MORIN, Edgar. Mis demonios. Traducción de Manuel Serrat Crespo. Barcelona: Kairós, 2010
Edgar Morin (Edgar Nahum) nació en París el 8 de Julio de 1921, en el seno de una familia de origen judío sefardí. Su padre, Vidal Nahum, nació en 1894 en Salónica (Grecia) terminando por hacerse ciudadano francés. Su madre, Luna Beressi, sufría de una dolencia cardiaca que la desaconsejaba para tener hijos, circunstancia que el padre de Morin desconocía. El embarazo de Luna, debido a su dolencia, evoluciona en condiciones desfavorables, dando lugar finalmente a un parto de mucho riesgo, tanto para ella como para su hijo Edgar.
De este acontecimiento, de las circunstancias de su nacimiento y de como se enfrentó muy tempranamente a la muerte, el propio Morin nos informa:
«…Es literal, nací muerto. Cuando se casó, mi madre tenía una lesión en el corazón y le habían aconsejado que no tuviera hijos. Cuando quedó embarazada por primera vez, sin decirle nada a su marido, mi padre, recurrió a una mujer que la ayudó a abortar. Volvió a ver a esa mujer cuando quedó embarazada por segunda vez, pero el aborto fracasó: siendo feto, me negué a salir. El médico le prometió a mi padre, informado de la situación, que haría todo lo posible por salvar a Luna y al niño. El parto fue un momento trágico. La vida de mi madre precisaba de mi muerte y mi vida podía provocar la suya propia. Mi madre sobrevivió al parto, pero yo nací prácticamente muerto, estrangulado por el cordón umbilical. (…) Conservo de ese nacimiento un sentimiento de asfixia que a veces me vuelve y que se traduce en un enorme bostezo, una suerte de necesidad de aire. Siendo niño, sólo podía hacer ese bostezo cuando nadie me miraba, entonces me escondía debajo de la mesa. ¡El simple hecho de hablar de eso me da sensación de ahogo! » 2 Ref.MORIN, Edgar. Mis demonios. Traducción de Manuel Serrat Crespo. Barcelona: Kairós, 2010
Sus primeros diez años transcurren al lado de sus padres, pero cuando su madre muere en 1931, Edgar pasa a ser criado por su padre y Corinne Beressi, su tía materna. Esta pérdida tiene un fuerte impacto en su infancia y le dejará huellas indelebles durante el resto de su vida a las que muy a menudo se refiere en algunas de sus obras y entrevistas. De este acontecimiento luctuoso, él propio Edgar Morin nos dice:
«…La muerte de mi madre Luna cuando yo tenía diez años agravó mi soledad. De ella quedó solamente una gran presencia mítica, pero ninguna presencia física. Viví la protección exagerada de mi padre sobre su hijo único como una servidumbre de la que me liberaba en cuanto tenía ocasión (…) Pero esta terrible desgracia, sin dejar de ser en mí una herida jamás totalmente cerrada, incluso a mi edad, me empujó en la adolescencia, y desde los diez años, a evadirme en la literatura y el cine, y luego en la música. Las obras se convirtieron para mí en una especie de droga cotidiana, alimenticia y saludable que me hizo descubrir la realidad del mundo en el cual vivía y, a la vez, escapar de él. Así es como construí durante mi adolescencia solitaria mi cultura y mis verdades. La desgracia estuvo a punto de destruirme, ya que un año después de la muerte de mi madre tuve una enfermedad desconocida por los médicos, que me dio una fiebre intensa y que, al final, a falta de algo mejor, llamaron fiebre aftosa (propia de los bovinos). Me salvó la aplicación de hielo alrededor del cuerpo. Superar una desgracia o una grave enfermedad confiere una resistencia que Boris Cyrulnik, que lo ha vivido, denomina resiliencia, en la que una vez más la desgracia comporta la suerte. Así, la muerte de mi madre le había dado al hijo único huérfano que era yo una inmensa necesidad de hermanos, así como una inmensa necesidad de amor…» 3 Ref.MORIN, Edgar. Lecciones de un siglo de vida. Barcelona: Paidós, 2022.Pp. 15-23
Como él mismo nos dice, Edgar Morin se convirtió en un apasionado lector, iniciando así ese carácter autodidacta que ha marcado toda su vida. Pero al mismo tiempo que leía febrilmente desde muy joven, con tan solo 15 años, se compromete en acciones militantes en solidaridad con los anarquistas catalanes y participa en su primera asamblea política, un mitin trotskista en el muelle de Valm, adhiriéndose más tarde a los Estudiantes Frontistas, de Gastón Bergery (1892-1974), corriente política y filosófica que preconizaba un socialismo nacional y un rechazo a la guerra.
«…Fui politizado antes de la Resistencia. La política entró brutalmente en nuestro liceo en 1934, cuando se produjeron las revueltas del 6 de febrero y el enfrentamiento entre derecha e izquierda. Para mí, esa fue una época de gran escepticismo; sostenía que estaba por encima de las contiendas políticas. Tenía trece años. Había adquirido de Tolstoi, de Dostoievski, de La ópera de tres centavos, el sentimiento de la miseria humana, no sólo de la miseria material sino también de la pobreza interior. Quizás inconscientemente, me parecía que había un vínculo entre las desdichas de los que sufren, de los que están al margen de la felicidad, y la desdicha que yo había sufrido con la muerte de mi madre. Luego, en 1936, cuando tenía quince años, me impactaron los grandes impulsos fraternales del Frente Popular. Entonces empecé a dudar entre reforma y revolución. La idea de reforma se adecuaba a mi misticismo, incluso a mi propensión al mesianismo. Durante un tiempo, me interesé por los que buscaban una “tercera vía”, más allá de la democracia burguesa abocada al dinero, pero oponiéndose tanto al comunismo como al fascismo. (…) Mi primer acto político consistió en acercarme en 1937 a la SIA, “Solidarité Internationale Antifasciste”, organización libertaria que mandaba paquetes a los anarquistas catalanes durante la guerra de España. (…) Finalmente, me adherí en 1938 al pequeño partido «frentista» de Gaston Bergery, instigador del frente común contra el fascismo, y milité junto a los estudiantes «frentistas»…» 4 Ref.MORIN, 2010
Durante los años 1941-1942 se interesa, cada vez más, por la Unión Soviética, participa en actividades callejeras, la distribución de panfletos y finalmente, decide unirse al Partido Comunista Francés a finales de 1941. Entre los 21 y los 23 años, Edgar está fuertemente comprometido políticamente desenvolviéndose habitualmente en actividades clandestinas y subversivas en contra de la ocupación alemana de Francia. Es en este periodo, cuando decide cambiarse el apellido Nahum por “Morin” para evitar así el acoso constante de la Gestapo. En agosto de 1944 participa en acciones de resistencia que culminarían en la Insurrección de París y, en 1945, es nombrado teniente coronel e incorporado al gobierno militar de la zona francesa de ocupación.
CONTINUARÁ…
Juan Miguel Batalloso Navas, es Maestro de Educación Primaria y Orientador Escolar jubilado, además de doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, -España–. Ha ejercido la profesión docente durante 30 años, desarrollando funciones como maestro de escuela, director escolar, orientador de Secundaria y formador de profesores. Ha impartido numerosos cursos de Formación del Profesorado, así como Conferencias en España, Brasil, México, Perú, Chile y Portugal. También ha publicado diversos libros y artículos sobre temas educativos.
Localmente, participa y trabaja en la Asociación “Memoria, Libertad y Cultura Democrática” En la actualidad, casi todo su tiempo libre lo dedica a la lectura, escritura y administración del sitio KRISIS. Su curriculum completo lo puedes ver AQUÍ.